PACMA
Garzón e Iglesias en la campaña de 2016. Foto: Flickr Podemos.

Los argumentos que exhibió Pablo Iglesias para dejar atrás Izquierda Unida se le están rebelando ahora en su pulso contra Íñigo Errejón. Podemos irrumpió en la política nacional en 2014 con una colección de reproches hacia los herederos del PCE, de los que decían que aceptaron sin chistar “el régimen del 78” hasta haberse convertido en irrelevantes para las élites.

El secretario general de los morados tuvo que justificar antes de las generales de finales de 2015 las razones por las que se negaba a negociar siquiera con IU. Y se pasó de frenada. En una entrevista concedida a Público explicó que “para cambiar este país no basta con que a la izquierda le encante nuestro programa”.

Luis Alegre le recordó hace dos semanas en el programa ‘La Sexta Columna’ que algunos de los argumentos utilizados contra IU se habían rebelado ahora. Iglesias, mirando a los cielos que pretendía asaltar, se dirigió a sus antiguos aliados en términos que rozaban el insulto.

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Órdago autonómico de IU a Podemos: más visibilidad o irán en solitario

Pablo Iglesias en junio de 2015 veía a Podemos en La Moncloa y humillaba desde Público a Izquierda Unida: "Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta recoceros en esa esp...

“Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta recoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado… la lucidez del pesimismo. No se puede cambiar nada, aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos”.

Iglesias se ponía en la piel de la cúpula de IU: “Yo prefiero estar con mi cinco por ciento, mi bandera roja y mi no sé qué. Me parece súper respetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar. Preocúpate de otra cosa”.

Y remataba el guiso: “Cuécete en tu salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no te acerques, porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada. Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada”.

IGLESIAS SE CUECE AHORA EN SUS ESTRELLAS ROJAS

Iglesias y Errejón se divorciaron tras las elecciones de 2015, aprobadas en las urnas por Podemos a pesar de la intensa y obscena campaña estigmatizadora que tejió la prensa más cercana al establishment contra sus líderes. El secretario general posteriormente decidió dejar de escuchar a su número dos.

Iglesias
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un mitin en Madrid junto a Jean-Luc Mélenchon. Foto: Flickr Podemos.

Se enrocó, negó a apoyar a Sánchez junto a Cs y forzó una repetición electoral para intentar ‘sorpassar’ al PSOE y desalojar a Rajoy, que gracias a esta estrategia gozó de dos años de propina en el poder.

En la primavera de 2016 Iglesias digirió las soflamas que lanzó contra IU y firmó “el pacto de los botellines” con Garzón, acuerdo que solo sirvió para romper el tándem que formaba con Errejón. Ahora el candidato de Más Madrid a la Asamblea le mira como Iglesias miraba a IU.

El nuevo aliado de Carmena le puede pretender quedarse lejos de una formación que ha cambiado el morado por el gris tras las sucesivas cuchilladas públicas de sus líderes. Errejón encara con optimismo, sin ataduras y sin prisas para pactar al 26-M.

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Los socialistas seducen a Errejón tras su ‘desencanto’ con Podemos

Con la renuncia de Íñigo Errejón a su escaño en Podemos, se ha abierto la veda. El Partido Socialista no niega la posibilidad de admitir entre sus filas al exdiputado ‘morado’. Varios dirigentes del PSOE, caso de Adriana Lastra y Óscar Puente, dejaron mensajes de apoyo y tendieron ayer la mano al ex...

Según una encuesta publicada por Telemadrid, Más Madrid superaría a nivel autonómico a Podemos, que ni siquiera ha barajado presentarse contra Carmena en la capital porque es consciente de que sus debilidades.

Errejón despierta simpatía entre ciertos medios escasamente proclives a Podemos, ha mostrado un desapego económico al renunciar a su acta en el Congreso y ha optado con el elegante silencio ante la colección de arrogantes declaraciones de Iglesias, Montero, Echenique, Monedero y Vestrynge.

Más Madrid podría tener unas alianzas más amplias que Podemos, “arrinconado en la izquierda”, y su mensaje transversal es atractivo en ciertas capas de la sociedad que miran con malos ojos a una formación salpicada por sus batallas internas y lastrada por una comunicación ineficaz: los morados han pasado de marcar agenda a encontrase prácticamente sin aliados mediáticos de calado.

Errejón, sin embargo, se identifica con una ‘izquierda pop’ que no cuenta con socios nacionalistas, por lo cual no se sonrojará cuando algunas formaciones centralistas le escupan en los debates la palabra “España” con tintes identitarios.

Cierto es que este nuevo proyecto no tiene el ímpetu rupturista, ni los deseos de proceso constituyente, ni el tono asambleario de los orígenes de Podemos. Ellos han fiado su liderazgo al personalismo de Carmena y Errejón.

Ambos exprimen el populismo transversal plagado de tuits mainstreams y declaraciones  blancas que Podemos dejó atrás cuando tendió una mano a las consultas en Catalunya, conflicto que los desactivó.

ERREJÓN Y LOS ‘BOBÓS’

Una tercera vía se está abriendo entre la izquierda europea para frenar a la extendida xenofobia autoritaria. El modelo son Los Verdes de Alemania, dirigidos por varios ‘bobós’, término originario del inglés bourgeois bohemian (Burgués Bohemio).

Esta formación teutona se colocó como segunda fuerza en el conservador parlamento bávaro y venció en su pulso a la ultraderecha de AfD y a la socialdemocracia. La clave de Los Verdes es que apuestan por un tercer camino en el flanco izquierdo.

Ni ortodoxia marxista (lastrada por sus modelos económicos), ni agarrotamiento socialdemócrata (esquilmada por el desgaste del poder, la corrupción y su incapacidad para socorrer las demandas de la clase obrera).

Los ‘bobós’, con tácticas similares a las que utiliza Errejón, son post-materialistas, cuentan con votantes de alto poder poder adquisitivo, no sufren la pesada mochila comunista y tienen un discurso pragmático, hippie y de un marcado liberalismo sexual que hubiese hecho las delicias de Gil de Biedma, poeta que no pudo entrar en el PCE “por maricón”.

LA EXPERIENCIA ALEMANA

Las encuestas en Alemania apuntan a que Los Verdes podrían convertirse en la segunda fuerza del país, quedándose por detrás del centro-derecha que hasta ahora representa Merkel. Esta fuerza diverge de la socialdemocracia clásica en varios aspectos.

Los Verdes han apostado por un mensaje radical en algunas materias de derechos y libertades, enarbolan la bandera ecologista con más soltura que las secciones marxistas (conocidas como ‘sandías’, verdes por fuera y rojas por dentro), tienen un programa en varias materias (no son un simple partido ‘temático’ como Equo o PACMA) y cuidan la estética al máximo.

Iglesias
Katharina Schulze formó parte de la candidatura de Los Verdes en las elecciones de otoño en Baviera. Foto: Youtube.

Esta formación se declara “antipopulista”, pero su trayectoria les delata: poco queda de la fuerza contestataria que surgió en el 93. En los últimos años apoyaron el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia, aprobaron medidas que precarizaron el empleo y la sanidad, y bebieron del brebaje del Green New Deal americano que justifica unas medidas intervencionistas, dumping ecológico, incluso en los Estados Unidos.

Algunos de sus líderes incluso apoyan una especie de liberalismo de izquierdas que no deja de ser la cara amable de un capitalismo cada día más hegemónico ante la incapacidad de la izquierda de plantear siquiera una alternativa realista.

 

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