El huevo frito es uno de los alimentos más ricos, sabrosos, fáciles de hacer y recurrentes – al más puro estilo fondo de despensa- al que podemos recurrir cuando tenemos hambre, y no queremos tirarnos en la cocina más de cinco minutos. A pesar de que su fama histórica ha pasado por no consumirlos en exceso por contener colesterol, lo cierto es que el huevo frito no es malo en sí, sino el tipo de fritura.

Porque el huevo puede consumirse las veces que queramos, aunque sin excedernos, ya que si decidimos hacerlo frito en la sartén, éstas frituras sí, no aportan grasas saludables, sino más bien al contrario. Así os contamos cuáles son las diversas maneras de hacer un huevo frito con patatas sin que vayáis a engordar ni un solo gramo.

Huevo frito a la plancha con puntilla y patatas

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Esta manera de hacer un huevo frito es otra de las más sencillas y rápidas para tomar de forma sana y saludable. Echaremos, literalmente, una gota, y solo una, de aceite de oliva virgen extra (de esta forma el huevo estará frito, y evitará que se pegue en la sartén) y la repartiremos con una escobilla por toda la sartén. Una vez que esa gota de aceite esté muy caliente, meteremos el huevo y lo dejaremos hacerse unos 4 minutos. En esos 4 minutos notarás como hasta en el borde se generan esa puntilla propia del huevo cuando lo dejas más de 3 minutos. La opción de las patatas será hacerlas al vapor para su acompañamiento sin un gramo de grasa.

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