sábado, 24 julio 2021 05:38

Omeprazol: la mentira del protector de estómago

Con tanto festejo y tanta comida es muy habitual que en estas épocas aparezcan los dolores de estómago. Aunque en 2020 no hubo reuniones multitudinarias, estamos seguros de que tanto en Nochebuena como en Nochevieja has disfrutado de una cena abundante y si es así es muy probable que hayas acabado algo mal de la tripa. En esos casos, para muchos la solución fácil es recurrir al omeprazol, tanto antes como después de comer o beber en exceso. Sin embargo, diversos estudios médicos y científicos concluyen que esta droga no es apta para utilizar como protector de estómago. De hecho, tomar omeprazol con ese objetivo puede causar más daños que beneficios en tu organismo. En este artículo te explicaremos todas las mentiras que giran en torno a este medicamento y cuál es el uso adecuado que se le debe dar.

Los orígenes del omeprazol

OMEPRAZOL

En 1966 la farmacéutica sueca Aktiebolaget Hässle comenzó a investigar sobre los inhibidores de la bomba de protones (IBPs). Finalmente en 1979, después de varias pruebas sin éxito, desarrollaron el omeprazol tras comprobar en animales que inhibía la secreción ácida. Este fármaco, compuesto por químicos relacionados a la lidocaína, fue comercializado por primera vez en 1989 por el laboratorio AstraZeneca, el mismo que hoy produce una de las tantas vacunas contra el coronavirus.

En un principio, esta droga fue muy bien recibida en hospitales de todo el mundo. En aquel momento las úlceras estomacales debían ser eliminadas mediante una operación. Hasta que apareció el omeprazol. Hoy en día el omeprazol junto con los antibióticos pertinentes pueden hacer desaparecer las úlceras sin la necesidad de llegar a una cirugía.

¿Cuál es el uso adecuado del omeprazol?

OMEPRAZOL

El omeprazol pertenece la familia de los inhibidores de la bomba de protones y, como todo medicamento, cumple una función específica. Ya aclaramos que no se trata de un protector estomacal. Ahora es momento de explicar cuál es su uso adecuado. Primeramente, debemos diferenciar si se trata de un uso agudo o de un uso crónico.

El uso agudo del omeprazol es aquel que se mantiene entre 4 y 8 semanas y se utiliza para combatir una enfermedad o patología concreta. Los médicos recomiendan tomar omeprazol en casos de esofagitis péptica, gastritis aguda, dispepsia funcional o ciertas patologías inflamatorias, entre otras afecciones.

El uso crónico, en cambio, es algo más complicado. Por eso, si tienes alguna patología que amerite un tratamiento con omeprazol de por vida debes hacerlo bajo la constante supervisión de tu médico de cabecera. Este uso del medicamento se puede dar en pacientes que tomen antiagregantes de forma crónica o en personas que estén tratándose el síndrome de Zollinger-Ellison.