viernes, 23 abril 2021 10:19

Este es el dinero público que hay tras la vacuna de Pfizer, aunque eviten reconocerlo

  • La farmacéutica Pfizer afirma que su vacuna contra el Covid-19, desarrollada junto a BioNTech, es “eficaz al 90%”.
  • En España las primeras dosis estarán a finales de este mismo año o, como muy tarde, a principios de 2021.
  • Héctor Tejero (Más Madrid) asegura que en el origen de muchas investigaciones hay una gran cantidad de dinero público.
  • Desde que la farmacéutica Pfizer afirmara este lunes que su vacuna contra el Covid-19, desarrollada junto a BioNTech, es “eficaz al 90%” una ola de optimismo ha inundado el mundo entero. A pesar de que estos resultados no hayan sido publicados en ninguna revista científica y, por lo tanto, tampoco revisados. En España no iba a ser menos el entusiasmo y, si hace unos días el Gobierno aseguró que hasta la primavera no se iniciaría la campaña de vacunación masiva, ha sido el ministro de Sanidad, Salvador Illa, el que ha anunciado que las primeras dosis estarán en España a finales de este mismo año o, como muy tarde a principios de 2021.

    La empresa alemana BioNTech recibió, unos días después de anunciar en qué fase se encontraba su ensayo sobre la vacuna, una subvención de 375 millones de euros del Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania. Desde BioNTech han alegado que estos fondos se utilizarán para apoyar el programa de vacuas ARNm BNT162 que se está desarrollando con Pfizer y Fosun Pharma. Con esa iniciativa se pretende ampliar el desarrollo de vacunas y la capacidad de fabricación en Alemania, así como aumentar el número de personas que participan en los ensayos clínicos.

    Ante el desconcierto generalizado a cerca de la procedencia de la vacuna de Pfizer, de las ayudas del Gobierno alemán y demás, el diputado de la Asamblea de Madrid por Más Madrid, Héctor Tejero, ha esclarecido a través de sus redes sociales las dudas de la población. Tejero afirma que está claro que el Gobierno Alemán ha ayudado económicamente pero que eso no es lo importante ya que estas ayudas se prestan cuando la vacuna aporta unos resultados muy prometedores. O lo que es lo mismo: lo importante viene, según él, de “mucho más atrás”.

    El diputado explica que la vacuna desarrollada es de mRNA con nucleosido modificado y que, el desarrollo de este tipo de vacunas se dio en tres hitos fundamentales. El primero en 1990, cuando dos científicos de Universidad de Wisconsin transcribieron un mRNA a un animal vivo. La Universidad de Wisconsin es pública y, por tanto, el proyecto se financió con dos becas del NIH (público). El siguiente hallazgo fue dos años después, en 1992, cuando se demostró que un mRNA tiene un efecto terapéutico in vivo. Se hace en el The Scripps Institute, organización privada sin ánimo de lucro, y fue financiado por el NIH (público) y la Fundación VolksWagen, también privada sin ánimo de lucro.

    El último paso en el avance del mRNA fue en 2008 cuando se demostró que la modificación de nucleósido aumenta la estabilidad del mRNA. Lo publicaron investigadores de la Universidad de Pennsylvania (privada) y fue financiada por el NIH (público). En 2012 investigadores alemanes demostraron que una vacuna mRNA contra la Gripe A producía inmunidad protectora en ratones. Esta investigación se llevo a cabo en el  Friedrich Loeffler Institute de Tübingen (público) y CureVac (empresa) y la financiación fue pública.

    Tejero afirma que la empresa CureVac surgió como un “spin-off” de la Universidad de Tubingen, pública. Es decir, que CureVac es una empresa que nacionalizó Merkel ante “las potenciales amenazas de Trump”. En concreto, la canciller alemana compró la empresa con 300 millones de euros en julio de 2020. Además, BioNTech proviene también de una Universidad Pública alemana: la Johannes Gutenberg de Mainz. Es aquí cuando, según el de Más Madrid, las farmacéuticas entran en juego y empiezan a desarrollar diferentes tipos de vacunas mRNA. Se refiere en concreto a dos artículos: uno publicado por Novartis en 2012 y otro por Moderna Therapeutics en 2017.

    Lo que Tejero quiere decir con esto es que en el origen de muchas investigaciones hay una gran cantidad de dinero público: desde colaboraciones con universidades o fundaciones hasta ayudas públicas de empresas. Y apuesta a que el 90% de los artículos  ha sido posible gracias a la financiación pública.