jueves, 21 enero 2021 19:18

Las similitudes entre la UCD y Podemos en su rápido proceso de desintegración

Dos coaliciones, Unión de Centro Democrático (UCD) y Unidos Podemos, que a simple vista tienen poco en común, guardan enormes paralelismos en su auge y caída. El partido de Adolfo Suárez pilotó la Transición democrática en España pero sufrió una rápida desintegración fruto de la división interna.

Mientras, la formación morada liderada por Pablo Iglesias nació al calor de una segunda Transición que muchos anhelaban y, sin embargo, se descompone a gran velocidad por la lucha de egos. Estas son las similitudes entre dos formaciones que a los cinco años de vida vivieron sus peores momentos:

UN LÍDER CARISMÁTICO

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Adolfo Suárez (izq.) y Pablo Iglesias (dch.)

Adolfo Suárez comenzó siendo un completo desconocido para los españoles, pero poco a poco se convirtió en la figura de una nueva época, la de una España democrática. Designado por el rey Juan Carlos, consiguió desmontar las estructuras franquistas y así ser nombrado de nuevo presidente del Gobierno tras las primeras elecciones constitucionales. Su gobierno elaboró un proyecto de ley para la Reforma Política a finales de 1976, que fue aprobado y, posteriormente, sometido a referéndum. El 29 de diciembre de 1978, entró en vigor la Constitución española.

Unión de Centro Democrático (UCD), su partido, baso gran parte de su campaña en la figura de Suárez que personificó el centro político. El primer presidente de la democracia española siempre fue descrito como “carismático”.

Pablo Iglesias, por su parte, es el líder y figura fundamental de Unidos Podemos. Desde un principio, su nombre ha sonado más que el del propio partido. Tras quedar por sorpresa como cuarta fuerza más votada en las elecciones europeas de 2014, la primera aparición pública de Pablo Iglesias fue ‘trending topic’ en Twitter.

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En el transcurso de estos cinco años, su vida privada y profesional ha sido portada de números medios de comunicación, y en sus manos, Podemos ha supuesto uno de los cambios más notables en la política española de los últimos años.

Ambas coaliciones tienen en común la dependencia de sus miembros al fuerte líder que los representa, dependen de su figura y cuando esta es puesta en entredicho el partido de desmorona como un castillo den naipes.

UN PROYECTO DE TRANSICIÓN

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Suárez jura su cargo de presidente del Gobierno (izq.) e Iglesias firma el acuerdo de presupuestos con Pedro Sánchez (dch).

Adolfo Suárez es una de las principales figuras del proceso denominado Transición con el que España dejó atrás el régimen dictatorial de Franco y pasó a regirse por una Constitución democrática. Su habilidad política para embarcar en ese proceso a todas las fuerzas políticas, incluido el PCE, fue aplaudida con el tiempo por todos sus rivales.

Pablo Iglesias siempre ha deseado pilotar una nueva Transición. En julio de 2015 escribió un artículo de opinión en el diario El País bajo el título ‘Una nueva Transición’, en el que hablaba del legado de Suárez como “un proceso de metamorfosis pilotado por las élites del franquismo y de la oposición democrática que hizo que España pasara de ser una dictadura a transformarse en una democracia liberal homologable”.

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“De aquellas instituciones del régimen de 1978 parece que hoy sólo gozan de relativa buena salud las Fuerzas Armadas, la Monarquía, gracias a la sustitución de Juan Carlos por Felipe, y el PNV, que seguramente espera su momento”, añadió el líder de Podemos.

Iglesias sueña con una segunda Transición, inspirada por el 15-M, el llamado movimiento de los indignados, que represente a las clases populares y a la sociedad civil. Para ello, habla de “un nuevo pacto de convivencia social y territorial que habrá de articularse mediante un proceso constituyente que no se negocie en despachos, sino mediante un gran debate social”.

“Aquel movimiento que llenó las plazas españolas el 15 de mayo de 2011 señaló simbólicamente la crisis de nuestro régimen político, sus contradicciones, y marcó el inicio de una nueva Transición que sigue en marcha”, sentenció en su artículo.

LOS DOS LÍDERES QUERÍAN SU PROPIA CONSTITUCIÓN

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Suárez (izq.) e Iglesias (dch.) en el Congreso de los Diputados

Suárez fue precursor de la actual Constitución, posible gracias a su proyecto de ley para la Reforma Política en las Cortes franquistas. El presidente sabía que la única manera de dejar atrás la Guerra Civil y el franquismo era una Carta Magna que fuese pactada por consenso de todos los partidos políticos.

Iglesias, por su parte, defiende una reforma completa de la Constitución, tanto que ve necesario un proceso constituyente “de abajo a arriba”, en el que los consensos no sean de unos pocos -los potenciales ‘padres’ o ‘madres’- sino que influyan también las decisiones que vengan “de la sociedad civil”. En 2017, organizó en Córdoba unas jornadas donde se expusieron sus propuestas para la Carta Magna. Su intención era “refundar el Estado democrático a través de una nueva Constitución”.

En 2018, Sánchez puso encima de la mesa una propuesta de reforma constitucional en la que se restringirían los aforamientos, que precedió a otra propuesta para eliminar los términos “disminuido” y “minusválido” en la Constitución y sustituirlos por “personas con discapacidad”.

