lunes, 26 septiembre 2022 18:00

Sánchez centra su plan de choque contra la pandemia en la financiación europea

  • El discurso del presidente de este miércoles deja claro que todo pasa por un "plan Marshall" que ayude a estimular la economía.
  • El FMI y el Banco de España prevén una caída de en torno al 10% de la economía española.
  • Alemania ve con buenos ojos ampliar el presupuesto de la UE, pero Holanda sigue empeñada en recortarlo.
  • El discurso dado este miércoles por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesión de control del Gobierno ha dejado muy claro cuál es su plan y de qué depende. Para el Gobierno, todo pasa porque Europa conceda miles de millones de euros destinados a financiar un “plan Marshall”, por mutualizar la deuda y por conceder crédito a los Estados miembros de forma constante sin peros ni plazos. Las iniciativas sociales como la renta mínima u otras que se lleven a cabo para estimular la economía pasarán por dinero procedente de Europa, la única batalla en la que se ha centrado Sánchez hasta el momento.

    Sánchez parece haber asumido que las consecuencias de la crisis del coronavirus serán lo suficientemente duras como para que España no tenga la capacidad de salir de ella por su propia cuenta. Todos sus esfuerzos desde que empezó la crisis se han centrado en negociar con los países del norte de Europa una mutualización de la deuda para estimular la economía sin trabas que la Eurocámara ya ha rechazado con el voto en contra del propio Partido Popular y de Ciudadanos.

    Cuando Iglesias habla de una renta mínima universal que dará cerca de 500 euros al mes a un millón de familias vulnerables que costará a las arcas públicas 5.500 millones de euros, según el propio Gobierno, en realidad habla de contar con una financiación sin precedentes proveniente de las arcas de la Unión Europea. Y eso ha quedado bien claro tras el discurso del presidente en el Congreso de los Diputados.

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    Quieren eurobonos, quieren líneas de crédito y, sobretodo, un gran fondo de alrededor 1,5 billones de euros financiado con deuda perpetua, del que se beneficien los países más afectados por la crisis, es decir, Italia, Francia y España. Una medida que otros países de la UE, como Holanda o Alemania no ven con tan buenos ojos, ya que recaería sobre ellos una deuda por lo que consideran una nefasta gestión de los gobiernos del sur.

    En cualquier caso, Francia, Italia y España representan tres de las cuatro primeras economías de la UE. El peso de su PIB anual en el continente es de más de 4,5 billones de euros y su capacidad de presión conseguirá someter a los países más reticentes, como Alemania u Holanda, para que accedan a la concesión de potentes ayudas, que ya han aprobado con un importe de medio billón de euros.

    Sin embargo, el impacto de la crisis del coronavirus en España estará por ver. El modelo de producción del país, muy apoyado en el turismo, hace prever que las consecuencias del 2020 serán excesivamente duras para el país. El FMI ha previsto que la economía española caerá un 8% del PIB, mientras que el Banco de España prevé que la economía caerá más de un 13%.

    En un momento en el que los datos caerán tanto, el Gobierno de coalición ha decidido aumentar considerablemente la inversión pública a costa de endeudamiento y déficit. Las medidas para paliar las consecuencias de la crisis económica que ya se ha instalado en el país se han puesto en marcha, pero no hay una fuente clara de ingresos. Y Sánchez ha cerrado filas con sus compañeros europeos para garantizar un fondo sin límite procedente directamente de la Unión.

    Ese “plan Marshall” que quiere Sánchez a toda costa es su única alternativa para garantizar un programa de estímulos económicos que alejan la idea de que sean indirectos (como rebaja de impuestos) y que se basan solo en inyectar el dinero directamente en los bolsillos de los más vulnerables. Alemania parece haber visto de forma positiva la idea de ampliar el presupuesto de la Unión, algo que podría llevar a un acuerdo sin precedentes. Sin embargo, los temores residen en las posiciones de Holanda y de Italia, muy extremas y enfrentadas y que podrían llevar a un estrepitoso fracaso en la próxima cumbre.