miércoles, 23 junio 2021 20:00

Detenidos en Avilés dos narcobuzos que introducían cocaína en Europa

La Policía Nacional ha detenido en Avilés (Asturias) a cuatro personas que presuntamente se dedicaban a introducir y distribuir grandes cantidades de cocaína en Europa. Para ello recurrían al uso de embarcaciones de gran calado. Los agentes pillaron in fraganti a dos narcobuzos profesionales y posteriormente a otros dos miembros de la organización criminal.

Para el desarrollo de su actividad ilícita, el grupo delictivo hacía uso de un complejo sistema que consistía en el empleo de los respiraderos que tienen en el casco las embarcaciones que zarpan desde Sudamérica para ocultar en ellos la droga. De esta manera, una vez llegaban a Europa, la recuperaban.

Dos de los integrantes de la organización fueron detenidos in fraganti, en el momento en el que recuperaban la sustancia estupefaciente oculta en los bajos de una embarcación llegada al puerto avilesino desde Perú. Se trata de dos narcobuzos profesionales, quienes desde días antes habían estudiado en el lugar la forma de proceder para extraer la cocaína.

Tras la detención de los dos buzos, los agentes pudieron localizar y arrestar a otros dos miembros de la banda de narcotraficantes. Esta es la primera operación de este tipo que se realiza en España.

El dispositivo se desarrolló de manera conjunta entre la Policía Nacional, la Dirección Nacional de Inteligencia del Servicio Nacional Aeronaval de Panamá, la División de Inteligencia de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional de Perú y la agencia Drug Enforcement Administration (DEA), de Estados Unidos.

COCAÍNA OCULTA EN LOS RESPIRADEROS DEL BARCO

La investigación se inició después de que la Policía Nacional recibiese un aviso sobre la existencia de unos narcobuzos profesionales, que trabajan para una organización colombiana dedicada al tráfico de droga. Los submarinistas se dedicaban a introducir y extraer la cocaína en buques de gran tonelaje. Para ello recurrían al uso de los respiraderos situados en el casco de los mismos, que zarpaban desde Sudamérica con destino a Europa.

Para dar inicio a su actuación, los buzos esperaban a que las embarcaciones estuviesen atracadas en sus puertos de origen. Una vez lo hacían se introducían en el agua desde cierta distancia para evitar su detección y llegaban buceando hasta el barco. Una vez allí abrían uno de los huecos que tienen los buques en la parte inferior del casco e introducían en él la cocaína.

De esta forma evitaban que posibles controles rutinarios pudiesen afectar a la presencia de la droga. Una vez depositada en el respiradero se alejaban del barco buceando, hasta que, a una distancia prudencial, salían a tierra. Durante todo el proceso no emergían hasta la superficie, de manera que evitaban su detección.

Después de que la embarcación zarpaba hacia Europa, los integrantes del grupo criminal hacían lo propio, en este caso a España. Cuando el barco atracaba en el puerto de destino, repetían la operación, pero en sentido inverso, extrayendo así la droga para su posterior distribución. Gracias a este método fueron capaces de introducir grandes cantidades de la sustancia estupefaciente, cuya cantidad oscilaba entre los 100 y los 200 kilogramos, en función de la organización y la embarcación.

Detenidos dos narcobuzos que introducían grandes cantidades de cocaína
En la operación fueron intervenidos 72 kilogramos de cocaína, 2.200 euros, 2.300 dólares, dos vehículos de alta gama y 10 teléfonos móviles, entre otros efectos.

ESTUDIO DEL PUERTO

La investigación policial permitió detectar una embarcación que zarpó desde Callao (Perú) con rumbo al municipio de Avilés (Asturias) con una gran cantidad de cocaína oculta en el casco. La Policía Nacional mantuvo el seguimiento sobre los narcobuzos profesionales que iban a encargarse de extraer la droga desde su llegada a España.

Desde que los submarinistas llegaron a la ciudad asturiana, acudían a diario a la zona del puerto para estudiar la zona. De esta manera pudieron determinar qué lugar era el idóneo para llevar a cabo su actuación. Para dificultar la labor policial, adoptaban extremas medidas de seguridad a la hora de desplazarse.

Cuando el barco mercante procedente de Sudamérica llegó a Avilés, el grupo criminal se activó para recuperar la droga. Cuando llegó la noche, se desplazaron en coche a baja velocidad hasta un aparcamiento situado en la zona del puerto. Allí, tres de los miembros de la organización se bajaron del vehículo para esconderse en unos matorrales de la playa. Así trataron de pasar desapercibidos.

El conductor, por su parte, regresó a la vivienda en la que se encontraban alojados y, durante el trayecto, cambió de coche como medida de seguridad. Sin embargo, los agentes les mantuvieron vigilados en todo momento y se percataron de su estrategia.

PILLADOS IN FRAGANTI AL EXTRAER LA COCAÍNA

Un equipo del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional, especializado en actuaciones acuáticas, interceptó in fraganti a los dos narcobuzos cuando estos estaban recuperando la droga oculta. Al mismo tiempo, el dispositivo policial en tierra detuvo al tercer miembro que se encontraba esperando la salida de sus compañeros.

El cuarto investigado, el conductor del vehículo, fue detenido después de intentar darse a la fuga embistiendo un vehículo camuflado de la Policía Nacional. Los cuatro detenidos ingresaron en prisión tras haber sido puestos a disposición judicial.

Tras la detención se le aprehendieron 72 kilogramos de cocaína, 2.200 euros, 2.300 dólares, diversa documentación, diez teléfonos móviles y dos vehículos de alta gama.

NARCOBUZOS PARA PASAR DROGA

La operación llevada a cabo en Avilés es la primera de este tipo desarrollada en España, si bien el uso de narcobuzos es algo habitual en otros países, principalmente en Sudamérica. Las organizaciones criminales recurren a buzos profesionales para ingresar droga a través de grandes embarcaciones.

El modus operandi es similar en todos los casos, con buzos que llegan a los barcos desde lugares lo suficientemente alejados para que su inmersión no levante sospechas y se reduzcan las posibilidades de que ser detectados. De esta manera pueden llegar a la embarcación, depositar la droga y volver a salir a la superficie. Llegado al puerto de destino, repiten el proceso pero a la inversa para extraer la droga.

Este tipo de operaciones desarrolladas por los narcotraficantes de cocaína ha llevado a algunos países como México a recurrir al uso de drones submarinos. A través de ellos consiguen realizar una inspección de los cascos de los buques, de una manera más rápida y sin poner en riesgo a buzos.