sábado, 2 julio 2022 00:49

Matilde García Duarte, la “pequeña Nicolás” de Cibeles, pierde los papeles

“¡Me estáis jodiendo la vida!”. Así gritaba la mano derecha de José Luis Martínez-Almeida en el Ayuntamiento de Madrid. Los hechos ocurrieron durante el último acto con Casa Real, el pasado lunes, en el Zoo. El grupo de periodistas que cubríamos el evento, entre los que me encontraba, no dábamos crédito a la pérdida de papeles en directo que estábamos presenciando. Una compañera me dio un codazo y me dijo: ¿Nunca habías visto a la “pequeña Nicolás” en acción? Como se nota que acabas de llegar.

Para los que la estén conociendo en estos momentos, Matilde García Duarte es la coordinadora general de la Alcaldía de Madrid. Además, fue compañera de promoción de Almeida, aunque de las menos brillantes y trabajadoras de aquella hornada de abogados del Estado que se hacen llamar a sí mismos “La Gloriosa”. Sus propios compañeros la definen como una persona gritona, maleducada, que tiende a escuchar poco y a pensar menos. Y todas las fuentes consultadas coinciden en algo: le deslumbra el poder y el dinero.

Incrédula, seguí presenciando como Matilde gritaba a una mujer que organizaba la línea de saludo para recibir a la Casa Real. Esa pobre mujer a la que casi ni le salía la voz le explicaba que allí solo podían estar los concejales y las personas que previamente se había establecido por el protocolo oficial. Sin embargo, la coordinadora general continuaba gritando el tan común dicho en política: ¿tú no sabes quién soy yo? Fue lo más parecido a lo que hacía aquel joven pepero que se colaba en los actos para poder hacerse fotos con las personalidades del momento. De ahí el apodo que mis compañeros periodistas le habían puesto. El resultado fue que tanto grito no sirvió de nada, y la “pequeña Nicolás” se quedó sin su momento de gloria y no pudo colarse en primera línea de saludo.

Pero la historia no finalizó ahí por difícil que parezca de creer. Matilde, se retiró al lugar que le correspondía, y empezó a hablar consigo misma quejándose de la Poncia. No entendía nada, ¿quién era la Poncia y que por qué seguía quejándose? No tardé en descubrirlo. La verdad es que nunca pensé que Cibeles escondiera tantos secretos a voces. El idílico palacio es de todo menos eso. Cada día me cuentan algo nuevo y más interesante que lo anterior. Por ejemplo, allí todos tienen apodo. Matilde se ha encargado de ello.

La Poncia era la señora que no la dejaba colarse en el acto. Por difícil que parezca de creer, hay abogados del estado como Matilde que por una foto matan no porque quieran atesorar el recuerdo. Sino por evidenciar el poder. ¿Cómo van a creer que es la que manda en el Ayuntamiento si no es capaz de obtener una instantánea en cada acto de la Casa Real?. Por cierto, es curioso investigar sobre ella, faltan artículos, el buscador no encuentra todo lo que había… pero eso ya será otra historia.