Religión Islámica en colegios catalanes: contexto y alternativas

Desde que la Generalitat publicara este miércoles en su Diari Oficial (DOGC) un borrador de proyecto para enseñar Religión Islámica en los colegios públicos, una fuerte reacción se ha dirigido hacia Quim Torra por este plan que a muchos resulta controvertido.

Así, justificándose en el crecimiento de la población musulmana en la comunidad, (en 2018 eran ya más de medio millón), se empezará a impartir en centros de Barcelona, Bajo Llobregat, Gerona y Tarragona la materia de Religión Islámica en los cursos de primero de educación primaria y primero de la ESO, pudiendo ampliarse más tarde el abanico.

Baleares ha adoptado la misma medida, y procurará la impartición de la materia en 10 centros en el curso que entra. En realidad, esta asignatura optativa ya se oferta en Andalucía, Aragón, Canarias, la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Ceuta, la Comunidad de Madrid, el País Vasco, Melilla, Extremadura, Navarra y La Rioja.

La expansión de la asignatura por el territorio español ocurre en virtud del Acuerdo de cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica de España. Este acuerdo se firmó en 1992 bajo el Ejecutivo de Felipe González, con intención de proteger la libertad religiosa recogida en la Constitución.

No obstante, la optativa recibe un número minoritario de alumnos: en la provincia de Cádiz el año pasado, por cada uno que asiste a Religión Islámica había 243 en Religión Católica. Igualmente, hay un déficit de profesores: solo había 3 maestros de Religión Islámica en Euskadi en 2019, pero son varios los docentes que aseguran que hay más demanda de la que se puede atender. En el curso 2018-2019, había tan solo 76 profesores de Religión Islámica contratados en toda España, recoge diario Público. Para poder enseñar esta materia debe poseerse un título equivalente al de cualquier maestro que pueda impartir también otras asignaturas.

ASOCIACIONES EN DEFENSA DEL LAICISMO

Frente a los que apoyan la impartición de la materia, se encuentran aquellos que defienden la enseñanza de una asignatura más general como ‘Historia de las Religiones’, y aquellos que directamente recuerdan la condición laica del estado español, por lo que rechazan cualquier tipo de enseñanza religiosa en los centros públicos.

Varias asociaciones laicas, en concreto la Fundación Francisco Ferrer Guardia, Ateos de Cataluña y Cataluña Laica, han criticado el plan piloto del Govern, aseverando que significa «un paso atrás para el logro de una educación laica». «En ningún caso obviamos la importancia histórica y cultural de la religión, pero estos conocimientos se pueden enseñar transversalmente desde otras asignaturas como la historia o las ciencias sociales», recalcan.

UN LAVADO A LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN

Paralelamente, muchos usuarios opinan en redes que, mientras las religiones son un aspecto cultural muy importante para comprender el mundo y el patrimonio artístico y, por tanto, valioso en el currículum, podría modificarse la forma en la que se enseñan de forma que no se impartan «como si fueran catequesis».

De hecho, el propio conseller de Educación de la Generalitat, Josep Bargalló, abogó en una conferencia en diciembre «replantear» la enseñanza confesional de la religión, en favor de una asignatura de cultura y hecho religioso y moral. No obstante, defendió el plan piloto de la islámica hasta que tal cambio sea posible.

Pese a esta percepción, desde el Gobierno central se ordena que la asignatura de Religión Islámica «tiene que reflejar las lenguas y culturas de las familias musulmanas en Cataluña, así como la realidad que engloba a musulmanes y no musulmanes, a hombres y mujeres de diferentes procedencias geográficas y culturales, con la finalidad de transmitir al alumnado la perspectiva de inclusión y la educación en la diversidad.