viernes, 18 junio 2021 04:13

El Papa alerta de un “virus todavía peor” que el Covid-19: el “egoísmo indiferente”

El Papa ha alertado del riesgo de que la sociedad se guíe por un “egoísmo indiferente” que se basa en la concepción de que todo avanza si van bien los propios intereses y lo ha definido como un “virus todavía peor” que el Covid-19 al tiempo que ha instado a pensar en cómo “reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad” tras la pandemia.

“El riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora si me va mejor a mí, que todo irá bien si me va bien a mí”, ha señalado el Papa en la celebración enmarcada en el domingo de la Misericordia, de la que se conmemora el vigésimo aniversario de su institución por parte de San Juan Pablo II.

“Ahora, mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás”, ha agregado.

El Santo Padre ha salido de su residencia esta mañana en coche aún cuando está vigente el confinamiento para evitar el avance del contagio del coronavirus y ha llegado en coche hasta la Iglesia de Roma Espíritu Santo en Sassia, no muy lejos del Vaticano.

El Santo Padre ha celebrado una misa privada sin fieles y con la sola presencia de algunas monjas y sacerdotes. Durante su alocución, ha detallado que el “egoísmo indeferente” hace que se llegue a “seleccionar a lad personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás”. Sin embargo ha incidido en que la pandemia recuerda que “no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren”.

Y ha especificado: “Todos somos frágiles, iguales y valiosos. Que lo que está pasando nos sacuda por dentro”. Por ello ha llamado a eliminar las desigualdades” y a “reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad” . Así ha sintetizado: “No es ideología, es cristianismo”.

En esta línea, ha invitado a los cristianos a aprovechar “esta prueba” de la pandemia “como una oportunidad para preparar el mañana de todos”. “Sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro”, ha concluido.

El Papa también ha explicado que Dios no se cansa de tender a la humanidad “la mano para levantarnos de nuestras caídas” . Y ha añadido a este respecto: “Él quiere que lo veamos así, no como un patrón con quien tenemos que ajustar cuentas, sino como nuestro Papá, que noslevanta siempre. En la vida avanzamos a tientas, como un niño que empieza a caminar, pero se cae; da pocos pasos y vuelve a caerse; cae y se cae una y otra vez, y el papá lo levanta de nuevo”.

De este modo ha señalado que la mano que siempre levanta a la sociedad es “la misericordia” porque “Dios sabe que sin misericordia nos quedamos tirados en el suelo, que para caminar necesitamos que vuelvan a ponernos en pie”. El Papa ha reflexionado: “Y tú puedes objetar: “¡Pero yo sigo siempre cayendo!”. El Señor lo sabe y siempre está dispuesto a levantarnos. Él no quiere que pensemos continuamente en nuestras caídas, sino que lo miremos a Él, que en nuestras caídas ve a hijos a los que tiene que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que tiene que amar con misericordia”.

No obstante, el Papa ha dejado claro que “ser misericordiosos implica pasar por ingenuos”. Por ello ha instado a no pensar “sólo” en los propios “intereses” o “en intereses particulares”. Y ha declarado: “Hoy, el amor desarmado y desarmante de Jesús resucita el corazón del discípulo. Que también nosotros, como el apóstol Tomás, acojamos la misericordia, salvación del mundo, y seamos misericordiosos con el que es más débil. Sólo así reconstruiremos un mundo nuevo”.