miércoles, 14 abril 2021 12:46

Casi 70 presos participan en el tratamiento por delitos de corrupción al que se acogen Urdangarin y Correa

Un total de 68 presos están participando ya en el programa pionero de tratamiento para condenados por delitos económicos y de corrupción al que se ha acogido desde su lanzamiento a finales de noviembre Iñaki Urdangarin y también quiere sumarse el cabecilla de la red Gürtel, Francisco Correa.

El Programa de Intervención en Delitos Económicos (PIDECO) lo anunció a finales de noviembre Instituciones Penitenciarias, el organismo dependiente del Ministerio del Interior, y está destinado a una población de 2.000 presos, que son los que cumplen condena por delitos económicos y relacionados con la corrupción.

Según datos de Instituciones Penitenciarias, tras cuatro meses de funcionamiento están participando en el PIDECO 68 internos de nueve centros penitenciarios: Bilbao, Álava, Málaga, Tenerife, Las Palmas I, Las Palmas II, Valladolid, Granada y Herrera de la Mancha.

Desde Prisiones se espera que tras la Semana Santa se sumen otros presos a este programa voluntario de tratamiento que fue presentado como “pionero” al ofertar al 5,6% de la población reclusa un camino para, a partir de 32 sesiones, “reeducarles con herramientas para poder enfocar su vida en libertad con una actitud y conducta prosocial”.

Iñaki Urdangarin es uno de los presos que forma parte de PIDECO, ya que su participación en el programa es condición obligatoria para disfrutar de la semilibertad en tercer grado que fue aprobada por el juez de Vigilancia Penitenciaria que supervisaba su estancia como interno aislado del resto en un módulo de la cárcel de mujeres de Brieva (Ávila).

El marido de la Infanta Cristina cumple lo que le resta de condena a cinco años y diez meses por el caso de corrupción ‘Nóos’ en la sección abierta de la prisión de Zaballa (Álava), lo que le permite disfrutar de los fines de semana libres en Vitoria, donde reside su madre, además de compaginar su tratamiento en PIDECO con un nuevo empleo.

Otro de los presos interesados en PIDECO es Francisco Correa. Este mes de marzo, el líder de la trama Gürtel remitió un escrito al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en el que trasladaba su “arrepentimiento” por los delitos y hechos por los que ha sido juzgado e informaba de que había solicitado ingresar en el nuevo programa de rehabilitación para delincuencia económica.

Fuentes penitenciarias recuerdan que participar en PIDECO no conlleva de forma automática la concesión de permisos de salida, algo que está regulado por el reglamento penitenciario a partir del cumplimiento de la cuarta parte del tiempo de condena. No obstante, sí reconocen que el programa es un elemento que puede ayudar en la valoración que hacen los especialistas encargados de evaluar las peticiones de salida de los presos que tienen derecho a ello.

Instituciones Penitenciarias presenta PIDECO como “el primer programa a nivel mundial de tratamiento dirigido a personas condenadas por cometer delitos económicos”. En su fase final incluye la Justicia Restaurativa con el fin de establecer encuentros con afectados por delitos económicos, ya sean víctimas directas o indirectas del hecho delictivo, y así propiciar la petición de perdón y la búsqueda de la reparación del daño causado.

Las citadas fuentes explican que, para tratar de garantizar el éxito del programa — que como otros que se prestan en las prisiones es de carácter voluntario–, es preciso mantener la confidencialidad sobre el desarrollo de las diferentes sesiones de PIDECO y también la fase final de encuentros restaurativos entre presos y víctimas.

La administración penitenciaria ha creado este programa tras constatar un incremento de población reclusa penada por delitos económicos. Aquí incluyen los delitos contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico (excluyendo los hurtos, robos o extorsiones), delitos contra la hacienda pública y la seguridad social, delitos contra los derechos de los trabajadores, delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y delitos contra la ordenación del territorio y el urbanismo, la protección del patrimonio y el medio ambiente.

Instituciones Penitenciarias ha facilitado la formación de 40 psicólogos encargados a su vez de supervisar las sesiones de PIDECO. Las primeras sesiones están dedicadas a motivar al participante, que solo puede serlo de manera voluntaria. A continuación se trabaja la identidad, el autoconcepto y la autoestima, ya que investigaciones internas apuntan a que los niveles bajos de ambas se relacionan con la comisión de delitos.

Otro módulo terapéutico se encarga de profundizar en las habilidades sociales, narcisismo, egocentrismo, liderazgo, humildad o empatía. También son importantes para los técnicos de Prisiones las unidades en la que se aborda la responsabilidad sobre la propia conducta delictiva y el sistema de valores.

“El objetivo es conseguir la responsabilización del penado, la petición de perdón y la búsqueda de fórmulas que procuren la reparación del daño causado a las víctimas, cuya participación también será voluntaria”, añaden desde Instituciones Penitenciarias.