domingo, 18 abril 2021 13:05

El espíritu de Montero invade el fútbol y pitarán con silbatos feministas

El espíritu (o la sombra) del 8M de Montero ha llegado al fútbol. Por segundo año consecutivo, la Real Federación Española de Fútbol presenta su gran iniciativa para dar visibilidad a la mujer en un ámbito que aún sigue siendo eminentemente masculino. Todos los árbitros que dirijan el próximo fin de semana los partidos de la Primera y Segunda división de las ligas masculina y femenina de fútbol, lo harán con silbatos de color morado. La iniciativa de los silbatos feministas se desarrolla a través del Comité Técnico de Árbitros.

“La Real Federación Española de Fútbol sigue con firmeza su política de impulso y visibilidad al papel de la mujer en todos los ámbitos, y especialmente, en el mundo del deporte y del fútbol. Por ello, de cara al próximo 8 de marzo, ha querido simbolizar esta fecha a través de los silbatos morados“, explica el comunicado de presentación de los silbatos feministas. En ningún momento se detalla cuál es el coste de esta actividad reivindicativa. En el portal de transparencia de la institución no aparece desglosado el apartado de gastos de patrocinio y merchandising, ni mencionado en la nota remitida.

SILBATOS FEMINISTAS PERO NO ÁRBITRAS EN LALIGA MASCULINA

A pesar del lanzamiento a bombo y platillo de los ‘silbatos feministas’, queda entre el feminismo cierto regusto amargo: ¿por qué no optar por que sean mujeres árbitras quienes tengan el protagonismo en las ligas profesionales masculinas, que son las que más visibilidad internacional generan? Desde el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero no se ha mencionado el asunto, ni el de los silbatos ni el de las árbitras. Si bien es cierto que no es una competencia directa, en otros ámbitos más mediáticos sí que se han pronunciado.

A día de hoy, todos los encuentros de la Primera División Femenina están arbitrados solo por mujeres (22 árbitras principales y 22 árbitras asistentes). Hasta la fecha, sólo hay 900 árbitras federadas de los 16.000 profesionales inscritos. Los números evidencian que se necesita algo más que silbatos feministas para conseguir la igualdad real en el fútbol.

Aunque sí es cierto que desde 1979, cuando Rosa Bonet debutó como la primera árbitra de España, la presencia de la mujer ha ido aumentando. En la temporada 2020-2021, la pacense Guadalupe Porras Ayuso se ha convertido en la primera árbitra española que debuta en dos competiciones internacionales masculinas: la UEFA Europa League y la UEFA Nations League.

Con todo, ella no podrá ser árbitra principal. Por su elección cuando entró en la Tercera División, sólo puede ejercer en funciones de juez de línea o asistente del VAR. Por suerte, ahora el mundo femenino del arbitraje está más evolucionado: cuentan con sus tallas específicas -al principio utilizaban ropa masculina-, tienen una mejor formación y un mayor respeto en el Comité de Árbitros.

ELLAS NO PUEDEN VIVIR DEL ARBITRAJE, NI EN PRIMERA DIVISIÓN

Entre los múltiples aspectos en los que aún hay muchas batallas por ganar más allá de los ‘silbatos feministas’, destaca la situación gravosa de las árbitras. Los árbitros de primera y segunda división masculina pueden vivir de su profesión. En el caso de las mujeres se ven obligadas no sólo a conciliar la vida personal y familiar, sino también la laboral con un trabajo extra.

A Porras sólo la acompañan dos asistentes más en Segunda División, y una árbitra principal y nueve árbitras asistentes en Segunda B, el resto pertenecen todas a categorías inferiores, no consideradas profesionales.

A ello se le suma que en la Liga Iberdrola, la competición de fútbol femenino, no está actualmente considerada como liga profesional. E incluso cuando esto ocurra, en la temporada 2021-2022, no afectará a la situación laboral de las árbitras. Ellas no accederán al salario mínimo anual, el protocolo de maternidad o las vacaciones de 30 días anuales pagadas.

Lo único positivo de esta profesión en cuanto a la igualdad real es que no existe diferencias salariales de género, aunque sí de categoría.