sábado, 23 octubre 2021 21:17

El infierno «mafioso» de montar un local de ocio nocturno en Mallorca

  • Un empresario ha denunciado a otro por haberle "extorsionado" presuntamente para eliminarle de la competencia.
  • Según la demanda, un policía está implicado en toda esta trama de extorsión.
  • El denunciante, Bruno Da Silva, ya ha denunciado a otros empresarios por lo mismo.
  • el corte ingles

    Podría ser el guión de una serie de Netflix, pero se trata de un caso real que ha tenido lugar en Mallorca. Montar un bar o una discoteca en esta isla plagada de turismo puede ser un negocio lucrativo, pero no si a quienes haces la competencia utilizan prácticas supuestamente mafiosas para «invitarte» a vender el negocio a un precio de risa o a abandonar tus aspiraciones. Este es el caso que denuncia Bruno da Silva, un empresario del mundo de la noche que intentó montar un local de ocio nocturno y que ha acabado por abandonar sus planes y por denunciar al dueño de otra discoteca por delitos de extorsión y organización criminal. Según asegura Da Silva en la denuncia, el dueño del local BierKonig, Miguel Pascual Bibiloni, junto con la ayuda de un policía municipal, usó presuntas prácticas mafiosas para «seducirle» para que le vendiera el negocio a un precio muy por debajo del que exigía el empresario o para que dejara de hacerle la competencia.

    La historia no tiene desperdicio. Y menos si se tiene en cuenta que Da Silva ya había denunciado al mayor empresario nocturno de Mallorca, Bartolomé Cursach, el cual ha acabado en prisión. Ahora, Da Silva denuncia que Bibiloni ha intentado eliminarle de la competencia con prácticas mafiosas. Y pide nada menos que, por el momento, paguen una fianza de 900.000 euros. Eso sin tener en cuenta que también ha denunciado a un policía municipal que lideraba la conocida como Patrulla Verde, que buscaba evitar, entre otras cosas, que los locales de ocio no sobrepasaran los decibelios permitidos o que respetaran la normativa municipal de medio ambiente.

    Todo empezó con un logo, según la denuncia a la que ha tenido acceso MONCLOA.COM. Al parecer, la imagen del Deutsch Park, el local que había adquirido en propiedad Da Silva, era muy similar a la del BierKonig. El dueño de la vieja discoteca quería evitar confusiones entre sus potenciales clientes, así que optó, según relata Da Silva en la querella, por ofrecerle al denunciante 12.000 euros para que cambiara el logo, algo que el empresario aceptó. Bibiloni «pensaba que la ingente cantidad de clientela que al día acudía al negocio de mi representado era a causa de una confusión de los isotipos de los negocios, lo que llevaba a dicha clientela a regentar el local», según se detalla en la demanda.

    Los problemas llegaron cuando Bibiloni elevó su ambición e intentó adquirir en propiedad el negocio de Da Silva. El dueño del BierKonig ofreció 300.000 euros al empresario para adquirir el negocio entero. Pero Da Silva solo estaba dispuesto a aceptar, como mínimo, un millón de euros. Y ante la imposibilidad de que el denunciante pasara por el aro, Bibiloni pasó a urdir un nuevo plan para «invitarle» a venderle el negocio, según detalla en la denuncia el querellante.

    Fue entonces cuando Da Silva asegura que empezó a recibir constantes visitas de la conocida como Patrulla Verde. Casi todos los días de apertura, estos policías locales hacían acto de presencia para quejarse del volumen de la música. Cada vez que entraban en el garito, además de echar a la clientela, multaban a Da Silva por un volumen que supuestamente él tenía bien controlado, pues disponía de un dispositivo para detectar el nivel de decibelios de la música que pinchaba en el local.

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    Es por eso que Da Silva entiende en la denuncia que quien lideraba la Patrulla Verde entonces, Gabriel Torres, estaba motivado de algún modo por Bibiloni para que le ayudara a empujar a Da Silva a que vendiera el local o cerrara su negocio. Y por eso Torres también esta denunciado por los mismos delitos que Bibiloni. Pero la historia no acaba ahí.

    Las continuas visitas de la patrulla dirigida por Torres suponían enormes pérdidas de dinero para el local Deutsch Park, por lo que tras varias multas, denuncias y todo tipo de presiones que obligaban a la clientela a abandonar el bar, Da Silva renunció y decidió cerrar en 2015 el garito. Eso sí, no sin denunciar a los que consideraba como responsables de haberle obligado a hacerlo.

    Y es aquí donde viene el párrafo más duro de la noticia: «El Sr. Torres, el que por medio de varios sobornos a dicha brigada, pues según le comentaron tenían a dicha Patrulla “en nómina”, habría ordenado ahogar hasta el hartazgo al Sr. Da Silva, así como a otros empresarios de la zona -según ha podido tener conocimiento esta parte- para conseguir que abandonase el negocio, quitándose así competencia», ha comentado.