lunes, 2 agosto 2021 13:49

Los secretos del búnker atómico que existe en La Moncloa

El Gobierno de Pedro Sánchez mantuvo esta semana la reunión anual del Consejo de Seguridad Nacional en el interior del búnker localizado en el subsuelo del Palacio de La Moncloa. La novedad es que por primera vez se facilitaron fotos y vídeos del interior de este lugar concebido como refugio atómico en caso de ataque nuclear, aunque el Gobierno se apresuró a retirar los vídeos de la web.

Este diario relata a continuación los principales secretos que guarda este búnker, al que los presidentes del Gobierno apenas han bajado por la sensación de claustrofobia que siente uno al penetrar en sus entrañas.

CONSTRUIDO AL FINAL DE LA GUERRA FRÍA

El expresidente Felipe González dio la orden de construir el bunker en La Moncloa.

El primer presidente socialista hizo construir este lugar entre 1990 y 1991 con gran sigilo en el subsuelo del Palacio de La Moncloa. Fue como consecuencia del ingreso de España en la OTAN, ya que la organización política-militar aprobó una decisión en la que se pedía a los Gobiernos aliados que tuviesen un refugio atómico en previsión de una guerra con la Unión Soviética.

En ese 1991 cayó la URSS, así que el búnker de La Moncloa quedó como una reliquia de la Guerra Fría. De ahí que en el momento de su inauguración se concibiese también como  centro neurálgico desde el cual el Gobierno gestionase las crisis más graves en las que España se viese implicada.

Hay disparidad de cifras sobre el monto final que ocasionaron las faraónicas obras de este búnker. Si Sadam Hussein se gastó 13.000 millones de las antiguas pesetas (más de 78 millones de euros) en su megalómano refugio de Bagdad, aquí se dijo que las obras costaron entre 5.000 y 10.000 millones de pesetas (el equivalente a entre 30 y 60 millones de euros).

CIEN FUNCIONARIOS TRABAJAN DE FORMA ININTERRUMPIDA

Un centenar de funcionarios se encarga de tener a punto las provisiones del búnker, del funcionamiento de las comunicaciones operativas entre los principales centros de poder político y militar en España, así como de la elaboración de informes sobre los riesgos más sensibles de la seguridad española en el interior y exterior.

En caso de una crisis, la Dirección de Seguridad Nacional (DSN) se encarga de redactar las actas de naturaleza secreta en las que se detalla la respuesta del Gobierno. La vigilancia de este órgano dependiente de Presidencia del Gobierno es ininterrumpida durante las veinticuatro horas del día y los 365 días del año. Periódicamente, realizan simulacros de respuesta a una crisis a nivel nacional y de coordinación internacional con el resto de capitales aliadas de la OTAN.

UNA PROFUNDIDAD MÁXIMA DE 30 METROS

Panorámica del complejo de la Moncloa. En amarillo, la ubicación del búnker

Esta cripta secreta de 7.500 metros cuadrados está repartida en tres pisos, en los que los funcionarios trabajan a 30 metros bajo tierra. El búnker cuenta con muros de tres metros de espesor, puertas falsas, armería y quirófano.

Está diseñado a prueba de bombas nucleares, ataques con armas químicas y los frigoríficos cuentan con comida suficiente para que sus eventuales doscientos moradores (altas personalidades políticas y militares con sus mujeres e hijos) puedan sobrevivir a un asedio durante semanas.

Nada más entrar en el nivel 0 se encuentra una pequeña sala con una ducha de descontaminación radiactiva. En esta planta están ubicadas las dependencias militares y la sala desde la que un potente ordenador puede dirigir los blindados, cazas y fragatas del Ejército español en caso de guerra.

EL SEGUNDO NIVEL DEL BÚNKER

Momento de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional bajo la presidencia de Pedro Sánchez.

El hospital se encuentra a esa misma altura y está dotado de quirófano, UVI y vacunas contra virus como la viruela o el ántrax. Esta planta se completa con una cámara acorazada, una habitación para grabar mensajes por televisión y la llamada sala de mapas, copada por monitores conectados a las principales cadenas de televisión del mundo.

En el siguiente nivel se encuentra toda la parte civil del búnker: sala de reuniones, archivos, biblioteca y un anfiteatro para proyecciones. Junto a él, las habitaciones con baño propio para las autoridades y otras estancias más austeras para los funcionarios.

En ese mismo estrato se localizan la cocina, la cafetería y el restaurante, así como las grandes cámaras frigoríficas que sirven para guardar la comida en perfecto estado y, eventualmente, para almacenar cadáveres. La renovación de las existencias se realiza cada dos meses, aunque se desconoce el proveedor y el destino final de los alimentos.

LA PLANTA MÁS ALEJADA DE LA SUPERFICIE

Varios miembros del Consejo de Seguridad Nacional.

Por último, en la planta más alejada de la superficie se encuentran las salas de ordenadores, lavandería, almacenes, taller mecánico y otros servicios. Cuenta con varios depósitos para almacenar gasoil con el que alimentar de energía al complejo subterráneo en caso de un apagón eléctrico, así como depósitos de agua, calderas, depuradoras y aparatos de aire acondicionado.

Los ingenieros de esta obra no dejaron nada al azar y construyeron pozos a 200 metros de profundidad bajo La Moncloa para recoger agua en caso de máxima necesidad. En este nivel también se habilitó una zona de armería que cuenta con un arsenal de rifles y pistolas.