domingo, 20 junio 2021 23:33

Los actos de investidura municipales más estrafalarios

Los ayuntamientos de España ya se han constituido. Algunos de ellos con alcaldes sorpresa. En otros, la sorpresa ha estado en las formas. Lo han hecho tras semanas de duras negociaciones, envueltas todas ellas en cientos de incógnitas y de chantajes por parte de quienes podían influir en la investidura de estos o aquellos partidos o ediles.

El pasado domingo tuvieron lugar los actos protocolarios dirigidos a aupar a los electos como ediles de los respectivos ayuntamientos. Una especie de escenario B de lo que sucede, cada cuatro años, en la jura de la Constitución de las Cortes. Si cabe, las de los ayuntamientos se manifiestan más apasionantes y enfervorecidas; sobre todo, en unos comicios en los que ha habido pactos rocambolescos y endiablados.

VOX JURA EL CARGO CON UN CRUCIFIJO EN ORIHUELA

El nombre de José Manuel García Escribano, concejal de Orihuela por Vox, quedará grabadoen la historia de su localidad. Al menos, después de la jura de su cargo que protagonizó hace una semana.

De tan solo 20 años de edad, el joven edil de Vox se presentó en el atril con un crucifijo voluminoso bañado en oro. Por si fuera poco, prometió el cargo “por Dios y por España”, acatándolo “por imperativo legal y contra mi conciencia el Estatuto de la Comunidad Valenciana”, de las que reniega en rotundo Vox.

Estas actitudes vienen precedidas por otros enaltecimientos. El portal eldiario.es publicó una imagen del mismo García Escribano posando con la bandera del águila de San Juan, empleada en tiempos de Franco.

EL INCONTENIBLE “VIVA ESPAÑA” DE JOSEP BOU

La comparecencia de Josep Bou para jurar el cargo de edil en el Ayuntamiento de Barcelona estuvo cargada, ante todo, de Historia. Así lo demostró en los cinco minutos pertinentes que se le concedió a cada grupo parlamentario para proferir unas palabras.

A Bou le sobraron casi cuatro para hacer un homenaje, en toda regla, a Rafael Casanova, la máxima autoridad de la ciudad condal durante el sitio de Barcelona de 1714, del que emuló una proclama popular: “Todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a sus lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por el Rey. Por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”.

En cambio, lo más curioso de su discurso no fue la soflama en sí, sino el ensordecedor “¡Viva España!” con el que lo culminó.

EL CONCEJAL QUE JURA POR EL REAL CLUB DEPORTIVO ESPANYOL

Germán Ciscar, concejal de Plataforma per Catalunya en el Ayuntamiento de Amposta (en Tarragona), se saltó todos los protocolos por los que se puede jurar el cargo y lo hizo por de su equipo de fútbol, el Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona.

Ante la mirada impertérrita de toda la sala y entre el aplauso de muchos, el edil no se cortó un pelo y prometió pronunciando un solemne “A ver si los periquitos ganamos este año la UEFA. Sí, lo juro”, en alusión a la reciente clasificación del club catalán a la Europa League, la segunda competición más importante del Viejo Continente.

INVESTIDURA INESPERADA EN EL AYUNTAMIENTO DE HUESCA

A Luis Felipe, candidato del PSOE para el Ayuntamiento de Huesca, le pilló por sorpresa su elección como alcalde de la ciudad. Nadie esperaba que se aupase con el puesto, sobre todo cuando el tripartito de derechas sumaba los ediles suficientes para gobernar el Ayuntamiento oscense, en mayoría absoluta, durante los cuatro próximos años.

Todo apuntaba a que Ana Alós, representante del Partido Popular que consiguió diez concejales, iba a desempeñar la función de alcaldesa. Sin embargo, un voto en blanco de procedencia desconocida se lo impidió.

Cuando el vocal de la mesa ejecutó el recuento de votos y pronunció el nombre de Luis Felipe como concejal ganador, éste no podía dar crédito. Su cara de póker y la posterior discreción en el discurso lo evidenciaron.

LA ARENGA DE JOSÉ LÓPEZ EN CARTAGENA

La coalición conformada por el Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos impidió a José López, candidato de Movimiento Ciudadano de Cartagena, revalidar el puesto de alcalde del Ayuntamiento.

A priori, todo apuntaba a que el exalcalde de la ciudad portuaria fuese a gozar de cuatro años más de alcaldía. Para ello, como ya hizo en las otras elecciones, actuaría de la mano del PSOE. Sin embargo, esta vez Ana Belén Castejón, líder socialista del partido en Cartagena, salió por la tangente y pactó —in extremis— repartirse los cuatro años de gobierno con Noelia Arroyo, del Partido Popular.

Días después de conocerse la decisión, los militantes y simpatizantes de MC Cartagena protagonizaron diversas concentraciones de repulsa frente al Palacio Consistorial de Cartagena. El domingo, aprovechando una de ellas, José López se presentó para pronunciar un duro discurso contra las dirigentes del Partido Popular y PSOE, respectivamente.

Ni corto ni perezoso, con el respaldo del público, el candidato de MC de Cartagena llamó a decir ‘‘las verdades como puños, y, si hace falta, a la cara, que es donde hay que dárselas. Por Cartagena, siempre por Cartagena”, en referencia al acuerdo mencionado.

GONZALO PÉREZ JÁCOME SE HACE, POR FIN, CON LA ALCALDÍA DE OURENSE

Gonzalo Pérez Jácome consiguió la semana pasada la ansiada alcaldía de su localidad. Llevaba anhelándola desde el mismo día que, junto a diez compañeros, fundó el partido Democracia Ourensana.

Desde entonces, Pérez Jácome protagonizó escenas de los más variopintas. A través de su medio de comunicación, Auria, organizaba debates subidos de tono en los que aprovechaba para arremeter contra la clase política de Ourense. Esto lo extendía a los plenos de la localidad, en los que no tenía ningún escrúpulo a la hora de atacar a Manuel Baltar, líder del PP ourensano y máximo enemigo de Jácome, del que llegó a decir que es “Un showman. Un loco. Un psicópata que no se inmuta, que no tiene sentimientos”. El mismo quien, por cierto, le ha permitido y permitirá gobernar en la localidad durante la próxima legislatura.

Con todos los medios enfocándole, el día de la sesión de investidura Jacomé aprovechó para prometer que llevaría traje, tal como exige el decoro plenario.