viernes, 2 diciembre 2022 11:49

La salida de Alfonso Alonso del PP vasco, en el punto de mira

  • La dirección nacional estaría pensando en renovar a los principales líderes vascos.
  • Los populares buscan volver a recuperar las relaciones con el PP Vasco, fracturadas desde la salida de María San Gil.
  • Tras el 10-N y antes de las elecciones autonómicas de 2020 puede ser el momento elegido para efectuar los cambios. 
  • El PP vasco no atraviesa su mejor momento. Las tensiones con la dirección de Madrid han ido creciendo en los últimos meses, algo que podría provocar la renovación de parte de la cúpula del partido tras las próximas elecciones. Unos cambios que empezarían por la cabeza visible del mismo, el presidente regional, Alfonso Alonso

    Actualmente los principales líderes de esta formación en Euskadi no tienen una gran sintonía con el líder del PP, con Pablo Casado. El PP vasco ha mostrado, en más de una ocasión, sus diferencias con la dirección nacional y eso ha repercutido en un deterioro de las relaciones. Fuentes populares aseguran que tras el 10-N, sea cual sea el resultado electoral, el partido previsiblemente sufrirá una fuerte renovación. Sobre todo, pensando en las próximas elecciones autonómicas, previstas para septiembre de 2020. 

    UN NUEVO LÍDER PARA EL PP VASCO

    El principal cambio sería el del líder regional. Fuentes del partido advierten de que en los próximos meses Alonso podría ser relegado de su cargo y la formación quedaría en manos de una gestora temporalmente hasta que se eligiera un nuevo presidente. Un relevo que tendrá que esperar, ya que ahora la principal preocupación del PP es el resultado del próximo 10 de noviembre. 

    La formación lleva tiempo en números rojos. La última debacle fue el pasado 28 de abril, donde se quedaron sin representación parlamentaria, perdiendo los únicos dos escaños que poseían. Los populares esperan reponerse en los próximos comicios, aunque según un reciente sondeo sobre previsión de voto realizado por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno vasco, el escenario no será muy diferente.

    [td_block_11 custom_title=»» separator=»» post_ids=»56577″ limit=»1″ css=».vc_custom_1496993590403{border-top-width: 1px !important;border-right-width: 1px !important;border-bottom-width: 1px !important;border-left-width: 1px !important;padding-top: 5px !important;padding-right: 5px !important;padding-bottom: 5px !important;padding-left: 5px !important;border-left-color: #000000 !important;border-left-style: solid !important;border-right-color: #000000 !important;border-right-style: solid !important;border-top-color: #000000 !important;border-top-style: solid !important;border-bottom-color: #000000 !important;border-bottom-style: solid !important;border-radius: 4px !important;}» tdc_css=»»]

    El PP vasco se quedaría nuevamente sin representación en la Cámara Baja, algo que acrecentaría aún más la crisis con la dirección de Madrid. Y más teniendo en cuenta que todas las encuestas auguran una notable subida de la formación a nivel nacional, que podría rondar los 100 escaños. Fuentes del PP insisten en que esto solo demuestra que la herencia sorayista que aún se mantiene en la comunidad “ya no funciona”.

    LAS DIFERENCIAS CON ALONSO

    La fractura en el partido se precipitó tras la salida de María San Gil, afín a Jaime Mayor Oreja, que presidió el PP Vasco desde 2004 a 2008. Fue entonces cuando los nuevos líderes quisieron romper con su legado, insuflando un nuevo aire ideológico. Su primer gran cambio fue rebajar la frontalidad con la que los anteriores dirigentes se relacionaban con el nacionalismo vasco. Han moderado su discurso e incluso no se cierran a acuerdos con el PNV. Y esto es algo que no gusta en la actual Génova.

    Desde que llegara a la presidencia en 2018, Casado ha mostrado su afinidad con la antigua estrategia de San Gil, incluso intentó incorporarla a sus listas sin éxito. Una posición, alejada de la actual línea política vasca, que ha aumentado las tensiones con la cúpula regional, que se declaró marcadamente a favor de la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría. El presidente regional, que se alineó con ella, ha sido de los que más oposición ha presentado al giro político de Casado.

