lunes, 1 marzo 2021 10:50

El Presidente de Castilla-La Mancha evita polemizar por los políticos que se adelantan al protocolo para vacunarse

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha evitado polemizar al respecto de los episodios conocidos en distintos puntos del país donde dirigentes políticos de varios partidos han sido vacunados contra el coronavirus pese a no encontrarse dentro de los primeros estamentos del protocolo, asegurando primero que “no es un drama” y entendiendo que en todos los casos que se van conociendo, incluidos los últimos en la Región de Murcia, afectan a personas que “están en contacto con la cadena de contagio y de control”.

En una entrevista con Tele 5, el líder del Ejecutivo ha admitido que se valoró al marcar el plan de prioridades en su región para dar cabida también a determinados gestores políticos en contacto con el virus, pero se desechó la idea automáticamente.

En España casi tienes que pedir perdón por dedicarte a la política y por eso nosotros seremos los últimos aunque nos tocara antes”, ha señalado García-Page.

Por ello, no quiere “estigmatizar” a aquellos políticos que se han vacunado. “No estoy para perder mucho tiempo en eso. Creo que la gente que se lo ha puesto está al frente del aparato sanitario”.

Aunque en todo caso ha reiterado que no está defendiéndolo, ha pedido “ponerse en la piel de cada uno”. “No conozco sus circunstancias, pero todos tendríamos un argumento para anticiparnos”, ha afirmado.

En cuanto a la vacunación en la región, el plan previsto “se va a cumplir” sin improvisaciones. La región es “muy grande, con muchos núcleos rurales y con mucha gente mayor”, pero con “mucho personal sanitario”.

Ahora el ritmo “va muy bien” tal y como ha defendido García-Page, en un contexto donde hay que recordar que las vacunas “no vienen todas de golpe”.

Estamos con cierto miedo en el cuerpo por el comportamiento de Pfizer de la última semana. Ahora hay que garantizar la segunda dosis”, ha señalado García-Page.

Sobre la venta de 30.000 vacunas al país vecino de Andorra, ha descartado que se trate, obviamente, de un negocio, ya que tiene que ver con el hecho de que el contrato de la Unión Europea no ampara al país de los Pirineos.

Así, también Italia va a ceder vacunas a San Marino. “Nuestras fronteras son permeables”, ha recordado para justificar la ayuda prestada al país vecino.

El presidente castellanomanchego ha vaticinado que con las medidas más duras que se están tomando en todas las comunidades autónomas en unos días se notará una “incidencia clara” a la baja.

Eso es, incluso, lo que “lleva al Ministerio a dudar sobre el hecho de cambiar el estado de alarma” en estos momentos, ya que “entiende que con las medidas coherentes, en su conjunto, habrá una bajada y se podrá dominar la tercera ola”.

Ahora la obligación es evitar que el contagio desbocado “se note más en los hospitales“, que aunque están aguantando mejor que en marzo y abril, empiezan a ver más incidencia. “Hay que analizar los datos semana a semana”.

García-Page ha defendido que el toque de queda es “muy elemental y claro” y se necesita un mensaje único a nivel nacional, ya que “la confusión no es un buen procedimiento para acabar con el virus”.

Es una medida casi “importada de Francia” pero desde el principio parecía una medida “clara y contundente” y alternativa al encierro total.

En Castilla-La Mancha “ya se ha llegado hasta donde se podía llegar” en cuanto a aplicar en toda su extensión las posibilidades que permite el estado de alarma.

“La inmensa mayoría de la gente, además, entiende mejor el toque de queda que muchas otras medidas”, ha considerado el líder del Ejecutivo autonómico.

A estas alturas, tras 10 meses de pandemia, “nadie resiste la hemeroteca”, pero sigue defendiendo que las decisiones las ha de tomar cada uno “dentro de sus competencias”.

Tras recordar que se enteró del estado de alarma de marzo por televisión a pesar de que dos días antes se hablaba de tranquilidad, ha insistido en que un confinamiento domiciliario, se tendría que adoptar de forma “global”.

Para justificarlo, ha recordado que en Castilla-La Mancha hay 250.000 personas que a diario cruzan a Madrid a trabajar, por lo que no tendría sentido hacer un cierre total en Toledo, por ejemplo. “No volvamos a la gente esquizofrénica en cuanto a qué horario hay que volver a casa“, ha señalado García-Page.