viernes, 25 junio 2021 12:35

Saliva y escupitajos: las nuevas armas callejeras

Mientras la mayoría de la población se encuentra responsablemente recluida en su casa para disminuir la proporción de contagios, algunas personas ignoran la gravedad de la situación y se saltan todas las normas. Hay quienes incluso utilizan el contagio como amenaza.

Estos días los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado tienen que enfrentarse a diario con todo tipo de personas que se saltan las restricciones y deben ser multados o, en algunos casos, detenidos.  

Este pasado miércoles los guardias civiles vivieron momentos de tensión cuando acudieron a una llamada por un altercado doméstico en una vivienda en una localidad de Zaragoza. La persona protagonista del conflicto era una mujer, que fue denunciada y detenida por agredir a su compañero sentimental. Era ya una vieja conocida de los funcionarios, que en otras ocasiones habían recogido denuncias por parte de ella contra su pareja. Pero en este caso la agresora había sido ella, como además corroboró el estado agresivo en el que la encontraron. Cuando los guardias civiles llegaron a la vivienda y procedieron a su arresto la mujer comenzó a escupirles saliva al grito de “¡tengo el coronavirus!”

La detenida fue llevada al cuartel de la Guardia Civil donde volvió a escupir a los funcionarios, hasta que llegó un abogado de oficio y se tranquilizó. El letrado consiguió que la pusieran en libertad sin pasar por el Juzgado de Guardia, así que pudo regresar a su casa con sus dos hijas. Sin embargo este jueves, se obtuvieron los resultados del test que le habían hecho, que resultaron ser positivos en coronavirus. Los agentes contactaron con el letrado para advertirle de la situación, y se verá obligado a permanecer aislado durante quince días, ante la negativa de los centros de salud de hacerle la prueba antes de presentar síntomas. 

GRABADO UN HOMBRE PONIENDO SALIVA EN UN PASAMANOS

Mientras tanto, en la otra punta del mundo, un pasajero del metro de Hong Kong, se lamía los dedos para restregar su saliva en el pasamanos del vagón. Este acto fue grabado y difundido en redes sociales donde ha sido muy criticado. El hecho fue notificado a la Policía para que tomase las medidas correspondientes. El hombre fue identificado como Joel Werner, que aseguró que solo era una broma y que a continuación se encargó de desinfectar la barra a la que se sujetan los pasajeros. Werner se disculpó públicamente en su cuenta de Facebook reconociendo que una pandemia mundial no es un asunto que tomarse a risa.