jueves, 21 enero 2021 12:39

Un BMW de 40.000 euros y pasión por la hípica: la vida del concejal de Hacienda de Carmena

  • El concejal de Ahora Madrid Jorge García Castaño ha vivido 17 años de la administración pública.
  • Tiene una hipoteca de 130.000 euros, bienes patrimoniales por 80.000 y un BMW 320.
  • La forma de hacer política de García Castaño ha provocado tensiones internas.
  • El concejal del grupo municipal Más Madrid y exdelegado del Area de Economía y Hacienda, Jorge García Castaño, aún pasea por los pasillos del Ayuntamiento de la capital. Ha pasado de ser el brazo económico de la exalcaldesa Manuela Carmena a uno más dentro del grupo después de que la derecha les arrebatara el gobierno municipal. Por el momento, solo le quedan los coletazos de sus polémicas prácticas que aún salpican su gestión. Entre tanto, el concejal se dedica a disfrutar de las carreras de caballos, una de sus pasiones, y los coches, dentro de su BMW 320 de más de 40.000 euros.

    García Castaño fue el delegado de Hacienda de Manuela Carmena, y a él se le atribuyen tantos méritos como polémicas. Su forma de entender la política, especialmente la de su grupo, le ha costado algún que otro disgusto. Como cuando se hizo en mayo de 2019 con el control de la cuenta bancaria de su grupo municipal sin advertir de ello al tesorero, Manuel Gabarre, ni a otros miembros del equipo. De hecho, Madrid en Pie, formado por antiguos integrantes de Ahora Madrid, anunció en un comunicado que estudiaba tomar “acciones legales”.

    Esta polémica forma de proceder de García Castaño se ha repetido a lo largo del tiempo. También reconoció haber pedido ayuda a un amigo informático con el objetivo de  hackear la web de la Comunidad de Madrid para obtener información sobre las contrataciones. Según sus explicaciones, quería conseguir datos de contratos menores del Ayuntamiento y la Comunidad para compararlos.

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    Ahora, después de que José Luis Martínez Almeida haya aterrizado en la alcaldía de Madrid, la vida de García Castaño es más sencilla. Ya quedaron atrás esos galones de haber reducido la deuda de forma tan “milagrosa”, pese a que algunos críticos sostienen que la mano del concejal de Ahora Madrid poco tuvo que ver en ello, o de haber sido el responsable de convertir al Ayuntamiento en uno de los principales inversores en entidades locales, un 26,5% del total nacional.

    Los Presupuestos que aprobó en 2019 (los últimos de esa legislatura) el Ayuntamiento de Madrid, regido por Manuela Carmena, fueron unos de los más “generosos”. Concretamente, el Consistorio se dispuso a gastar 4.823 millones de euros, una subida del 1,1 % con respecto al año anterior y, concretamente, un total de 826 millones iría dirigido al gasto social.

    Ahora, García Castaño, quien ya lleva unos pocos años viviendo de la administración pública (17, concretamente), ha pasado a un segundo plano. Incluso dentro de su propia formación, donde Rita Maestre ha cogido más peso y protagonismo. Esas ambiciones que esbozaban un Madrid 2030 rompedor, ecológico y con “políticas ambiciosas y creativas” tendrán que esperar otros cuatro años, a la espera de unas nuevas elecciones a las que muy probablemente se presentará en un discreto puesto de las listas electorales.

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    Fuentes del entorno de García Castaño cuentan que el concejal siempre se ha mantenido cercano a Inés Sabanés, ahora diputada en el Congreso por Más País y antes miembro de IU y después de Equo. Sin embargo, tras la creación de la plataforma de Íñigo Errejón a nivel nacional, sus caminos se separaron.

    Entre tanto, el paso de García Castaño por la administración pública está siendo moderadamente lucrativa. Además de ese BMW 320 de alrededor de 40.000 euros (del que no especifica si es diésel o gasolina), el concejal de Más Madrid tiene un patrimonio inmobiliario de 83.000 euros aproximadamente, unos ahorros de 40.000 y una hipoteca de 130.000.

    García Castaño empezó su carrera profesional en 1999, desempeñando el cargo de auxiliar de estadística. Este primer trabajo duró solo unos meses, ya que ese mismo año lo dejó. Y desde entonces, sus datos laborales se mantienen en suspense hasta 2003, cuando entró como diputado en la Asamblea de Madrid con el partido Izquierda Unida.