jueves, 15 abril 2021 12:56

A la buena vida: el dineral que se gastan Froilán y Victoria Federica

El pasado 2020 fue uno de los años más complicados para la Familia Real. En pleno confinamiento domiciliario debido a la pandemia ocasionada por la COVID-19, el rey Felipe VI apareció en televisión para, ante todos los españoles, renunciar a su herencia. Sin embargo, los escándalos relacionados con el rey emérito y el dinero van más allá y llegan hasta sus nietos, Froilán y Victoria Federica.

Los hijos de la infanta Elena parecen haberse beneficiado de las tarjetas “black” de Juan Carlos para sus caprichos, fiestas y compras de todo tipo. En plena crisis sanitaria, lo cierto es que no deja indiferente a nadie el ritmo de vida que lleva parte de la familia del rey, que no escatima en gastos a la hora de pasear por las calles de Madrid y de cualquier otro rincón de España y del mundo.

La crisis económica que vivimos no afecta a todos por igual. Descubre el dineral que se gastainvestign Froilán y Victoria Federica en su buena vida.

Los gastos de los nietos del rey emérito

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Las tarjetas del abuelo han dado para mucho en estos últimos años para Froilán y Victoria Federica. Desde los desplazamientos en Uber hasta las compras de El Corte Inglés, pasando incluso por pagar clases de piano de elevado precio para una persona con un sueldo normal en España. Los segundos en usar más veces estas tarjetas, de hecho, fueron los hijos de Elena y Marichalar. El primero, por supuesto, Juan Carlos.

El dinero del empresario mexicano llegaba a una tarjeta a nombre del coronel Nicolás Murga. A través de la misma, todos los miembros de la Casa Real citados se beneficiaban de dinero contante y sonante para todo tipo de caprichos. A esto debemos unirles las tarjetas cliente que tenían con el saldo disponible en la cuenta de dicho militar.

De acuerdo a lo que se ha podido saber, el gasto podría superar los 250 mil euros al año. Esta cantidad es la que se marca en nuestro país para que un fraude a Hacienda por transferencias no declaradas sea delito fiscal. Este último se puede castigar hasta con nada menos que cinco años de prisión.