miércoles, 23 junio 2021 00:15

‘Mank’, la obra de Fincher en Netflix que aspira a petarlo en los Oscar

El pasado 20 de noviembre se estrenaba en salas ‘Mank’, y el 4 de diciembre en Netflix, la última película del prestigioso director David Fincher que trae un marchamo de gran obra y una de las favoritas a los Oscar. Para los que conozcan a Fincher, es uno de los mejores directores que existen y quizá se sientan sorprendidos o decepcionados. Y no porque la película sea mala -al contrario, si no lo es se acerca a obra maestra-, sino por la densidad y complejidad de la propuesta. Pero para los cinéfilos, sin duda es un film no sólo para verlo y revisionarlo, porque se nos escaparán muchas cosas en un único pase.

Vamos a mostrar muchas cosas de ‘Mank’ y del director, para que tengas elementos y motivación para ver una de esas películas que acaban siendo clásicos modernos, y no sólo por su propio corte clásico y rodado en blanco y negro. Y decimos motivación, porque su estreno en Netflix ha sido bastante decepcionante. Lastrado por un lado por la complejidad de la propuesta y por otro el aluvión de estrenos navideños, no ha tenido una gran audiencia, más dada en estas fechas a un cine familiar y divertido.

De qué va ‘Mank’

Tráiler de ‘Mank’

Mank es una abreviatura informal del apellido Mankiewiecz. No se refiere al prestigioso director de cine (era su hermano pequeño), sino a nada menos que el guionista de una de las mejores películas de la historia del cine, para muchos la mejor: ‘Ciudadano Kane’. Aunque para la historia quedó que el guión de esa obra maestra lo firmaron Herman J. Mankiewicz y Orson Welles -de hecho ganaron ambos el Oscar al mejor guión original, el único que ganó ‘Ciudadano Kane’ en la ceremonia, cuando optaba a 10 estatuillas- muchos datos apuntan a que fue sólo obra de Mankiewicz. Al menos así se cree a partir de 1971, en un ensayo de la crítica de cine Pauline Kael donde defendía esa tesis, que luego apoyaron voces tan reputadas como las de Bogdanovich o los cineastas de la Nouvelle Vague.

David Fincher no podía dejar escapar esta oportunidad de contar una historia tan cinéfila, y a la vez poder hacer un ejercicio de estilo como homenaje a ese cine de los años 30 y 40, la época dorada de Hollywood. Pero además estaba el rasgo familiar y de homenaje al padre del director, Jack Fincher. Murió en 2003 y siempre tuvo el sueño de que se llevara a la pantalla ese guión que escribió sobre esta historia precisamente de la profesión más vital para el cine como es la de plasmar en papel lo que luego se llevará a celuloide. El círculo se cerraba y ahí radica, en esa aparente simplicidad, la complejidad de una propuesta que es difícil que triunfe entre la audiencia pero que entusiasma a los cinéfilos. Ahora te contamos el porqué.