miércoles, 19 mayo 2021 04:22

El curioso, mitológico y sexual origen del término ‘pánico’

Quizá nunca te lo hayas planteado pero, si nos fijamos bien, existen muchas palabras en nuestro vocabulario que tienen unas raíces curiosas, así como significativas. Un buen ejemplo de ello es el término pánico, conocido por todos y, de hecho, bastante sufrido. Lo que pocos saben es que dicho concepto tiene un origen mucho más extraño del que parece, relacionado incluso con lo sexual.

El pánico es un miedo intenso que puede llegar a afectar a un colectivo y convertirse en contagioso. Debido a su fuerte base psicológica, al igual que la ansiedad, es bastante complicado de controlar por uno mismo. Esto provoca situaciones límites con las que muchas personas no pueden lidiar por su cuenta. A veces provoca un verdadero caos en la mente de quien lo sufre.

Además de su intenso significado, también cuenta con una controvertida etimología. Descubre el curioso, mitológico y sexual origen del término conocido como “pánico”.

El significado del término pánico

panico ataque

El pánico se define como un miedo o ansiedad extrema que aparece de forma repentina y puede provocar en quien lo sufre tanto pensamientos como acciones irracionales. Cuenta con varios síntomas significativos como un pulso acelerado, sofocos, problemas de respiración o sudores sin motivo aparente. Debemos tener cuidado porque, debido a su origen psicológico, suele ser bastante difícil de controlar.

Conocemos el trastorno de pánico como un tipo de trastorno de ansiedad. Si conocemos bien esta enfermedad, sabremos que puede derivar en importantes ataques de pánico. Es decir, sensaciones que se suceden de forma repentina y que se relacionan con el terror sin que exista alrededor ningún tipo de peligro aparente. La persona que sufre este tipo de trastorno relacionado con el pánico siente en todo momento como que pierde el control de sí mismo. Su origen psicológico deriva también en diversos síntomas físicos.

Este tipo de ataques se reconocen porque quien los sufre puede sufrir taquicardias, fuertes dolores en el estómago o pecho, sentir debilidad o mareos, hormigueo en las manos e incluso mucho calor o escalofríos sin razón. Estos pueden suceder en cualquier momento y lugar, sin que nos demos cuenta. Aquellos que lo sufren temen volver a hacerlo, lo que acrecenta el miedo y, con él, las posibilidades de que este los domine por completo. En ocasiones, los afectados no pueden ni siquiera salir de su casa o la denominada “zona de confort”.

Origen mitológico y sexual del término

pan dios griego

Si deseamos estudiar el término y acudir a su origen etimológico debemos remontarnos a la tan estudiada mitología griega. Aquí daremos con Pan, el dios de la fertilidad y la sexualidad masculina. Este dios, al igual que muchos otros que aparecen en esta apasionante mitología, estaba dotado de un apetito sexual insaciable, así como una gran vigorosidad. Hay que remontarse a algunas de las fábulas relacionadas con el mismo para conocer ese desmadre sexual que presenta en las narraciones de la época.

De acuerdo a lo que cuentan algunas de estas fábulas de origen mitológico, una de las mayores aficiones de este dios griego era perseguir a las ninfas de los bosques para poseerlas sexualmente. Las ninfas se consideraban deidades menores relacionadas con los elementos naturales (manantiales, montes, arroyos, bosques, etc.). Cuentan de ellas que tenían una belleza inigualable, así como una eterna juventud. Muchos fueron los dioses que intentaron poseerlas y robarles su libertad. El dios Pan era uno de tantos otros interesados en estas reinas de los bosques.

Pan era un dios incontrolable. Esa vigorosidad sexual también le provocaba un carácter para nada afable. Según las fábulas, también se divertía asustando a todo aquel que se cruzaba en su camino o se atrevía a perturbar su sagrado sueño durante la siesta. De costumbres arraigadas, las cosas siempre debían hacerse a su manera. De lo contrario, su ira hacía eco a lo largo y ancho del lugar en el que se encontrase en ese momento.

Un dios sexual que causaba miedo extremo

pan ninfa sexual

Así podríamos definir, por tanto, a Pan. No en vano, fue justo ese el origen de la palabra pánico. Con este término, los griegos se referían al sentimiento de terror intenso. A nuestro idioma, el castellano, llegó el término latino: “panicus”. Sin embargo, al latín había llegado de forma previa la palabra griega: “panikós”. La composición de la misma parte de Pan, el nombre del dios, y el sufijo “ikos”, que significa “relativo a”. Por tanto, lo relativo a pan causaba un miedo inexplicable.

Este miedo que tanto cualquiera que osaba a despertarlo como las ninfas perseguidas sentían, era extremo. De ahí que se quisiera ejemplificar este sentimiento de terror repentino con esa sensación provocada por el dios griego. Una deidad relacionada con lo sexual que causaba más pánico que otra cosa debido a su agrio y fuerte carácter.

Cuando se enfadaba, los rayos y truenos caían sobre el lugar donde se encontraba. Al ser un dios muy relacionado con la naturaleza salvaje, causaba miedo extremo, sobre todo, en los animales que iban en manada y en los rebaños de los pastores.

Evolución durante la Edad Media

el aquelarre

De la mitología griega, Pan pasó, muchos años después, a otra época en la que reinaba el oscurantismo y la represión de la sexualidad. La Edad Mediaa fue una de las épocas más convulsas de nuestra civilización, debido a las extremas prohibiciones, muchas veces relacionadas con la fuerte presencia de la religión y las costumbres arraigadas en contra de todo lo anterior.

Los personajes ilustres del medievo huían de los mitos griegos, de lo diferente y de lo sexual. Muchas prácticas que se salían del cuadro establecido eran consideradas como brujería. De hecho, muchas fueron las mujeres quemadas en la hoguera en nombre de Dios por practicar la brujería dentro de sus casas.

Es por eso que, en concreto, el dios Pan fue retratado en muchos cuadros de la época. Se hacía en forma de macho cabrío, y se relacionaba con los aquelarres y diversos rituales de brujería. Se asociaba con el propio diablo, debido a su forma y su anatomía. Nada fuera de lo común en una época estricta que no permitía salirse de la norma establecida.