martes, 9 marzo 2021 11:34

La Asociación Médica Mundial aprueba la ‘Declaración de Córdoba’

el corte ingles

La 71ª asamblea general de la Asociación Médica Mundial ha aprobado la ‘Declaración de Córdoba’, un documento en el que instan a gobiernos y autoridades sanitarias, asociaciones médicas, médicos y pacientes a defender, proteger y fortalecer la relación médico-paciente, en base a una atención de alta calidad, como un patrimonio científico, sanitario, cultural y social.

Esta declaración, iniciativa del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), y de la Ordem dos Medicos (ODM) de Portugal, y que recibe el nombre de la ciudad anfitriona, destaca la importancia de la relación médico y paciente en la historia y en el contexto presente y futuro de la Medicina, reiterando su ‘Declaración de Ginebra’, el ‘Código Internacional de Ética Médica’ y la ‘Declaración de Lisboa sobre los Derechos del Paciente’.

“Esta declaración supone un enorme apoyo a este proyecto que inició la profesión médica española para que la relación médico-paciente sea considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO porque se está produciendo una quiebra en la relación médico-paciente, que tiene mucho que ver con la empatía y con el lenguaje no verbal, hay que evitar la pérdida de la humanización y tratar de que esta relación perdure, a pesar de los avances tecnológicos, que vienen a ayudar, no a sustituir”, ha dicho el presidente del CGCOM, Serafín Romero.

El texto aprobado por los miembros constituyentes de la AMM recuerda que la autonomía profesional y la independencia clínica son componentes esenciales de la atención médica de “alta calidad y profesionalismo médico”, que protegen el derecho de los pacientes a recibir la atención médica que necesitan.

Asimismo, se pide a los miembros constituyentes y a los médicos que defiendan este modelo de relación como “núcleo fundamental” de todo acto médico centrado en la persona; que defiendan la profesión médica y sus valores éticos, incluida la compasión, competencia, respeto mutuo y autonomía profesional; y que apoyen la atención centrada en el paciente.

Del mismo, en la declaración se rechaza la interferencia gubernamental, así como de otros agentes y administraciones institucionales en la práctica de la Medicina y en la relación médico-paciente, y se defiende la dedicación de los profesionales médicos a proporcionar un servicio médico competente con “total independencia” profesional y moral, con “compasión y respeto” por la dignidad humana.

Finalmente, los firmantes se comprometen a abordar los factores emergentes que podrían representar una amenaza para la relación médico-paciente y tomar medidas para mitigar esos factores.