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Podemos cree que la reforma debía ir mucho más allá y abordar también otros cambios como “la inviolabilidad del Rey, el blindaje de los derechos sociales y la cuestión territorial”. Iglesias defiende que todos los cambios se sometan a un referéndum para así garantizar que cualquier cambio será aprobado por el pueblo español.

Desde su aprobación en 1978, la Constitución ha sido cambiada dos veces: una en 1992, que consistió en añadir el inciso “y pasivo” en el artículo 13.2. referente al derecho de sufragio de las personas extranjeras, y otra en 2011, para la polémica modificación del artículo 135. En ninguna de estas ocasiones se convocó un referéndum, ya que solo se exige para las consideradas como “reformas agravadas”, aunque la Carta Magna declara su obligatoriedad si un mínimo de 35 diputados lo pide. Podemos tiene 71 escaños en el Congreso y ya ha avisado que cualquier cambio en la Constitución pasará por las urnas.

FORMACIONES HETEROGÉNEAS

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Primer consejo de Ministros del gobierno de Suárez (izq.). Cartel de Unidos Podemos con varios rostros del partido (dch.).

Adolfo Suárez consiguió formar un grupo que contaba con diversos políticos de su generación, de diferentes convicciones democrática. Supo reunir a exfalangistas como él, socialdemócratas, liberales, democristianos, centristas y partidos regionalistas. Para desarmar el régimen franquista, contó con el apoyo de otras fuerzas como el PSOE o el Partido Comunista de España.

En sus orígenes, Podemos contó con miembros de Izquierda Anticapitalista en Madrid, que eran parte del movimiento de “indignados” del 15-M, pero también con una izquierda más moderada, así como la posterior alianza con la Izquierda Unida de Alberto Garzón tras las últimas elecciones generales o coaliciones que bordean el nacionalismo como la valenciana Compromís o la gallega de En Marea.

Ambos partidos han contado con diversas personas de ámbitos homogéneos para muchos, pero heterogéneos entre sí, y al final han sufrido numerosos conflictos internos en sus filas.

CINCO AÑOS PRÓSPEROS ANTES DE LA CAÍDA

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Leopoldo Calvo Sotelo y Adolfo Suárez (izq.). Íñigo Errejón y Pablo Iglesias (dch.).

Unión de Centro Democrático se disolvió cinco años después de su formación, trasla salida de Adolfo Suárez en febrero de 1981 para poco después CDS. La escualida UCD perdió en octubre de 1982 la práctica totalidad de los 157 parlamentarios que había obtenido en las generales de 1979 -sólo revalidó dos escaños-. Suárez abandonó su propio partido debido, entre otros motivos, a los diferentes conflictos internos a los que se enfrentó. Tras su dimisión como presidente del Gobierno y el fallido golpe de Estado del 23-F, fue sustituto por Leopoldo Calvo-Sotelo hasta el fin de la legislatura.

Podemos fue creado como partido político en el año 2014, y cinco años después su dirección ha cambiado de forma drástica: de todos sus miembros fundadores, tan solo queda Iglesias. Luis Alegre, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero, y el ultimo en marcharse, Íñigo Errejón todos se han alejado de la formación bien por otras causas políticas, como la alianza de Errejón con Manuela Carmena, o simplemente se mantienen fuera de la dirección, pero dentro del partido, como Monedero o Bescansa.

El partido morado atraviesa un momento difícil, con varias elecciones en el horizonte, en el que los principales pilares de Iglesias se alejan de aquello que formaron en 2014 inspirados por el 15-M.

CONFLICTOS CON LOS BARONES AUTONÓMICOS

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Suárez, junto a miembros de su Gobierno (izq.). Reunión de secretarios autonómicos de Podemos en Toledo (dch.).

En las elecciones municipales de 1979, Unión de Centro Democrático obtuvo la alcaldía en 20 capitales de provincia, pero no en las grandes ciudades. El partido, desde arriba, no logró coordinar una unidad entre todos sus ayuntamientos, generalmente, debido a la falta de vínculos anteriores como tenían PSOE o PCE, a causa de la novedad del mismo.

Asimismo, los líderes autonómicos no se implicaron verdaderamente en el partido, no querían organizarse. El 16 de enero de 1981, días antes de la dimisión de Suárez, el ex presidente reunió a todos los barones centristas para anunciar su retirada: “Todos aquí pensáis que yo ya no sirvo”, les dijo. Y es que, el principal problema de UCD había sido la desconfianza y una dura lucha interna por el poder que finalmente les llevó a la desaparición.

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Los barones de Podemos y su líder, Pablo Iglesias, también han “chocado” en numerosas ocasiones. En la formación morada también existen “familias” como aquellas de la época de Suárez: los ‘pablistas’, los ‘errejonistas’ y los anticapitalistas.

Ahora, con el nuevo proyecto de Iñigo Errejón para la candidatura regional de Más Madrid junto a Manuela Carmena, muchos de los líderes autonómicos se han reunido en Toledo para pedir al partido “tender puentes” con Errejón, frente a la negativa inicial de Iglesias.

El documento ha sido suscrito los secretarios generales de diez comunidades: José García Molina, anfitrión de la reunión y líder de Podemos en Castilla-La Mancha, Lander Martínez (País Vasco), Nacho Escartín (Aragón), Antonio Estañ (Comunidad Valenciana), Oscar Urralburu (Murcia), Álvaro Jaén (Extremadura), Kiko Garrido (La Rioja), Daniel Ripa (Asturias), Mae de la Concha (Baleares) y Noemí Santacana (Canarias).