lunes, 19 abril 2021 11:05

El Vaticano plantea catequesis continua para no perder a jóvenes

La subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Gabriella Gambino, ha abogado por una formación pastoral continuada y no intermitente que evite “perder” a aquellos jóvenes que no vuelven a “pisar la Iglesia” después la primera comunión.

“Si se diera una perspectiva vocacional a los cursos de catequesis para niños, continuando con ellos después de la primera comunión y la confirmación, con una formación continuada dedicada a la vocación para el matrimonio en muchos contextos pastorales se podría evitar el riesgo de perder por el camino a tantos jóvenes que tras la primera comunión no vuelven a pisar una iglesia”, ha señalado Gambino.

Así lo ha señalado en la presentación del Año de la Familia, convocado por el Papa para continuar el camino abierto por la exhortación apostólica ‘Amoris Laetitia’ (La alegría del amor) publicada en 2016. Este periodo especial en la Iglesia será inaugurado este viernes 19 de marzo, solemnidad de San José, y concluirá con la celebración del X Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Roma junio de 2022.

Gambino considera que muchos jóvenes no vuelven a la Iglesia no porque “se hayan desinteresado”, sino porque “no se les ofrece nada ni a ellos ni a sus padres para acompañarles en el crecimiento espiritual de los jóvenes”. Esta experta mundial en Bioética fue la primera mujer laica que el Papa puso al frente de un organismo de la Santa Sede.

Sobre la resistencia de los jóvenes en Occidente al compromiso del matrimonio y la preferencia de la convivencia, Gambino señala que en realidad los jóvenes tienen un “gran deseo de formar una familia”, si bien ha constatado que existe un “gran temor ante la elección que supone el matrimonio”. Por ello, considera que la Iglesia tiene que estar “preparada” para entrar “con delicadeza” en las cuestiones más complicadas en relación a la familia “sabiendo acompañarlas” a partir de los “fundamentos de la fe”.

Gambino espera que este tiempo sirva para “poner en diálogo a los agentes de pastoral de los diferentes ámbitos, actuando con espíritu sinodal”. Así, ha indicado que este año especial es “un signo de una Iglesia que quiere crecer, hacerse adulta, que no se contenta con usar métodos viejos e ineficaces, porque sabe involucrarse por amor a la familia”. “¿Son las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y nuestras estructuras eclesiales adecuadas para la vida concreta de las familias?”, se ha preguntado.

Así, ha insistido en que en la pastoral familiar ya no se puede “dar nada por sentado”. Por su parte, el prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el cardenal Kevin Farrell, ha abogado por hacer “transversales los proyectos pastorales para no sean compartimentos estancados”. “La Iglesia debe acompañar a los niños, jóvenes, novios, esposos y ancianos de forma que se refleje una visión integral y unitaria de la planificación pastoral”, ha señalado.

En relación a la renovación pastoral a la que empuja el Pontífice, el cardenal Farrell ha insistido en que se deben aplicar tres conceptos. El primero habla de la “necesidad de una mayor colaboración” que requiere de la Iglesia un ejercicio para compartir “experiencias que a lo largo de los años han resultado fructíferas y han logrado llevar el anuncio del Evangelio a la vida de los esposos y las familias”.

El segundo es un “cambio de mentalidad”, que se traduce en “pasar de pensar en las familias como un simple ‘objeto’ de la pastoral a pensar en ellas como un ‘sujeto’ de la pastoral”. El tercero es la necesidad de formar a los que realizarán la pastoral con las familias y en especial a los sacerdotes.