viernes, 7 mayo 2021 15:38

Los guantes y mascarillas se convierten en un nuevo peligro en los sistemas de saneamiento urbano

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus tiene consecuencias en casi todas las actividades humanas. Los servicios públicos esenciales también se ven afectados de múltiples maneras. Los servicios del ciclo urbano del agua no son una excepción y un ejemplo muy gráfico es el que se refiere a cómo la población se deshace de guantes y mascarillas. Desde que se declaró el estado de alarma en España a consecuencia de la expansión del Covid-19, los elementos de protección han sido muy difíciles de encontrar. Ahora que su uso está normalizado y son muy necesarios para evitar el contagio, desecharlos de la manera correcta es muy importante para evitar que acaben abandonados en entornos naturales y puedan convertirse en focos de contagio.

Es normal que aparezcan dudas en una situación excepcional como la actual. ¿Dónde se deben tirar los residuos? ¿Qué pasa si cuido de una persona infectada? ¿Debo separar los residuos? Para responder todas las dudas, el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha publicado una serie de medidas que deben tenerse en cuenta a la hora de tirar la basura en esta situación.

Los residuos deben gestionarse de manera específica dependiendo de las personas que los generen, especialmente si están contagiadas o en cuarentena. En caso de que hayan estado en contacto con personas que hayan dado positivo en Coronavirus, deberán depositarse siempre en el contenedor de restos para su posterior eliminación. Si no hay casos de coronavirus, el proceso será más sencillo. Tan solo hay que mantener separados correctamente los residuos normales de las mascarillas y guantes utilizados e introducirlos en una bolsa de  plástico y en una segunda bolsa de basura, dentro de un cubo diferente al del resto de residuos.

En todos casos estos elementos nunca se deben tirar al retrete, ya que se podrían ocasionar problemas a los diferentes elementos que componen los sistemas de saneamiento, tanto de nuestros domicilios como de los sistemas municipales, que transportan el agua sucia hasta las depuradoras para su posterior desinfección y devolución al Medio Ambiente en perfectas condiciones.

#NoLoTires, una campaña ejemplo

Consciente de esta situación, Aqualia lanzó hace años la campaña “NoLoTires” con el objetivo de concienciar a los ciudadanos sobre el cuidado y el uso correcto de la red de saneamiento. Esta campaña está alineada con el cumplimiento de los compromisos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas y en concreto con el ODS 6, que requiere investigación e inversión para optimizar los recursos disponibles y garantizar un saneamiento limpio.

Cada vez con más frecuencia aparecen en la red de saneamiento elementos contaminantes ligados al consumo doméstico. Toallitas húmedas, bastoncillos y otros textiles llegan hasta las depuradoras. El impacto negativo de este tipo de residuos sobre las infraestructuras de los servicios de agua urbana es una realidad en toda Europa. Arrojar las toallitas húmedas por el inodoro cuesta a los europeos más de 1.000 millones de euros al año, según datos de EurEau, la asociación continental que engloba a las empresas de abastecimiento y saneamiento.

Pero no sólo las toallitas y otros textiles provocan daños en las infraestructuras de saneamientos. Aceites vegetales y grasas, fármacos, cosméticos o pinturas, son productos que arrojados al inodoro o al fregadero pueden ocasionar consecuencias muy negativas también en el medioambiente y en la salud. Los aceites vegetales, grasas alimentarias y aceites para el coche, si son vertidos por el desagüe provocan bolas de grasa que atascan los colectores dificultando la salida de los gases y dando lugar a los malos olores en las ciudades. Se estima que un litro de aceite puede llegar a contaminar hasta 1.000 litros de agua.

Pero, incluso en la actual situación, los ciudadanos puedan estar tranquilos respecto de la fortaleza de los servicios urbanos del agua. Se han adaptado a la coyuntura desde el minuto uno y siguen trabajando para ofrecer, de manera fiable y excelente, el mayor grado de confort y bienestar a la población.