    El líder del PP vasco ha criticado algunas de las decisiones que ha tomado el presidente de la formación, como por ejemplo, su acercamiento a Vox. Alonso afirmó que al partido de extrema derecha “le faltaba un hervor” y marcó distancias con ellos en cuestiones como la lucha contra la violencia machista, sobre la que insistió que “no se puede flaquear”.

    Alonso tampoco vio con buenos ojos la proximidad de Casado y la portavoz en el Congreso,  Cayetana Álvarez de Toledo, con la exdirigente de UPyD Rosa Díez, a la que le atribuyó una “personalidad extraordinariamente versátil”. También aprovechó para recordar al presidente popular el pasado de Díez quien “arremetía mucho contra el PP en el pasado”

    La última polémica que ha mostrado el distanciamiento entre ambas direcciones fue el cruce de palabras con Álvarez de Toledo. La portavoz en el Congreso habló de una supuesta “tibieza” del PP vasco frente al nacionalismo. Unas declaraciones que cayeron como un jarro de agua fría en el seno del partido. Alonso no tardó en reaccionar y lo hizo con ironía. Aprovechando que tenía lugar la final de baloncesto España-Argentina, comentó que él quería que ganara España, “aunque yo respeto profundamente a los argentinos”

    Una referencia a la doble nacionalidad de Álvarez de Toledo que no sentó nada bien a la madrileña. “A mi lo que me ha sorprendido mucho es que un antinacionalista acérrimo como el señor Alonso me pudiera calificar a mí de extranjera”, criticó. Además del presidente vasco, el portavoz del PP en el Parlamento Vasco, Borja Sémper, también mostró su rechazo a las palabras de Álvarez de Toledo: “Mientras algunas caminaban sobre mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida defendiendo la Constitución”.

    EL RESTO DE ‘SORAYISTAS’

    Sémper o Iñaki Oyarzábal, presidente del PP de Álava, son otros de los políticos vascos afines a un nuevo giro en la política alejado del planteamiento de Casado. Algunos miembros más conservadores les acusan de haber querido romper con todo lo que representaba San Gil. 

    [td_block_11 custom_title=»» separator=»» post_ids=»48439″ limit=»1″ css=».vc_custom_1496993590403{border-top-width: 1px !important;border-right-width: 1px !important;border-bottom-width: 1px !important;border-left-width: 1px !important;padding-top: 5px !important;padding-right: 5px !important;padding-bottom: 5px !important;padding-left: 5px !important;border-left-color: #000000 !important;border-left-style: solid !important;border-right-color: #000000 !important;border-right-style: solid !important;border-top-color: #000000 !important;border-top-style: solid !important;border-bottom-color: #000000 !important;border-bottom-style: solid !important;border-radius: 4px !important;}» tdc_css=»»]

    De hecho, Sémper, además de su choque con Álvarez de Toledo, también ha protagonizado algunos comentarios que no han gustado en Génova. Fuentes del partido aseguran, por ejemplo, que ha sorprendido sus recientes palabras sobre la exhumación del dictador Francisco Franco, sobre la que dijo que le parecía “bien”. Una afirmación que contrasta con la postura de los populares, que evitaron tocar demasiado el tema. 

    Actualmente, y de cara a las próximas elecciones, las relaciones entre el PP vasco y la dirección nacional seguirán siendo comedidas. Al menos de cara al público. Las mismas fuentes insisten en la necesidad de que Casado pueda contar con aliados en la comunidad y no con un equipo que vaya por libre, desafiando sus directrices. Por el momento, Génova ya ha colocado afines en las listas al Congreso en Vizcaya, con Beatriz Fanjul, y en Guipúzcoa, con Íñigo Arcauz. Un proceso de reconversión al casadismo que podría finalizar definitivamente tras el 10-N.