domingo, 24 enero 2021 13:52

Sánchez cambia el A8 por un Toyota Land Cruiser blindado para no patinar en la nieve

Ni Falcon, ni Audi A8 L Security. El presidente del Ejecutivo tiene más recursos que el inspector Gadget y sabe cómo responder a cada urgencia que se le presente. En este caso, y a pesar de que el A8 tiene tracción a las cuatro ruedas, el líder socialista ha tirado de una partida de coches que destinaron a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado hace unos meses para solventar un pequeño contratiempo: la nevada más copiosa de la última década en la capital. El elegido para salir del paso es un Toyota Land Cruiser blindado del que dispone la Guardia Civil, aunque con existencias limitadas, ya que el Gobierno compró dos coches a mediados de 2020. Pero ahora Pedro Sánchez ha exhibido este modelo una vez pasada la tormenta.

Desde luego, el A8 L Security que ha utilizado habitualmente tiene todo lujo de detalles. No es el coche del presidente de EE UU, pero sí que amortiza en lujo y seguridad los 498.042 euros que nos ha costado el pasado 2020 a todos y cada uno de los españoles. Sin embargo, el Audi no es lo más adecuado para circular en la nieve y con presuntas placas de hielo acechando en las sombras. Por lo que en la primera aparición pública de Sánchez tras el temporal, el presidente ha utilizado una nueva montura que ha solicitado a las fuerzas y cuerpos de seguridad: un Toyota Land Cruiser blindado menos lujoso, pero que tiene un precio que ronda los 187.550 euros, impuestos incluidos, nada que ver con los casi 500.000 del otro, pero sí que responde mejor ante la nieve.

El Gobierno decidió comprar dos de estos modelos exclusivos por 375.100 euros a la Guardia Civil este verano. No es un coche que se utilice frecuentemente para el traslado de personas VIP, pero sí que sirve para ello dado su nivel de seguridad. Se trata de un mamotreto de 3.500 kilogramos de peso con un nivel de blindaje BR-6 sobre partes de la carrocería y de los cristales. Suficiente para salir del paso, dado que a finales de esta semana es probable que se recupere el clásico A8 por una cuestión de “mayor seguridad”.

Para los que no entiendan de motores, simplemente decir que tiene un nivel de contaminación elevado, dado que es gasolina. Para los más entendidos, con sugerir que es cargan un motor V8 de 4.600 centímetros cúbicos con 304 CV de potencia repartidas en una tracción 4×4 permanente, es suficiente. La Transición Ecológica que lleva como bandera en una vicepresidencia también tendrá que esperar a que pase el temporal, pues mientras tanto Sánchez y sus escoltas llevarán estas bestias para evitar deslizamientos indebidos y bolas de nieve.

Como comentábamos, el importe es bastante menor al del A8. Son coches de la Guardia Civil que reciben un uso diferente al de traslado de personas. Rondan los 187.550 euros cada uno y compraron dos a mediados de año. Casualmente, el equipo de escoltas del presidente y el propio Sánchez han aparecido con dos modelos oscuros y el líder socialista ha sido bastante criticado por haber hecho acto de presencia en el Ministerio del Interior dos días después de que el temporal pasara. “Su Sanchidad”, decían algunos.

Todo parece indicar que tan pronto como desaparezca la nieve Sánchez devolverá los coches a las fuerzas de seguridad para retomar su agenda en ese tándem tan agradecido que es Falcon-A8 L Security para moverse por la geografía española. Aunque las últimas informaciones de Moncloa apuntan a que Sánchez se plantea escenificar su pretendida transición ecológica adquiriendo un coche menos contaminante, algo similar al que utilizó durante un par de días en la Cumbre del Clima para demostrar su intención (temporal) de ser un eco-presidente.

DEL A8 AL ETIQUETA CERO

Dede Moncloa llevan tiempo amenazando con que aparcarán definitivamente el Audi, pero de momento el presidente parece haberle cogido cariño. Fuentes del Gobierno aseguran que la intención es encontrar un coche oficial que tenga una etiqueta cero para dar ejemplo a los españoles. No se puede gravar con impuestos los coches diésel y gasolina para después circular con un Audi cuyo peso y potencia del motor contaminan más que cualquier otro utilitario que se pueda ver por la capital, no hay que olvidar que el L Security tiene motor V12 FSI atmosférico de 500 CV y 625 Newton metro de par. Sobre el nuevo modelo no han dado muchas pistas.

Actualmente en España hay 5.794 vehículos oficiales que tienen una antigüedad superior a los diez años. Ya se pueden ver muchos modelos con etiqueta cero o eco que prestan servicio a altos funcionarios públicos, pero el presidente sigue en sus trece. Pero todo parece indicar que el que utilizó en la COP25 no llega a las expectativas del presidente.

Aún recuerdan muchos la llegada de Sánchez a IFEMA con ese Audi e-tron azul galaxia metalizado. Un coche espacioso y mucho más modesto en precio que el A8 blindado. El eléctrico en el que se acercó Sánchez a la Cumbre del Clima a demostrar su compromiso con el medio ambiente está disponible desde 80.000 euros, de ahí en adelante, todo depende de los extras que hubiera deseado el presidente. Pero no parece que aún haya una versión blindada.

EL EGO DE SÁNCHEZ

Si hay algo que explica la indecisión del Gobierno para cambiar el coche oficial del presidente es la curiosa obsesión del presidente por su seguridad personal. Uno de los ejemplos de ese ego no es otro que el número desmesurado de escoltas que emplea el líder socialista para cualquiera de sus movimientos. Sin ir más lejos, fuentes del hospital público de La Paz aseguran que había cerca de 60 escoltas dispuestos por las diferentes plantas para la visita “sorpresa” del presidente. Además, también se dejó entrever el maletín antibalas, pero no el famoso subfusil que otras veces ha acompañado al líder socialista.

Los datos oficiales avalan la afirmación de los testigos de La Paz. El número de escoltas y protección personal ha aumentado un 22% desde que el presidente Pedro Sánchez llegara a La Moncloa. Este dato se supo gracias a una pregunta que realizaron desde EH Bildu al poco de que el líder socialista ganara la moción de censura. El Ejecutivo se vio obligado a contestar y aclaró que habían incrementado en un 22% el número de escoltas y de policías destinados a la protección personal. Pero visto los testimonios de los que vivieron la visita del presidente a La Paz, parece que solo él se ha quedado a todos esos escoltas.