martes, 18 mayo 2021 11:22

Así será la segunda oleada de infectados: menos agresiva y con posibilidad de contenerse

  • La gripe española de 1918 da las claves de cómo evolucionará el coronavirus.
  • En los gráficos de los estados de EE UU se ve claramente cómo afectan las medidas de distanciamiento social al virus.
  • Si se hacen bien las cosas, la segunda oleada puede quedar muy contenida.
  • Las gráficas de otras epidemias están resultando claves a la hora de predecir cómo avanzará el coronavirus. En concreto, la de la gripe de 1918, también conocida como gripe española (aunque no era de nuestro país), que arrasó diferentes países en el mundo dejando un panorama similar al que está dejado ahora la pandemia del coronavirus. Todos los datos indican que muchos países están en la fase de descenso o remisión. El confinamiento ha hecho que el coronavirus sea menos infeccioso, sin embargo, cuando se reabran las medidas, tendrá lugar un segundo pico, el cual se puede dejar en nada si se toman según qué medidas de prevención.

    Todas las gráficas de los datos de la gripe de 1918 indican lo mismo: habrá una segunda oleada de infectados por coronavirus cuando se relajen las medidas de confinamiento. Sin embargo, hay regiones de Estados Unidos que, por su prevención y capacidad de previsión, fueron capaces de dejar en nada esa segunda oleada que amenaza a con volver a encerrar a medio mundo en sus casas.

    National Geographic ha realizado una comparativa de todos los estados de Estados Unidos y la evolución de la pandemia. Para ello, el indicativo que ha tomado fueron las muertes por 100.000 habitantes de cada estado y cómo avanzó a lo largo de 24 semanas la pandemia. Y las diferencias en función de las medidas que tomaron son más que notables. Philadelphia, por ejemplo, vivió un pico muy elevado en las primeras ocho semanas que después descendió de forma igual de abrupta gracias a las medidas de confinamiento y que consiguieron mantener en niveles muy bajos durante las siguientes semanas, hasta la desaparición de la pandemia.

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    Sobre por qué el pico en Philadelphia fue tan elevado, la realidad es similar a la de nuestro país. Tomó las medidas de contención ocho días después de que el número de contagios y de muertos se disparara. Y sobre el por qué Philadelphia logró contener de forma más que exitosa el segundo brote, que tuvo lugar a las ocho semanas después de que se levantaran las medidas de contención, también hay respuesta. El estado tomó medidas preventivas antes de que se dispararan los casos de infectados.

    grafica

    Hay miles de ejemplos, y todos indican dos constantes. Los que no fueron capaces de tomar medidas como evitar las reuniones o cerrar colegios y universidades antes de que la gripe empezara a expandirse, fueron los que sufrieron un nivel de muertos más controlado. Y, sobretodo, los que fueron capaces de preverlo durante las siguientes semanas, la segunda oleada quedó en nada.

    Pero también se han dado casos en los que no se tomaron las medidas adecuadas para contener la segunda oleada y tuvieron una dramática situación. Así pues, la clave está meridiana: anticiparse al número de infectados y tomar medidas de control antes de que el número de infectados se dispare.

    La segunda oleada de San Francisco tuvo lugar porque el Gobierno decidió relajar las medidas de distanciamiento social, dando por hecho que la gripe mal llamada española había pasado. Sin embargo, quien fue capaz de contenerlo, a las 24 semanas contuvo esa esperada segunda oleada.

    El estado de Saint Louis fue quien tomó la vía más radical de confinamiento, junto a Nueva York, quien se anticipó 11 días a tomar las medidas de contención. Ambos tuvieron tasas de muertos muy por debajo que las de otros estados. Y Saint Louis es quien obtuvo la curva más irregular y contenida de todo Estados Unidos. Una forma que permitió alargar la infección pero contener mucho la pandemia.

    El Gobierno, por lo pronto, no prevé ni cuándo será la segunda oleada de infectados. Ni siquiera se sabe si existirá para entonces un tratamiento efectivo que permita tumbar la curva y volver más o menos a la normalidad. Sin embargo, es una realidad que la gente es vulnerable a este virus.

    Lo que sí que parece indicar toda gráfica es que esta pandemia no será eterna. En 24 semanas en 1918 fueron capaces de contener la gripe española, al menos sus picos más acusados. Queda por despejar la incógnita de cómo afectará el calor a la capacidad de infección del virus. De ser como la gripe, el coronavirus quedaría contenido al menos hasta octubre. De no ser así, las medidas de distanciamiento social se convertirán de nuevo en el mejor arma para combatir este virus.