miércoles, 28 julio 2021 12:23

Sánchez aparta a Podemos de las decisiones económicas tras las malas previsiones

  • El PSOE ha desmentido que vaya a aprobar un impuesto a las grandes fortunas, como quiere Podemos.
  • Hasta el momento, Podemos ha tomado las riendas del país en plena pandemia.
  • El FMI, el Banco de España y el propio Gobierno prevén que la economía caerá alrededor del 10% en 2020.
  • Las previsiones del FMI, del Banco de España y del Gobierno coinciden en un mismo concepto: España coquetea con la idea de perder una media del 10% del PIB en 2020. Cada uno hace sus propias estimaciones, pero todas coinciden en que la crisis del coronavirus golpeará fuerte a los españoles. Pero a medida que han avanzado las dramáticas previsiones, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apartado poco a poco a Podemos para retomar el control de la política económica del país, que parecía haber dejado en manos de la formación morada en el momento más crudo de la pandemia.

    Unidas Podemos ha llevado adelante muchas de sus medidas estrella. La presunta “prohibición” del despido, el control de precios o la renta mínima son algunas de ellas. Todo apuntaba a que el Gobierno se había puesto en manos del vicepresidente Pablo Iglesias, sin embargo, ahora la ambición de Podemos ha tocado techo con una medida concreta: la que buscaba establecer un impuesto concreto para las grandes fortunas.

    La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la vicepresidenta Nadia Calviño han dejado claro que esa tasa no se llevará a cabo. No habrá tal y como ha adelantado Podemos un impuesto para las grandes fortunas porque el ala moderada del PSOE ha conseguido poner coto a la ambición de Podemos tras dos meses de programa morado. “No tenemos ningún impuesto a las grandes fortunas”, ha indicado Montero durante una rueda de prensa celebrada este viernes. “Nunca hemos hablado de él”.

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    Sí que han hablado de ese impuesto. De hecho, desde Podemos se han dedicado a comentar la necesidad de aplicar dicha tasa desde hace semanas. Pero el Gobierno ha desmentido que se vaya a llevar a cabo porque la doctrina de Calviño se ha apoderado de la administración desde el mismo momento en que todas las previsiones de crecimiento apuntan a que 2020 el Producto Interior Bruto (PIB) de España caerá más de un 9% (según las estimaciones del Ejecutivo de Sánchez).

    Calviño y su forma de entender la economía, más cercana a la doctrina liberal europea, había estado reprimida desde que estalló la pandemia. Sánchez la había silenciado y había dado el micrófono a su otro vicepresidente Pablo Iglesias para que tuviera una sobreexposición a los medios de comunicación. Parecía que se había impuesto el programa de Unidas Podemos, pero ahora, con un plan de desescalada por delante y todas las previsiones en contra, Sánchez ha decidido dar a su vicepresidenta económica el protagonismo que se merece por su cargo.

    En juego están las ayudas europeas. Hay presiones y contrapesos, pero parece que los eurobonos saldrán adelante, aunque se cambie su nombre por el de iniciativas. Habrá disponibles alrededor de 1,5 billones de euros para reconstruir la devastada economía de algunos países de la eurozona, pero todo eso tendrá condiciones que no pasan por asumir un programa como el de Podemos.

    El impuesto a las grandes fortunas no es una demanda que ha nacido a raíz de la pandemia. Podemos ha querido imponerla desde que entró en el Congreso de los Diputados. Ese impuesto idílico, según algunos economistas, tendría unas repercusiones en el mercado laboral bastante perjudiciales. Y si en plena pandemia se aplica, puede que la recuperación de más del 6% que espera el Gobierno en 2021, según han anunciado Montero y Calviño este viernes, no sea tan optimista como creen.

    Este impuesto tendrá que esperar, no tanto como otros que venían reflejados incluso en el programa del PSOE, como ha sido la tasa Google, un impuesto pensado para las grandes empresas tecnológicas que trajo amenazas y tensiones con otros países como Estado Unidos. A este hay que sumarle el impuesto a la banca que quiso imponer Unidas Podemos y que ahora sobre este sector planea la idea de exigir que se devuelva todo el dinero que el Estado les dio durante la crisis de 2008.