La natación lleva años siendo recomendada por médicos, entrenadores y especialistas en ejercicio, aunque muchas veces pasa desapercibida frente a deportes más populares como correr o ir al gimnasio. Sin embargo, quienes practican esto con frecuencia suelen descubrir que el cuerpo empieza a responder de muchas formas distintas. No se trata solo de moverse en el agua, la natación implica coordinación, resistencia y una activación muscular muy completa que pocas actividades logran al mismo tiempo.
La natación, además, tiene una ventaja clara frente a otros deportes y es que puede adaptarse prácticamente a cualquier persona. Desde niños hasta adultos mayores, pasando por quienes buscan ponerse en forma o recuperarse de alguna lesión. Por eso muchos especialistas consideran que la natación es uno de los ejercicios más completos que existen, una actividad capaz de mejorar la salud física, mental y cardiovascular mientras el cuerpo trabaja dentro de un entorno que reduce el impacto sobre las articulaciones.
2Un ejercicio que trabaja prácticamente todos los músculos
Otro de los grandes beneficios de la natación está en el trabajo muscular que exige. A diferencia de otros deportes que se centran más en una zona concreta del cuerpo, la natación obliga a activar múltiples grupos musculares en cada movimiento. Brazos, hombros, espalda, abdomen, piernas e incluso los músculos del cuello participan de alguna manera cuando el cuerpo se desplaza por el agua.
El propio entorno acuático hace que cada brazada tenga resistencia, algo que convierte a la natación en una especie de entrenamiento de fuerza natural. El agua empuja en sentido contrario al movimiento, por lo que los músculos deben esforzarse más para avanzar. Lo interesante es que este esfuerzo ocurre sin el impacto que suelen generar otros ejercicios sobre las articulaciones, lo que explica por qué la natación también se utiliza mucho en procesos de rehabilitación o para personas con problemas articulares.

