lunes, 8 marzo 2021 13:48

Guardias Civiles estallan contra María Gámez por ‘robar’ 50 euros al mes

Las aguas siguen revueltas entre los mandos de la Guardia Civil e Interior, y las asociaciones en defensa de los derechos de los guardias civiles. Si hace unos días recogíamos el descontento de Jucil por la falsa equiparación que vendía Interior como un logro, ahora el foco se sitúa en el concepto de productividad que aplican los nuevos baremos del Cuerpo para calcular el ajuste del sueldo mensual. Los Guardias Civiles claman contra María Gámez y la dirección de la Benemérita por ‘robarles’ los 50 euros de la productividad. ¿Cómo es esto posible?

LAS TRAMPAS DE LA EQUIPARACIÓN DE INTERIOR

Tal y como vienen reclamando colectivos de la Guardia Civil como Jucil (@jucilnacional) o AUGC (@AUGC_Comunica), la vendida como Equiparación Salarial de Policías y Guardias Civiles con el resto de Cuerpos Autonómicos -véase Mossos d’Escuadra y Ertzaintza-, se trataría en realidad de una trampa para subir más el sueldo a los altos mandos y no al Guardia Civil de calle, que es quien se expone en el día a día.

El sueldo de cada Guardia Civil se establece en función de la gradación, la antigüedad y el puesto en el que está asignado. En función del servicio que tenga que hacer, recibirán un complemento u otro. Así, la batalla actual de estas asociaciones de Guardias Civiles contra María Gámez y su equipo, se centra precisamente en el Complemento Específico Singular (CES).

El componente singular está destinado a retribuir las condiciones particulares o singulares de algunos puestos de trabajo por su “especial dificultad técnica, responsabilidad, peligrosidad o penosidad”. La cuantía de cuánto redunda en el Guardia Civil es propuesta por el Ministerio del Interior (de quien depende María Gámez). A mayores, hay que considerar que son los responsables de cada unidad (el mando correspondiente) quien distribuye los servicios especiales con más gratificación en este complemento, al que se le suma la productividad.

Este es la otra arma de las asociaciones contra la Directora General de la Guardia Civil. Jucil pone el foco precisamente en que “es la directora y su dirección quienes distribuyen la productividad del acuerdo”. Así, recuerdan que mientras que en la Policía Nacional la subida ha sido lineal y todas las escalas han percibido el mismo incremento, en la Guardia Civil no ha sido así. Estas son las subidas de lo que Justicia para la Guardia Civil denomina ‘falsa equiparación’:

– Teniente general, general de División, general de Brigada, coronel, teniente coronel y comandante: 156,64 euros.

– Capitán, teniente y alférez: 151,43 euros.

– Suboficial mayor. 146,22 euros.

– Subteniente y brigada: 140,98 euros.

– Sargento primero y sargento: 135,75 euros.

– Cabo mayor: 130,54 euros.

– Cabo primero y cabo: 125,31 euros.

– Guardia civil: 104,41 euros.

Como se puede comprobar, la diferencia entre el Guardia Civil raso y los altos cargos es exactamente los 50 euros que acusan a María Gámez de ‘robarles’ de la nómina.

QUIÉN ES MARÍA GÁMEZ

Como todo en el Gobierno de Pedro Sánchez, los principales nombramientos se pensaron para causar impacto. El Ministro del Interior, de quien depende la Dirección General de la Guardia Civil, Fernando Grande-Marlaska, apostó por María Gámez en enero de 2020 como la primera mujer en dirigir a la Benemérita. Por supuesto, a la anterior cúpula no gustó demasiado el perfil de la nueva ‘jefa’: una política que no forma parte del Cuerpo, aunque lo conozca en su funcionamiento básico.

María Gámez llegó a Madrid procedente de la Subdelegación del Gobierno en Málaga, cargo que desempeñó desde 2018 hasta enero de 2020. Anteriormente había sido funcionaria del Estado en la Administración, pero no directamente en tareas relacionadas o con conexiones con la Guardia Civil.

Para muchos, un perfil demasiado político, un caballo de Troya en la cúpula, algo que se vio confirmado tras el polémico cese del coronel Diego Pérez de los Cobos, y las dimisiones de otros dos representantes de la cúpula. La propia María Gámez ha tachado la crisis de ataque ‘político’ y justificó en su momento pérdida de confianza en el mando, al parecer, por no haber informado éste sobre investigaciones judiciales. Después añadía que “los equipos directivos hay que renovarlos y hacerlo en base a los criterios de confianza”.