miércoles, 19 mayo 2021 04:42

20 escoltas y una cacería: la cuarentena de la Infanta Elena

La Familia Real no para de protagonizar escándalos, por unos temas o por otros. Esta vez ha sido la infanta Elena, quien se mantenía alejada de habladurías, oculta a la sombra de las tramas de corrupción de su padre. Todo ha salido a la luz gracias a los escoltas de la Casa Real que, si bien se han caracterizado siempre por su discreción, esta vez se han visto obligados a hablar debido a la situación de riesgo que parece ser que está provocando la Infanta. El personal de seguridad que trabaja específicamente para las infantas Elena y Cristina, ha denunciado su precaria situación durante la crisis del coronavirus y el estado de alarma. Esta información se ha publicado en la revista Vanitatis, donde los escoltas se han explayado con detalles de las irregularidades ocurridas en la Zarzuela. 

En primer lugar el servicio de seguridad denuncia que están realizando sus tareas sin ningún tipo de prevención ni material de seguridad, al menos hasta el pasado martes, más de dos semanas después del decreto de cuarentena. Para conseguir esta mínima protección han tenido que solicitarlo a sus superiores en repetidas ocasiones, que les han ido proporcionando poco a poco, gel, mascarillas y guantes. Afirman que han pasado por muchas situaciones difíciles y comprometidas junto a los miembros de la Familia Real, pero esta vez se trata de su propia salud, y esto es lo que les ha motivado a realizar esta denuncia pública. 

PASEAR AL PERRO Y RECOGER PIZZAS, LAS NUEVA TAREAS DE LOS ESCOLTAS

También han desvelado que la Infanta Elena ha seguido con su vida normal a pesar de las restricciones impuestas a todos los ciudadanos. Incluso, dicen, salió de cacería durante la cuarentena. Ha sido su propio padre, el rey emérito Juan Carlos I, quien le ha tenido que exigir que se quede en casa. La Infanta cuenta con 20 escoltas a su servicio que continúan realizando su labor. De esos 20, entre cuatro y seis realizan lo que se denomina, tareas estáticas, es decir, se encargan de la vigilancia del domicilio durante las 24 horas del día. Los demás son escolta activa, que una situación normal se encargarían de acompañarla por la calle o desde sus coches para garantizar su seguridad. En la actualidad, al no poder desempeñar esa función, se encuentran confinados en una pequeña sala de espera, aguardando órdenes. Denuncian además, que se les están encomendando tareas propias de un servicio doméstico como realizar gestiones personales, recoger una pizza, ir a Zarzuela a por unos zapatos, hacer la compra o pasear al perro. 

Otra información que aportan sobre la nula gestión de la Casa Real con respecto a su servicio de seguridad, es que no se han formado grupos separados para prevenir un contagio masivo. Tampoco se ha reducido el servicio, a pesar de que no es necesario tener a todos los empleados en activo en este momento .