miércoles, 23 junio 2021 08:16

Covid-19: el vuelo del ganso europeo

A las sociedades se las mide por su respuesta ante los grandes retos. Las personas con las que nos relacionamos en nuestras vidas. Con muchas de ellas elegimos establecer relaciones más estrechas e íntimas. Compartimos intereses, motivaciones, hobbies, emociones y sentimientos. Es impensable que pudiéramos sobrevivir sin otros seres humanos, ya que nos necesitamos los unos a los otros. Además, esto es algo fundamental incluso para nuestro desarrollo cognitivo.

Podemos fijarnos en multitud de detalles cotidianos para darnos cuenta de cómo necesitamos de un grupo, cómo vamos buscando formar parte de grupos. Uno de los ejemplos más claros hoy día son las redes sociales a través de la tecnología. Las herramientas más utilizadas y que mayor repercusión tienen son aquellas que nos permiten formar grupos, vincularnos y conocer a otras personas. Facebook, Twitter y WhatsApp son los casos más evidentes.

Según la canciller alemana Ángela Merkel, el coronavirus se trata del mayor desafío que enfrenta la Unión Europa desde su fundación.

Y es que esta crisis está poniendo en entredicho la razón de ser del bloque de países europeos.

Claramente no es un Estados Unidos de Europa, como los euroescépticos han afirmado a menudo. Está muy lejos de serlo. En este momento, cada gobierno europeo está teniendo dificultades para proteger a los trabajos, la salud y la economía de sus ciudadanos.

Sin embargo, países ricos y defensores de la UE, como Alemania, no están destinando muchos fondos a ayudar a Italia y España, países de menos ingresos.

De nuevo, ante un gran reto, y de nuevo discrepancias. La del coronavirus es la tercera crisis global que en poco más de una década sacude a Europa y si las dos anteriores, la financiera en el 2008 y la de la migración en el 2015, que acabaron con profundas divisiones entre los países, heridas que aún supuran y soluciones parciales y frágiles.

Desde Bruselas, la Comisión Europea intenta frenar el “sálvese quien pueda”, pero topa con un obstáculo, no tiene competencias para ello. En temas de salud y de interior, las capacidades de actuación son nacionales, y guardadas celosamente por cada estado, aunque existan reuniones de coordinación.

Se han tenido que aplicar nuevas directrices, por ejemplo, en aspectos claves como en las medidas de control en las fronteras, con el objetivo de que proteger la salud de la gente, no bloquee productos ni material esencial para los sistemas de salud.

Alemania y Francia bloquearon la exportación de mascarillas y aparatos de respiración a un país como Italia que los necesitaba desesperadamente y se tuvo que corregir con una doble decisión.

En este tema debemos actuar con cohesión y esto me recuerda el vuelo de los gansos.

La ciencia ha descubierto por qué los gansos vuelan juntos. Vuelan formando una “V”, porque cada pájaro al batir sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de él. Volando en V, todo el grupo aumenta por lo menos en un 70% su poder de vuelo, comparado a que cada pájaro lo hiciera solo. La unión hace la fuerza. Cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se reincorpora al grupo, para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.

Unidos vencemos, divididos no llegaremos a la meta.