jueves, 24 junio 2021 13:54

El PSOE lo apuesta todo a Galicia por temor al enfado del PNV

  • El socialista Gonzalo Caballero quiere asaltar la Xunta, controlada desde 2009 por Feijóo.
  • El triunfo de un tripartito progresista gallego pondría en una situación complicada a Pablo Casado.
  • En Ferraz sin embargo no quieren ni escuchar la posibilidad de formar un tripartito en Euskadi.
  • El PSOE se volcará antes del 5-A en Galicia: en La Moncloa saben que Pablo Casado estará unos meses en shock si Alberto Núñez-Feijóo no alcanza los 38 escaños. El futuro inmediato del líder de la oposición está en manos de su principal rival interno, que podría intentar asaltar Génova si pierde el poder en su tierra.

    Vox se frotaría las manos ante una hipotética debacle del PP, que se debilitaría de perder su granero tradicional gallego. Y el PSOE quiere buscar ese estadio político de la mano del sanchista Gonzalo Caballero, que sabe que no tendrá fácil acercarse a los números cosechados por los socialistas en su Galicia en las últimas citas electorales estatales.

    Caballero no tendría dificultades en ponerse de acuerdo con BNG y Galicia en Común-Anova-Mareas, con los que tiene una relación normalizada. Es evidente que en Ferraz verían con buenos ojos un Gobierno con el BNG, que apoyó la investidura de Sánchez, y con el trío liderado por Podemos, socios de su Ejecutivo a nivel estatal.

    LA CARTA EN GALICIA DEL PSOE

    Galicia parece la carta menos controvertida para el PSOE, que tiene encuestas internas que le dicen que tiene más fácil gobernar en Euskadi que en la tierra de Feijóo. Pero, paradojas de la vida, un hipotético trío progresista en el País vasco comprometería su relación con su socio menos problemático, un partido liberal-conservador como el PNV.

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    Este acuerdo también provocaría algunos fuegos porque ese trío pasa por pacto con Euskal Herria Bildu. Es evidente que la izquierda abertzale se entiende con el PSOE: la coalición que lidera Arnaldo Otegi no votó en contra de la investidura de Sánchez, apoyó el último presupuesto del alcalde socialista de Irún y no bloqueó ni la investidura ni el presupuesto de la navarra María Chivite.

    Pero estos desbloqueos se han solventado por las facilidades otorgadas por la izquierda abertzale, que ha lanzado guiños a los socialistas a cambio de fotografías en público, el partido de Otegi busca normalizarse, y de subidas mínimas presupuestarias en materia social.

    EL COMPLEJO

    El PSOE sacó adelante una Constitución de la mano de un sector del antecesor del PP, fundado por siete ministros de Franco. Los socialistas se pusieron de acuerdo con los prebostes evolucionados de un Régimen que les persiguió.

    La prensa entendió el pacto, pero ahora cierto papel conservador madrileño no entiende que el PSOE pacte con Euskal Herria Bildu a pesar de que han pasado nueve años del cese definitivo de la violencia de ETA.

    PSOE
    El coordinador de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

    La derecha estatal pidió durante décadas a la izquierda abertzale que se convirtiese en un sujeto político más, pero cuando han realizado el viaje les siguen recordando sus complicidades o silencios pretéritos.

    Cierto es que estos reproches son a capricho: en ciertas ocasiones, la última legislatura de Euskadi por ejemplo, el PP ha hecho pinza con Euskal Herria Bildu y Podemos frente al Gobierno minoritario que formaban PNV y PSE. Pero las cosas cambian cuando el PSOE se ‘aprovecha’ de votos de la izquierda abertzale.

    LA INCOHERENCIA DEL PSOE

    El PSOE gobierna en Madrid y Pamplona gracias a las abstenciones de Euskal Herria Bildu, que apuestan por el ‘mal menor’ con tal de que no gobierne ‘el trío de Colón’. Pero los socialistas se niegan a apoyar a la izquierda abertzale en localidades como Pamplona, gobernada en minoría por Navarra Suma, unión de UPN, PP y Ciudadanos en la Comunidad Foral.

    Es evidente que la promoción interna dentro del PSOE del navarro Santos Cerdán, secretario Ejecutivo de Coordinación Territorial de los socialistas, contribuye a difuminar las tensiones entre socialistas y abertzales.

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    Pero Cerdán también tutela al que ha sido su mano derecha en Navarra, Ramón Alzórriz. Ha extrañado en muchos sectores que Alzórriz, secretario de Organización de los socialistas navarros, haya puesto el grito en el cielo porque dos concejales del PSN han anunciado que apoyarán el cambio de alcaldía en Estella, gobernada desde hace unos meses por Navarra Suma a pesar de su minoría, siete concejales de diecisiete.

    La séptima ciudad más poblada de la Comunidad Foral volverá a manos de Euskal Herria Bildu, apoyado por Geroa Bai y por dos concejales tránsfugas del PSN. Alzórriz ya los ha echado del partido con la anuencia de Cerdán, por lo cual los socialistas solo mantendrán un concejal en la ciudad del Ega y demuestran que no tienen intención de ser generosos con su ‘socio secreto’.