sábado, 31 julio 2021 10:41

La biodiversidad en el norte de Europa está aumentando el aumento de temperatura

el corte ingles

Un estudio europeo, con participación de investigadores del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) y del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), demuestra que las tendencias en la biodiversidad local en Europa están cambiando de forma rápida y con sustanciales diferencias entre regiones y entre ecosistemas.

En grandes áreas del centro y sur de Europa, ni la diversidad de especies ni el número de especies e individuos han sufrido cambios, mientras que el norte de Europa hay un aumento en la diversidad y en el número de especies.

Según advierte el estudio, el resultado del aumento en biodiversidad es “aparentemente paradójico” si se tiene en cuenta que la pérdida de especies y de biodiversidad en todo el planeta está bien documentada. Sin embargo, las tendencias en la biodiversidad a nivel local difieren totalmente y no hay homogeneidad.

Así, en el norte y centro de Europa se está observando un aumento en biodiversidad. La explicación estaría en que, con el aumento de temperatura, están llegando especies del sur de Europa, de forma que la fauna y la flora tradicionales están siendo reemplazadas por nuevas especies que generalmente se adaptan a las condiciones más cálidas.

“Hay un desplazamiento de especies del sur de Europa al centro y norte de Europa. Además, los efectos del cambio global, como la pérdida de hábitats, están beneficiando a muchas especies que se han adaptado a las nuevas circunstancias”, señala el científico CEAB-CSIC y coautor del trabajo, Daniel Oro, que a su juicio significa que “los ecosistemas están mostrando una resiliencia inesperada”.

Sin embargo, en el área Mediterránea no se observa este aumento de biodiversidad. En las áreas mediterráneas, según explica Daniel Oro, hay un aumento de temperatura pero no hay un aumento en la pluviometría, un factor que también es importante para la estabilidad de las especies y las comunidades. Por otro lado, el Sáhara es una barrera física importante entre los países más cálidos del sur y el Mediterráneo, lo que podría estar frenando la llegada de especies de lugares más cálidos.

6.200 ESPECIES DE 9 REGIONES BIOGEOGRÁFICAS

En el trabajo, que cuenta con la participación de 70 investigadores de centros europeos, ha analizado 161 series temporales de datos de 115 lugares en 21 países europeos. Las series tienen datos que se remontan a entre 15 y 91 años atrás, aunque la mayoría de ellas comenzaron no antes de la década de 1980, cuando ya se había hecho evidente una pérdida significativa de especies.

Las series incluyen datos de ecosistemas marinos, de agua dulce y terrestres, con unas 6.200 especies de nueve regiones biogeográficas, incluyendo insectos, pájaros, plantas, peces, invertebrados de agua dulce y mamíferos.

La mayoría de los lugares estudiados pertenecen a la red global LTER (del inglés Long-Term Ecological Research), una red internacional para la observación interdisciplinaria de la biodiversidad del planeta a largo plazo, que cuenta con la participación del CSIC y del Ministerio de Ciencia e Innovación.

DIFERENCIAS ENTRE ESPECIES Y ECOSISTEMAS

Las tendencias en biodiversidad no sólo difieren entre regiones biogeográficas, sino también entre ecosistemas y grupos taxonómicos.

“Las tendencias pueden diferir significativamente según el bioma y el grupo taxonómico. Si bien pudimos observar un aumento de la biodiversidad en las áreas marinas durante el periodo de estudio, este no fue el caso en los arroyos. En promedio, la diversidad de algas que viven en el fondo disminuyó, mientras que las aves y los invertebrados acuáticos mostraron una sorprendente tendencia al alza. Esto ilustra que las tendencias no siempre son las mismas en especies o ecosistemas enteros”, explica Francesca Pilotto, del Instituto de Investigación Senckenberg (Alemania) y primera autora del trabajo.

Por su parte, Peter Haase, de la Universidad de Duisburg-Essen (Alemania), que ha liderado la investigación, añade que se necesita una expansión de las series temporales de biodiversidad y estandarizar los métodos de medición europeos en los diferentes hábitats. “Esta es la única forma en que podemos desarrollar con éxito medidas de conservación significativas para las regiones individuales y su fauna y flora”, agrega.