miércoles, 14 abril 2021 13:54

Fridman (DIA) teme venir a España: pide declarar ante el juez por videoconferencia

  • El magnate ruso no quiere viajar a España, donde se le investiga por supuestas irregularidades en la quiebra de la tecnológica Zed.
  • El juez Manuel García Castellón le ha llamado a declarar el próximo 12 de septiembre.
  • La defensa de Fridman considera "carente de verosimilitud" el relato de la fiscalía sobre su actuación.
  • La cuenta atrás ya ha comenzado. El próximo 12 de septiembre, el dueño de DIA, Mikhail Fridman, está llamado a declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, como investigado por las supuestas irregularidades en la caída del grupo tecnológico ZED. Tras el recurso de la defensa, el magnate ruso busca otras fórmulas –como la videoconferencia– para no tener que venir a España a declarar.

    Así, fuentes cercanas a la investigación aseguran que “Fridman ha pedido declarar por videoconferencia desde Londres”, ya que “se niega a pisar España” por temores relacionados con los supuestos delitos que se le imputan. La decisión la deberá resolver el juez de la Audiencia Nacional. Desde Letterone, vehículo inversor a través del cual Fridman domina la cadena de alimentación DIA, ni confirman ni desmienten la intención del empresario de declarar desde la capital británica.

    In extremis el empresario ruso busca una segunda alternativa tras el recurso interpuesto por su defensa para evitar declarar como investigado. En dicho recurso, su defensa alegó que el informe de la Fiscalía Anticorrupción que sustenta su imputación contiene afirmaciones “carentes de verosimilitud”, dado que él no tenía poder de decisión en las mercantiles que intervinieron en la insolvencia de la empresa española.

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    No obstante, la respuesta del fiscal, José Grinda, es contundente. Este ha pedido al juez García Castellón que desestime el recurso ya que considera que Fridman tuvo un “papel fundamental” en la quiebra de ZED al tener “el control de los acontecimientos que derivaron en la insolvencia”. Afirmaciones incluidas en un documento que avanzó Europa Press y al que ha tenido acceso este medio.

    LA INVESTIGACIÓN DE ANTICORRUPCIÓN

    En concreto, el dueño de DIA, está investigado por los delitos de insolvencia punible, corrupción privada entre personas jurídicas, maquinación para alterar el precio de las cosas y administración desleal a partir de un informe policial posterior al realizado por la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UCDEV) y la Brigada de Investigación del Blanqueo de Capitales y Anticorrupción.

    El último informe (fechado en julio de 2019) concluye que “a raíz del análisis de los documentos obtenidos fruto de la explotación operativa de la presente investigación en curso se han podido acreditar que la mercantil española conocida como Grupo ZED y en último término sus accionistas, han sido víctimas de una serie de acciones concatenadas que han producido un perjuicio patrimonial”. Y señala el uso de “prácticas delictivas” que incluyen “coacciones” y “amenazas” que llevaron a la quiebra de la empresa española ZED. Las mismas que se constataron en un informe anterior realizado por la UCDEV.

    Este análisis e investigación de la Policía –fechada el 10 de mayo de 2017– relata cómo Fridman montó toda una red criminal conocida como “reiderstvo”, es decir, asalto o absorción ilegal de una empresa, que, además, diseñó para dar apariencia legítima a la ilegalidad. De hecho, la Policía no duda en afirmar que Fridman “es la cabeza que lidera el entramado”, ya que “sus órdenes son ejecutadas sin dilación” y algunos testigos de la causa le califican como “el gran jefe”.

    UNA DÉCADA DESPUÉS DE SU LLEGADA A ZED

    Pero para llegar a estas conclusiones, es preciso remontarse una década atrás. El dueño de DIA entra en contacto con ZED en 2008, año en el que Grupo Tema (del grupo Temafon) propone una joint venture a ZED (de los hermanos Pérez Dolset) para poder llevar a cabo un contrato firmado con Vimpelcom (empresa propietaria de Fridman que actualmente opera bajo el nombre de Veon). 

    Tras unos años de gran crecimiento de la compañía, se creó una estructura accionarial para preparar la salida a Bolsa en EEUU de la empresa, en una operación conocida como “Proyecto Zeus”. Para financiar este proyecto, el grupo ZED se endeudó al pedir un crédito bancario a ING por valor de 140 millones de euros. No fue la única que prestó dinero a la empresa.  La investigación determinó que Amsterdam Trade Bank también lo hizo –grupo adquirido en 2001 por Fridman–. Este movimiento, según la documentación a la que ha tenido acceso este medio, coloca al magnate en una “posición dominante” y “establece una obligación crediticia” que “le facilita cualquier decisión de superioridad”.

    Durante estos años, la sombra de la corrupción persigue a la compañía. Un primer informe forense –más adelante se encargarían hasta cinco más– concluyó que la parte rusa de ZED ocasionó un perjuicio de 32 millones de euros cuyo origen reside en el desvío de capital y el pago de sobornos a las autoridades rusas a través de la empresa Vstrecha (de la que Tema, la parte rusa de ZED, estaría detrás). 

    El 30 de junio de 2016, ZED presentó concurso de acreedores, momento en el que el vehículo inversor de Fridman, Letterone, aprovechó para lanzar una oferta de compra. Es decir, lo hizo una vez ahogada económicamente, con la parte española fuera de juego y amenazada por el dueño de DIA. Así, el informe policial recoge la dirección estrecha que existe entre la caída de la facturación y el inicio de los conflictos con la parte rusa, controlada de forma indirecta y a través de un entramado de empresas dirigidas por algunos de sus hombres de confianza.

    Asimismo, la investigación delata como otros hombres de confianza como Vage Engibaryan, Sergey Gorbuntsov y Vladimir Turovetskyi actúan bajo las órdenes de Fridman; siendo, por tanto, responsables de los resultados y perjuicios finales que han convertido en víctimas a los accionistas españoles que componen el Grupo ZED.

    Este entramado es el que llevará en unos días a Fridman a sentarse ante los tribunales imputado por supuestos delitos contra el mercado, administración desleal, insolvencia punible y corrupción en los negocios.