miércoles, 21 abril 2021 00:10

Cómo conseguir que los hijos no apaguen la llama de una pareja

Llega un momento en toda pareja en el que los miembros deben pasar la prueba de fuego. Si en relaciones de larga duración, la rutina se puede convertir un problema, con la llegada de los hijos, esto se puede agravar aún más. Lo que antes eran dos personas ahora son más y con muchas más necesidades.

Por eso, puede que comencemos a notar cómo la pasión va descendiendo hasta límites insospechados. Estamos cansados, incluso agotados, no dormimos bien, tenemos que estar siempre pendientes y, por supuesto, el tiempo que tenemos de intimidad es mucho menor que antaño. Sin embargo, para todo problema existe una solución.

Si te preguntas cuál es, esto te interesa. Descubre cómo conseguir que los hijos no apaguen la llama de una pareja.

No es necesario hablar solo de los hijos con la pareja

hablar hijos pareja

El cambio de vida de la pareja cuando llegan los hijos es muy grande. Por eso, es natural que, mientras los niños sean pequeños, entre los miembros se suela hablar tan solo de ellos. A pesar de que esto demuestra que sois unos padres entregados, puede llegar un momento en el que mine vuestra relación.

La rutina es la peor compañera y, entre el trabajo, los problemas del día a día, y hablar siempre de lo mismo, vamos perdiendo esa chispa con la que contábamos al principio. Llega un momento en el que parece que no tenemos nada interesante que compartir entre nosotros y esto es un problema al que debemos ponerle solución.

Lo podemos arreglar intentando mantener siempre algo de tiempo para la individualidad. Cuando los miembros hacen algo que les gusta por separado, aunque sea una vez a la semana, tendrán cosas que compartir con el otro cuando llegue el momento. Es importante, además, cuidar el tiempo en pareja y que este sea de calidad para que esta no se vaya a pique.

Demuestra más cariño sin motivo aparente

carino

Como hemos dicho, la rutina nos puede absorber de tal modo que, en muchas ocasiones, nos olvidamos de que somos una pareja. Al principio, en la etapa del enamoramiento, parece que no podemos quitar los ojos de encima de la otra persona, y tampoco las manos. Conforme la relación va avanzando, esto puede cambiar.

Las miradas, los besos, las caricias… Todo ello va disminuyendo. Esto es un síntoma de que esa pasión arrebatadora del inicio se va yendo a pasos agigantados. Y, sí, los hijos también pueden tener algo que ver. Aunque sea algo natural, podemos ponerle solución dándole más cariño a la otra persona sin motivo aparente. Debemos tener claro que no solo somos una madre o un padre, también somos personas individuales.

Por ejemplo, a través de una encuesta de la aplicación Ashley Madison que se realizó a cerca de dos mil personas, hemos podido saber que el 75 por ciento de los encuestados varones, así como el 44 por ciento de las mujeres, prefirieron el contacto físico a la hora de recibir amor. Las palabras se las lleva el viento, es el momento de recuperar esas caricias y besos que tanto nos gustaban y nos gustan.

Huye de la rutina en la intimidad cuando estés con tu pareja

intimidad pareja

Cuando la relación es larga y la pareja estable, es normal que pensemos en tener hijos. Cuando llegan, la rutina crece, por lo que podemos notar que el sexo lo vamos dejando en un segundo plano. Si no estamos más pendientes de este, terminará por desaparecer.

Además, cuando buscamos un momento para tener esa intimidad con la otra persona, también es normal ver que esta también se ha convertido en rutina. Tenemos pocos minutos, estamos cansados y solemos apostar por lo metódico, sin echar a volar nuestra imaginación. Es decir, cada vez somos menos originales.

Esto hace que llegue un punto en el que el deseo sexual no sea el mismo y las ganas se evaporen. Por eso, una solución es hacer cosas novedosas e incluir más prácticas como el sexo oral, ver porno juntos, incluir juegos en vuestras relaciones, etc. Cuando incluimos cosas nuevas, la ilusión vuelve, uniendo mucho más a los miembros.

Ten más detalles (y más sexo) con la otra persona

detalles sexo

En una relación inmersa en la rutina, el romanticismo se escapa conforme pasan los años. Nos perdemos pequeños detalles de la otra persona debido a que estamos demasiado inmersos en los problemas del día a día. Se nos escapa ese nuevo corte de pelo, el nuevo perfume. Esto es otra forma de perder la ilusión.

Los pequeños detalles y gestos son los que unen a la pareja. Aunque tengáis hijos, es importante que sigáis manteniendo la ilusión a través de pequeñas sorpresas como preparar un desayuno en la cama o hacer una pequeña escapada de fin de semana. Otra idea es volver a tener una cita a solas, cualquier motivo es bueno para dedicaros tiempo el uno al otro.

Como ya hemos dicho, el sexo es muy importante en el seno de la pareja. Los hijos pueden disparar nuestros niveles de estrés, lo que hará que el tiempo de calidad lo invirtamos en descansar. Sin embargo, siempre es bueno continuar con nuestra rutina sexual pues, cuando más lo practiquemos, más ganas tendremos y seremos más felices. La clave está en saber organizarnos para que todo vuelva a ser como antes, al menos, en la cama.

Reconoce la suerte que tienes de tener a tus hijos y a tu familia

hijos

Sí, cuando tenemos hijos, somos una madre y un padre. Sin embargo, no dejamos de ser personas individuales con sus sentimientos, pensamientos y necesidades. Es bueno estar pendiente de ellos para no perder la ilusión por nada y ser capaces de mirar atrás y sentirnos agradecidos por la familia que hemos creado.

Una de las mayores pruebas de amor entre dos personas es la de crear una vida juntos y sostener un proyecto en común. Es importante, por tanto, no abandonaros el uno al otro y seguir manteniendo la pasión a través de pequeñas, y grandes muestras, en el día a día.

Cuando cuidamos de la relación, todo fluye de forma correcta. Habrá momentos en los que todo te parecerá demasiado, cosa que es normal. No obstante, sabiendo manejar las situaciones, podrás lograr recuperar la ilusión del principio y saber que, aunque cambien las etapas, vosotros seguís siendo los mismos.