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Cartel electoral de Borja Sémper, candidato del PP a la alcaldía de San Sebastián.

El batacazo del PP en las elecciones generales hizo mella en la marca. Tanta, que algunos candidatos populares decidieron alejarse de las siglas durante la campaña electoral del 26-M. “No es política. Es San Sebastián”, rezaba el cartel del candidato a la ciudad vasca Borja Sémper. Un estampado donde la mayor alusión al partido era el color azul.

Pero no se trata de un caso aislado. Otros candidatos municipales del PP han seguido la misma estrategia, como Xavier García Albiol en Badalona, Manuel Reyes en Castelldefels o Alejandro Lorenzo en O Porriño. Y con buenos resultados.

A Xavier García Albiol no le fue bien como cabeza de lista para las elecciones catalanas. Sin embargo, Badalona es su bastión. Y lo confirmó en las pasadas elecciones tras ganar al obtener 11 escaños (la mayoría absoluta está en 14). Uno más que en los pasados comicios.

En sus carteles no había ni rastro de las siglas del PP. Solo un azul oscuro que debía hacer referencia al partido y una frase: “Albiol, alcalde de todos”. El candidato popular explicó que la decisión de desprenderse del logo del partido vino motivada por una frase que escuchó en uno de sus vídeos electorales. Un votante gritó: “Le voy a votar a él. A Albiol, al PP no, a Albiol”.

Se trata de una puesta en escena muy similar a la empleada por Borja Sémper en San Sebastián, quien obtuvo los mismos concejales (tres) pero logró más votos que en las elecciones de 2015. Ni en sus carteles, ni en sus vídeos electorales se encuentra rastro alguno que haga alusión al Partido Popular. Una foto de su cara y un eslógan completaban el cartel electoral de Sémper: “Ez da politika, Donostia da” (No es política, es San Sebastián). Tan solo el color hacía una vaga referencia al partido.

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Y la lista sigue. Y la mejora de resultados también. En Málaga, el candidato popular, Francisco de la Torre, ha conseguido un escaño más (13) que en los comicios anteriores, algo que presumiblemente le otorgará la alcaldía. Su cartel electoral rezaba “Sigamos cambiando Málaga”. Sin siglas, pero sí el azul. El candidato popular a la alcaldía de Castelldefels (Barcelona), Manuel Reyes, se atrevió con una estrategia más agresiva. Pedía el voto a la gente de izquierdas e incluso a los independentistas. “Soy de izquierdas pero en Castelldefels, voy con Manu”, se podía leer en uno de sus carteles. O “Soy independentista y en Castelldefels, yo con Manu”. Y Manu mantuvo los concejales (ocho) y aumentó hasta dos puntos el porcentaje de voto.

Caso similar es el del candidato del PP a la alcaldía de O Porriño (Pontevedra), Alejandro Lorenzo, quien también ha logrado mejorar sus resultados. En su cartel electoral se leía “Llegó el momento de reconstruir O Porriño” acompañado de una foto suya y del ya persistente color azul. Pero ninguna alusión a las siglas de su partido. Lorenzo ha logrado ocho concejales, los mismos que los obtenidos en las anteriores elecciones. Sin embargo, sus votos se han incrementado hasta dos puntos porcentuales.

La ocultación de las siglas no es un fenómeno nuevo. Vino de la mano de la irrupción en la política de los nuevos partidos. Para hacerla frente, algunos candidatos decidieron desprenderse de una marca que, creían, les lastraba. Se han dado casos tanto en el PP como en el PSOE. Lo pudimos ver ya en 2004, cuando el candidato socialista a la presidencia del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió cambiar las siglas de su partido por “ZP”. Una estrategia que también siguió la candidata socialista a presidir la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quien incluso hizo desaparecer el color rojo del partido socialista, además del logo, para sustituirlo por el verde inundado de la palabra “Andalucía”.

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