juez Villarejo
El juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón.

El juez del caso Villarejo, Manuel García-Castellón, ha remitido a la Fiscalía de la Audiencia Nacional la carta en la que el excomisario hace nuevas revelaciones sobre los atentados del 11-M para que elabore un informe sobre la conveniencia o no de abrir una investigación al respecto.

Según han informado fuentes jurídicas, la Fiscalía debe ahora analizar esa carta y determinar si cabe investigar lo relatado por el excomisario, que ha vinculado los atentados a los servicios secretos marroquíes y franceses.

Se da la circunstancia de que el juzgado de García Castellón es el mismo que investigó el 11M, por lo que, de considerar el fiscal que se debe abrir una investigación, deberá hacerse en ese mismo juzgado.

La carta remitida al juez fue publicada por El Español y en ella el excomisario asegura que parte de los explosivos del 11M salió de “depósitos de armas de la Guardia Civil”, “con el fin de colocar un dispositivo de seguimiento”.

Según la versión aportada por Villarejo, que ha pedido que el Gobierno desclasifique los documentos oficiales que le vinculen con el 11-M para poder “defenderse”, la operación de compra de 200 kilos de explosivos por parte de Jamal Ahmidan, alias El Chino, uno de los autores de los atentados, era en realidad una “entrega controlada” por la Guardia Civil.

El objetivo, según Villarejo, era crear un intento de atentado ficticio, una compra controlada de dinamita que serviría para detener a los presuntos terroristas en posesión de la munición y acreditar así su intención de atentar en suelo español de forma inminente. Pero, según él, algo salió mal.

El comisario aseguró que los yihadistas contaron con “ayuda externa” para burlar la vigilancia y terminar perpetrando el atentado, al tiempo que apuntó directamente a agentes encubiertos de la inteligencia francesa.

Precisamente, MONCLOA.COM publica hoy un audio de 2009 con miembros de la cúpula policial de Rubalcaba en el que se habló de los atentados. La reunión se produjo en el restaurante madrileño Rianxo, el mismo sitio en el que comisarios de Policía se encontraron por casualidad con Luis Bárcenas en junio de ese año, o donde también quedaron a comer con Baltasar Garzón y Dolores Delgado, por aquel entonces fiscal de la Audiencia Nacional, en la famosa comida de octubre de ese 2009.

En esta ocasión, los comensales fueron Juan Antonio González, comisario general de la Policía Judicial; José Luis Olivera, que dirigía la Unidad de Delincuencia Económica (UDEF); Eloy Quirós, máximo responsable de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) y que en la actualidad ocupa el puesto de González; y José Manuel Villarejo, adjunto a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía y que fue la persona que grabó la conversación sin que sus compañeros de mantel lo supieran.
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