Por qué tenemos cada vez más necesidad de consumir más contenidos en el móvil en menos tiempo

Cada día vivimos más con esa urgencia de consumir contenidos a toda velocidad y casi sin darnos cuenta el móvil se ha convertido en el motor que marca nuestro ritmo. Nos hemos dejado llevar por un bucle en el que llenamos nuestros días de lo mismo y dejamos menos espacio para disfrutar y compartir.

El móvil se ha convertido en la puerta por la que entra casi todo lo que consumimos a diario y también en el escenario donde sentimos esa necesidad creciente de abarcar más en menos tiempo porque cada notificación reclama un pedazo de atención y cada nueva tendencia parece exigirnos que estemos al día para no quedarnos fuera de la conversación. El móvil ha moldeado un ritmo que ya asumimos como natural aunque muchas veces ni lo cuestionamos y en ese ritmo acelerado aparece el speed-watching como respuesta casi automática a la prisa que llevamos dentro una forma de “optimizar” minutos que ya estaban ocupados por otras urgencias.

Con el paso del tiempo este hábito dejó de ser una rareza y se instaló en la cultura cotidiana ya no es extraño escuchar a alguien decir que acelera audios vídeos series o incluso lecturas porque siente que no puede permitirse ir “lento” ni siquiera en su propio ocio. El móvil alimenta esta sensación de inmediatez una especie de presión invisible que nos empuja a consumir rápido para pasar a otra cosa y en medio de esa carrera nos preguntamos si todavía disfrutamos o si solo estamos tachando tareas de una lista que nunca termina.

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¿Qué queda del disfrute cuando el móvil marca el ritmo?

“Nada se disfruta sin prisa”. Fuente: Freepik

La paradoja es evidente porque lo que antes hacíamos para desconectar ahora lo vivimos como una obligación disfrazada de entretenimiento. Escuchar un pódcast ver una serie o leer un libro eran actividades que se disfrutaban sin prisa pero el móvil ha convertido incluso el ocio en una especie de carrera por completar capítulos pendientes discos que “deberíamos” conocer o libros que “ya tendríamos que haber leído” para no quedarnos fuera de la conversación social. El tiempo libre se volvió una agenda donde todo parece urgente.

La pregunta final tal vez sea la más incómoda porque si tanta prisa por terminar nos aleja del disfrute real entonces ¿qué sentido tiene ganar tiempo para gastarlo en más contenidos que tampoco disfrutaremos del todo? El móvil ha creado la ilusión de que ahorrar minutos nos hace vivir mejor aunque la mayoría de esas veces ese tiempo “ganado” solo abre espacio para deslizar otra hora más en la pantalla con la misma velocidad que nos aleja del placer que solíamos encontrar en la pausa.

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