martes, 22 junio 2021 03:36

El miedo que se respira en La Moncloa: Que otro repunte de contagios hunda al Gobierno

  • El gabinete de Sánchez decidido desescalar el confinamiento en contra del criterio de algunos expertos.
  • Los gobiernos autonómicos y el central temen que un segundo repunte suponga el fin de su mandato.
  • Sánchez confía en que el calor acabará por reducir las consecuencias de la pandemia.
  • La desescalada del confinamiento ha empezado por orden del Gobierno y con varios expertos y asesores en contra. El pasado lunes muchos trabajadores volvieron a sus puestos y ahora se empieza a contemplar una reapertura paulatina de las instituciones públicas. Todos han recibido tímidas órdenes para que se planteen un mayo de desescalada acompañado por el gran aliado (o eso espera él) del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: el calor. Pero si esto fracasa y se demuestra que el Gobierno ha abierto las puertas demasiado pronto y tiene lugar un repunte de contagios, los españoles no lo perdonarán, o al menos es lo que el equipo más íntimo de Sánchez se plantea y es el miedo que se respira en el Palacio de la Moncloa.

    Es normal y no es un miedo exclusivo de los socialistas. En Unidas Podemos e incluso en el Partido Popular también existe ese pánico que dejan deslizar en cada conversación. Los españoles aguantarán el confinamiento el tiempo que se les exija, incluso las consecuencias económicas si es por un bien mayor: la salud. Pero lo que los votantes no perdonarían es otra irresponsabilidad y otra actitud soberbia y poco asesorada del Gobierno que lleve a una segunda escalada de contagios, confinamiento y fallecimientos de los más vulnerables.

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    El Gobierno de Sánchez se maneja en un delicado equilibrio. España no es un país con una capacidad de recuperación económica tan potente como la de otros países como Alemania, especialmente porque depende de factores externos, como el turismo, para arrancar los motores económicos. Es por eso que mientras otros países pueden permitirse el lujo de priorizar de forma absoluta y con total prudencia el confinamiento, el presidente Sánchez se ha visto obligado a abrir un poco antes de lo deseado por los asesores expertos el confinamiento para reactivar la actividad laboral. Un riesgo necesario que, sobre el papel, el equipo más íntimo de Sánchez ha asumido, pero con miedo.

    Este miedo no solo se respira en el gabinete del presidente Sánchez. También lo tienen los presidentes de las comunidades autónomas. Un segundo pico de contagios sería imperdonable y tendría consecuencias políticas importantes.

    El coronavirus ha cogido al mundo entero desprevenido. Nadie tenía conciencia de lo que podía ser una pandemia a nivel global ni experiencia reciente de cómo se debe actuar. Los más espabilados se han tenido que remontar hasta 1918 para ver cómo evolucionó la pandemia de la gripe española y qué medidas se tomaron para aplanar la curva. De hecho, se han copiado porque a pesar de tanto desarrollo, aún no se ha conseguido desarrollar un tratamiento adecuado.

    Ahora, por primera vez en la historia, todos los sectores de la población, todas las clases sociales y todos los países tienen un mismo objetivo: encontrar una vacuna o un tratamiento para el coronavirus. Sánchez, por lo pronto, espera que este pico de contagios baje y que el calor ayude a mitigar la capacidad de infección del virus, pero todavía no es seguro, aunque ya hay un estudio de AEMET que indica que las altas temperaturas ayudarán a convertir al coronavirus en una enfermedad estacional.

    Entre tanto, cuatro meses de verano parecen suficientes para que, uno, se encuentre un tratamiento efectivo y se estudie mejor la enfermedad del coronavirus y, dos, que se reaccione a tiempo ante un posible foco de infección, ya lejos de “ochoemes” o “Vistalegres”. Entre tanto, se espera que el Gobierno tendrá todas las alertas a punto.

    Mayo es el mes para que toda Europa vuelva a la actividad, no solo España. Todos los países, hasta Estados Unidos, están cansados del confinamiento y se han lanzado a dar fechas de reapertura. Y todas son a principios de mayo. Esto hace pensar que lo tienen todo atado, o al menos es lo que esperan, ya que no es alentador escuchar los comentarios de las altas esferas, que todos están teñidos de un miedo ligado al desconocimiento de cómo evolucionará la pandemia. Mientras, a esperar.