domingo, 7 marzo 2021 18:33

Un estudio da las claves para impulsar la economía social y solidaria

el corte ingles

Analizar, difundir las buenas prácticas, dar mayor visibilidad en los medios de comunicación y en la esfera pública, con un claro carácter estratégico, son algunas de las conclusiones del primer estudio de Economía Social y Solidaria en España presentado por la Fundación Daniel y Nina Carasso.

La investigación, comenzada hace 18 meses, aborda el estado de la economía social y solidaria (ESS) en España con el objeto de fortalecerla y compartir sus prácticas. “Creemos firmemente que se trata de un modelo que hay que defender y poner en valor, para asegurar su integración en los planes de recuperación y resiliencia de nuestro país”, ha afirmado Isabelle Le Galo, directora de la Fundación en España.

En la presentación del estudio se ha puesto de relevancia que la Economía Social y Solidaria ha trascendido de las minorías, ofreciendo modelos reales y eficientes económica y socialmente. En la mesa redonda han participado dos de las investigadoras que han liderado su elaboración, Mercedes Valcárcel, CEO en Fundación Generación Spain y Marta Solórzano, profesora titular de Organización de Empresas UNED, así como el co-investigador José Luis Fernández, Kois, de Garúa y Miquel de Paladella, socio y Chief Executive Officer de UpSocial.

Además, han compartido su experiencia dos de los proyectos participantes en la investigación con la presencia de Mónica Gutiérrez Herrero, del colectivo Basurama y de Mireia Barba, de Fundació Espigoladors.

Miquel de Paladella ha explicado que la economía social y solidaria tiene una ventaja competitiva, “ya que las relaciones que establece son mucho más potentes que con las empresas de modelos tradicionales: una empresa no es solo ESS por lo que hace, sino también por sus formas”.

Sobre este momento de cambio también ha reflexionado José Luis Fernández, Kois que ha asegurado “muchos estudios evidencian el carácter contracíclico de la ESS, que aumenta su capacidad de incidir en épocas de crisis. Lo importante de este ciclo sería identificar cómo el auge y el crecimiento de este ecosistema está vinculado con los movimientos sociales. Por definición, las ESS son un movimiento democratizador de la economía”.

Respecto a los casos de éxito que han arrojado luz sobre el funcionamiento de la Economía Social y Solidaria, Mónica Gutiérrez Herrero, del colectivo Basurama y Mireia Barba, de Fundació Espigoladors, han puesto de relevancia los objetivos conseguidos. Gutiérrez subraya la importancia de “trabajar a partir de las necesidades o deseos de una comunidad, la escucha, incisión en el proceso, el cuidado, la flexibilidad o el enfoque en lo local, que es fundamental porque permite introducir nuevos procesos en una escala manejable” .

Mireia Barba ha explicado que “su modelo de empresa social no tiene un marco legal. Muchas veces estás en tierra de nadie.” A pesar de estos obstáculos, ha indicado, Espigoladors “ha conseguido replicar su modelo, lo que es un éxito porque se ha comprobado cómo se puede adaptar un proyecto a otras realidades”.

Del estudio se desprende que la situación de la ESS ha mejorado cualitativamente en los últimos años, observándose, además, “una incipiente identidad colectiva compartida, acompañada en muchos casos de un creciente reconocimiento externo”. Este crecimiento se explica en parte por la situación coyuntural de crisis económica en la última década y de la reacción de los movimientos sociales a dicha crisis. En esta coyuntura, el sector ha impulsado iniciativas en sectores clave como la energía, las finanzas o la alimentación, que han incrementado su cuota en la economía del país.

Otro de los factores decisivos en la evolución de la Economía social y solidaria es el apoyo que algunas administraciones públicas están prestando a través de diferentes iniciativas políticas y económicas, que van desde la compra pública innovadora y responsable hasta la inclusión de la ESS en las acciones generales de fomento del empleo y el emprendimiento.

OBSTÁCULOS Y DIFICULTADES

Pese a todo ello, en el estudio no se obvia que el principal obstáculo sigue siendo el desconocimiento y la falta de credibilidad de este sector como alternativa económica real. Existen además problemas jurídico-normativos, con una legislación que tanto a nivel nacional como europeo no termina de facilitar la consolidación de la economía social y solidaria.

La dificultad para encajar en modelos preestablecidos y falta de entendimiento con las administraciones públicas es también un obstáculo a la hora de obtener financiación o apoyos, según recoge el estudio. Precisamente la sostenibilidad económica de los proyectos más sociales es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan las entidades del ecosistema. Por este motivo, el fortalecimiento económico del sector dentro del mercado es clave para facilitar el crecimiento y los cambios de escala.

El trabajo recoge un decálogo de actuaciones como la construcción conjunta de una narrativa propia de la economía social y solidaria, fuerte y consciente de sus valores, capaz de ilustrar sus éxitos y de inspirar a los demás sectores; conectar eficazmente a los agentes de la economía social y solidaria entre sí y con otros agentes más alejados, así como las alianzas públioco-privadas y la integración de la dimensión académica de manera transversal al ecosistema.

De esta forma, el estudio tiene por muy necesario, por tanto, formar alianzas, promover la flexibilidad del sector, tener presentes las lecciones aprendidas y trabajar con la convicción de que la ESS es una herramienta con un enorme potencial para afrontar los desafíos de la sociedad actual.

Marta Solórzano ha apostado, por su parte, por “buscar indicadores comunes en los proyectos de economía social y solidaria y con estos mostrar lo que se esta haciendo, profundizando en herramientas de medición y gestión, entendiendo que hay que desarrollar algún tipo de instrumento que permita identificar realidades comunes y diferentes”.