sábado, 24 julio 2021 14:02

Guerra de vecinos en el balcón: “métete la guitarra en el …”

Si algo bueno ha hecho esta cuarentena ha sido que nuestra imaginación se ha desarrollado, sacando a la luz facetas que desconocíamos de nuestros vecinos. Cada día a las 20:00 los balcones de España se llenan de gente aplaudiendo a nuestros sanitarios y fuerzas de seguridad que luchan por nosotros contra el virus que nos hace estar encerrados.

Este “ritual” de salir a los balcones se ha extendido desde Italia, donde empezó todo en Europa, hacia nuestro país y el país vecino, llegando a cruzar el Atlántico y parar en Argentina o en Chile. Pese a la alegría generalizada que causa esta iniciativa, no son todos los habitantes que comparten la euforia con sus vecinos.

Muchos padres tienen a sus hijos en casa y estos, cuando son pequeños, se acaban aburriendo. En internet se han viralizado vídeos en comunidades de vecinos en los que salían los más pequeños jugando al “Veo Veo”, cantando canciones infantiles o jugando al bingo con el resto de niños en sus respectivos balcones. Esto, en ciertos momentos puede cansar al resto de habitantes del bloque.

GENTE QUE SE ABURRE EN CASA

Desde que comenzó este confinamiento hemos visto cualquier tipo de comportamientos en los balcones y, más allá de agradar a los vecinos, muchos de ellos sacan de quicio a los más tranquilos. Desde cantar el ‘cumpleaños feliz’ a un niño por el balcón a montar fiestas de comunidades de vecinos, algunos se hartan de estas actitudes y mandar callar al resto.

De Argentina pasamos a Chile. Allí también están confinados en sus casas y algunos no se cortan en gritan por la ventana cuanto se aburren. Puede ser que los chilenos no estén tan acostumbrados como los italianos o los españoles a lidiar con sus vecinos y por ello acaban crispándose antes.

El problema está cuando empezamos a no respetar las horas de descanso de nuestros vecinos y ellos la pagan contigo. Si en Argentina una mujer mandaba callar a su vecina que cantaba a plena luz del día, esta chilena manda dormir a su vecino, a quien vemos bastante aburrido.