viernes, 23 abril 2021 16:08

Embajadora marroquí: “Me ofende cuando se dice que Marruecos hace chantaje a España”

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, ha asegurado, en una entrevista, que le “ofenden” las declaraciones que acusan a su país de hacer “chantaje” a España, en el ámbito de la inmigración o en cualquier otro, porque con ellas se da una imagen “que no es realista” de un país que los españoles conocen poco pese a ser vecinos.

A mí lo que me ofende son declaraciones para hablar de que Marruecos hace chantaje a España, de que somos oportunistas, no lo somos. Eso me ofende como embajadora de mi país porque con estas declaraciones dan una imagen que no es realista de mi país a la opinión pública, que no conoce bastante Marruecos aunque estamos a catorce kilómetros de España”, ha afirmado.

Es más, defiende que Marruecos “es un país responsable y que hace grandes esfuerzos a todos los niveles”, con su región, con sus vecinos del norte y del sur y con su propio desarrollo económico, aunque ha reconocido que aún le queda camino por recorrer –y que el Rey Mohamed VI es el primero en señalarlo–.

Benyaich deja claro que no valora declaraciones de ningún partido político ni entra “en el debate interno” español, porque su papel es reforzar las relaciones “a todos los niveles” y deja claro que con el Gobierno son “excelentes, hace décadas, y van reforzándose tanto con el PSOE como con el PP”.

“Nuestra relación ha llegado a un momento de madurez importante y no hay problemas entre ambos países. Cuando surge alguna cuestión que nos interpela se opta por el diálogo y la comunicación para resolverlo y entendernos”, señala.

Así, descarta que haya asuntos que vayan a empañar la Reunión de Alto Nivel (RAN), la Cumbre bilateral que los dos Gobiernos van a celebrar el Rabat el 17 de diciembre. Será el momento de dar un nuevo impulso a la relación con diversos acuerdos porque, según ha subrayado, la relación entre los dos países va mucho más allá de la cooperación contra el terrorismo o las migraciones, por mucho que esto sea “un pilar importante”.

España es el primer socio comercial de Marruecos desde hace siete años y en Marruecos operan más de 1.000 empresas españolas –la cumbre estará acompañada de un foro empresarial–. Benyaich cree que su país debe darse a conocer mejor en España, porque “el pueblo marroquí quiere mucho al pueblo español y lo conoce mejor que el español al marroquí”.

En Marruecos hay 80.000 estudiantes de español –entre el sistema educativo y los Institutos Cervantes–. Junto al millón de turistas marroquíes que visitan España cada año, ha dejado claro que se siente “orgullosa” de la comunidad marroquí en España, aunque a veces solo se señalen “los problemas”. Es, ha dicho, la segunda más numerosa y la primera en cotizaciones a la Seguridad Social.

Además, pone en valor la “estabilidad” que representa Marruecos en una región convulsa, su promoción del Islam abierto y tolerante y su relación con África subsahariana, donde es el primer inversor “sin tener ni gas ni petróleo”, según incide en varias ocasiones. Es también el primer productor de automoción del continente y tiene el primer tren de alta velocidad y 1.800 kilómetros de autovía.

En relación con las migraciones, subraya que “no es fácil luchar contra las mafias” y que en España “nadie habla de que Marruecos también tiene una presión migratoria muy fuerte” y ya se ha convertido en un país de acogida, con una política de migración y asilo.

“Hemos regularizado a miles de personas porque estamos comprometidos con los derechos humanos y Su Majestad le da gran importancia para que las mujeres y niños puedan beneficiarse de la educación, de la sanidad, de poder trabajar legalmente”, explica.

Además, argumenta que Marruecos tiene “3.500 kilómetros de costa” y que está invirtiendo en la lucha contra las mafias con sus propios fondos. “Las mafias juegan con esas personas, las tiran al mar”, dice, y ahora “han bajado sus tarifas” porque el Mediterráneo está más controlado y el Atlántico es más peligroso.

Somos socios responsables, colaboramos con España y con Europa”, dice Benyaich, que pone las “patrullas mixtas” como prueba de la “madurez” de la cooperación. Insiste, sin embargo, en que ésta debe ser “global” y no solo entre España y Marruecos, porque los migrantes proceden de otros países y siguen camino hacia Europa.

Benyaich no aclara, sin embargo, si de la reciente visita del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, salió algún acuerdo para agilizar las repatriaciones: “Lo único que le puedo decir es que nuestras relaciones son excelentes y Marruecos siempre ha colaborado y no deja a sus conciudadanos”.

En cuanto al cierre de fronteras entre los dos países –las terrestres, por Ceuta y Melilla, están cerradas desde marzo–, ha señalado que se cerraron “por la pandemia, para frenar la propagación del Covid” y no por ninguna otra y que los flujos comerciales no se han interrumpido.

También hay corredores seguros para el turismo y varias aerolíneas han retomado los vuelos. “Ahora lo más importante es la pandemia y sus incertidumbres”, dice, confiando en que la RAN sirva para “abrir una nueva era post Covid”.

Según explica, Marruecos está trabajando “en un nuevo modelo de desarrollo” porque el anterior no respondía a las expectativas de una nueva generación de jóvenes formados, y ahora lo está adaptando a los efectos de la pandemia.

Y no cree que ese desarrollo deba molestar a España: “Cuando construimos el puerto Tanger Med se vio mal desde España pero hoy tiene una colaboración extraordinaria con el puerto de Algeciras y ambos están ganando porque hay más flujos”.