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El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. Foto: Flickr

El septiembre caliente que se espera en Cataluña, ante el primer aniversario de la consulta ilegal del 1-O, tendrá su proyección europea. Concretamente, en el Parlamento Europeo, donde los teléfonos están empezando a sonar con peticiones de comparecencia por parte del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, y de la oficina del expresidente Carles Puigdemont.

Borrell ha sido el primero en cerrar un acuerdo con la institución que él mismo presidió entre 2004 y 2007. En este sentido, Borrell viajará a Estrasburgo (Francia) durante el pleno que se celebrará del 10 al 13 de septiembre. Queda por decidir el día y la hora exacta de su comparecencia ante los eurodiputados, pero no sería de extrañar que coincidiera con la Diada catalana del día 11, en la que las fuerzas independentistas quieren recuperar el pulso de la calle con una gran manifestación por las calles de Barcelona.

Puigdemont, por su parte, está intentando que le cursen una invitación para dar una rueda de prensa dentro del Parlamento Europeo después de Borrell o, en su caso, comparecer ante una comisión de la Eurocámara en la que se debatiera la situación política en Cataluña un año después del referéndum del 1-O, según adelantó ‘Okdiario’.

La idea inicial del expresidente catalán es hablar dentro de la institución europea bajo el amparo del ALDE, el grupo liberal al que todavía pertenece el PDeCAT y sus socios flamencos del Nieuw Vlaamse Alliantie, aunque la dirección del citado grupo está debatiendo internamente la exclusión de los eurodiputados neoconvergentes y tal posibilidad se ha difuminado en los últimos días.

Si Puigdemont recibe el portazo del ALDE, su ‘plan B’ sería reconducir su petición a través del partido flamenco más ultraderechista y euroescéptico, el Vlaams Belang, que forma parte del grupo Movimiento Europa de las Naciones y de las Libertades, una alianza que defiende el conservadurismo nacionalista y el populismo de derecha en el que está el Frente Nacional francés o la Liga Norte italiana.

“Siempre he recibido a cualquiera que quiera reunirse conmigo, pero Cataluña no es un país”

En todo caso, Puigdemont no lo tendrá tan fácil como Borrell para entrar en las instalaciones de la Eurocámara. Precisamente, hace un año el presidente del PE, el italiano Antonio Tajani, rechazó invitarle con el argumento de que no quería reconocer a Cataluña como “un país y socio que está al mismo nivel que España”.

“No planeo tomar ninguna iniciativa para invitar a ninguna persona aquí, porque no es la competencia del Parlamento Europeo llevar a cabo ninguna mediación. No pretendemos ir más allá de eso”, dijo Tajani a la prensa sobre la posibilidad de invitar a Puigdemont a la Eurocámara para hablar sobre la situación en Cataluña.

Quim Torra

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“Siempre he recibido a cualquiera que quiera reunirse conmigo (…), pero Cataluña no es un país, quiero que eso quede claro, Cataluña es una comunidad autónoma que es parte de España”, añadió el político italiano que forma parte de la familia del Partido Popular Europeo (PPE). Además, el presidente de la Eurocámara recordó que el Gobierno de España “incluye una representación de Cataluña” y reiteró su llamada a establecer “conversaciones pacíficas” dentro del marco constitucional español.

Con la posterior emisión de una orden europea de detención y entrega contra Puigdemont, se cerraron aún más las puertas de la Eurocámara para el expresidente catalán, pero ahora la situación ha cambiado al retirarse dicha orden por parte del juez Pablo Llarena tras el fiasco de la Justicia alemana.

INFORME JURÍDICO SOBRE PUIGDEMONT

Hasta que el juez del Supremo decidió suspender tanto la orden europea como la orden internacional, Puigdemont no podía entrar en el Parlamento Europeo al no ser territorio belga. La justicia de Bélgica le había prohibido abandonar el país  y quedar fuera del alcance de su policía mientras decidía sobre su entrega a España. Eso le impedía acceder a la sede de la Eurocámara.

Tajani encargó en diciembre a los servicios jurídicos de la Cámara que estudiase si se le podría volver a mantener lejos de las puertas de la sede comunitaria sin euroorden, según detalló ‘El Independiente‘, y desde la presidencia del PE se mantiene que existe fundamento para renovar esa línea roja por tratarse de una persona declarada en busca y captura por un Estado miembro, en este caso España, independientemente de que pueda desplazarse con libertad por el resto del mundo.

Toda esta pugna otoñal entre el Gobierno central y la oficina de Puigdemont tendrá un epílogo en diciembre cuando el propio jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, intervenga ante el pleno del Parlamento Europeo para exponer su visión sobre el proyecto europeo y rendir homenaje al 40 aniversario de la aprobación de la Constitución española.

 

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