Los fantasmas del covid-19: El cielo ya no puede esperar

Todas las culturas disponen de una forma particular de entender la muerte y de honrar a sus difuntos. En noviembre, el Día de Todos los Santos, según la tradición católica, es el momento para realizar este ritual recordatorio de las personas queridas que han fallecido. La cuestión es: ¿Con el coronavirus se está honrando a nuestros muertos? 

Llevamos hasta el día de hoy, más de 20.000 muertos, en cifras oficiales y en muchos casos sin saber la causa real del fallecimiento y sus familias les están despidiendo de una manera muy dolorosa.

Estamos ante una situación tan grave que no puede existir la posibilidad de que un gobierno, camufle la verdad o la evite con datos equívocos.

Un tema muy relevante es la veracidad en las cifras de muertos. Es vergonzoso. De verdad ¿no sabemos a ciencia cierta los muertos por coronavirus?

Respecto a la cifra oficial de muertos en España por coronavirus , cada vez son más las voces que señalan que es muy inferior a la real.

La batalla política, que todavía es prudente por lo delicado de la situación y el hecho de que hablamos de vidas humanas, hace que muchos temas no se estén tratando como debían, pero hoy día es prácticamente imposible saber el número real de fallecimientos que llevamos en España y ese si es un problema de mala gestión.

covid 19 1 Moncloa

Es horrible comprobar la necesidad de ampliar las morgues para recoger cadáveres dada la incapacidad de los tanatorios para acoger todos los féretros o la necesidad de acondicionar recintos como pabellones de ferias o deportivos, que nunca fueron diseñados y construidos para dicha función.

LA PANDEMIA SE CEBA CON LOS MAYORES

Los mayores son las personas que más están sufriendo la pandemia. Son generaciones que no lo tuvieron fácil a lo largo de su vida. Personas que sufrieron incluso una posguerra. Generaciones que tuvieron que salir de sus pueblos para labrarse un futuro mejor, que sacaron adelante sus familias con gran esfuerzo y sacrificio, y que contribuyen al restablecimiento de la democracia y, de forma notable, a conseguir el progreso de este país.

En estas semanas están falleciendo, en muchos casos, solos y tristes, sin tener cerca a sus seres queridos. Sin que sus hijos y nietos puedan cogerles la mano, hacerles caricias o, simplemente, ofrecerles una mirada de cariño. Se van sin haber tenido como última visión o palabra la de sus familiares. No pueden velar el cuerpo, sin funeral y con un enterramiento rápido y restringido.

Cuando una persona, y en este caso, muchas fallecen, se les debe mostrar respeto, consideración y reconocimiento por parte de los seres queridos.

La historia se escribe integrando a nuestra vida la existencia de personas que nos precedieron es parte de la sabiduría.

Con la muerte se pierde el derecho de votar e intervenir en la política. Los muertos no estarán ahí para quejarse cuando esta pandemia termine, pero si sus familias y amigos y estos harán que se cumpla su última voluntad.

En nuestra conciencia si habrá una obligación moral, que afectará a nuestras generaciones para que en el futuro se preserve nuestros propios valores, solo por la idea de dejar el mundo con un legado o influencia. Las instituciones públicas tienen el deber de honrar a nuestros muertos para así garantizar un lugar en el futuro de respeto.

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En España tenemos un Ceremonial en Homenaje a los Caídos por España es un acto castrense celebrado para homenajear y enaltecer la memoria de los miembros de las Fuerzas Armadas y los civiles con especial vinculación con la Defensa y las Fuerzas Armadas fallecidos en acto de servicio. Durante el acto se recita un texto que en su letra uno de sus párrafos dice: “Lo demandó el honor y obedecieron, lo requirió el deber y lo acataron; con su sangre la empresa rubricaron y con su esfuerzo la patria engrandecieron. Fueron grandes y fuertes, porque fueron fieles al juramento que empeñaron. Por eso como valientes lucharon, y como héroes murieron.” Todos somos iguales ante esta enfermedad y como dice el proverbio “Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.” Sirva este texto como homenaje de corazón a los caídos en España y en cualquier lugar del mundo, con el profundo deseo de que este infierno termine y esos muertos que de momento no tuvieron su homenaje, el tiempo se lo conceda en la memoria de cada uno de nosotros.