jueves, 22 abril 2021 13:50

El representante de otra empresa contratada por Podemos se desvincula de Neurona

El representante legal de Yugen Media, otra empresa que trabajó para Podemos durante la campaña electoral de 2019, desvinculó su trabajo de la consultora política Neurona Comunidad para la formación ‘morada’ en esas fechas, durante su declaración como testigo ante el juez Juan José Escalonilla, que ha ordenado a la Policía investigar si hubo duplicidad de servicios entre ambas compañías.

José Miguel Almazán testificó el pasado 15 de marzo en el Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid, donde se investiga si el contrato firmado por Podemos y Neurona por 363.000 euros para las elecciones generales del 28 de abril de 2019 fue real o, si como sospecha Escalonilla, fue simulado y se usó para desviar dinero de las cuentas ‘moradas’ en una presunta financiación irregular.

El juez ordenó el pasado mes de febrero a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que investigue la posible correspondencia de los servicios ofrecidos por las dos empresas y, en particular, si los vídeos aportados por Podemos a la causa como obra de Neurona son en realidad trabajos de Yugen Media, “principalmente en relación con los posteriormente publicitados a través de YouTube y otras redes sociales”.

En su declaración, Almazán explicó a Escalonilla que fueron contratados por Podemos para dos “fases”, una primera correspondiente a las elecciones generales del 28 de abril, que consistió en que elaboraran una serie de vídeos, los publicaran en YouTube e hicieran un seguimiento de los mismos, y una segunda, de cara a la repetición electoral del 10 de noviembre, para promocionar en esa misma red social vídeos que ya les venían hechos desde el partido.

Por el primer contrato, detalló, hicieron “7 u 8 vídeos” de 30 segundos cada uno para lo cual se coordinaron con Podemos en cuanto al “guión” y subcontrataron a un dibujante que hizo la animación y a un doblador que se encargó de la locución. Una vez publicados en YouTube, Yugen Media se ocupó de controlar el “impacto” de las piezas y de comunicárselo al partido mediante reportes que comenzaron siendo casi diarios y se fueron espaciando en el tiempo en función de las necesidades. Por ello, cobraron unos 14.000 euros.

A preguntas del juez, la fiscal y las acusaciones, Almazán contó que fue su compañero y socio, al que identificó como Raúl González, quien contactó con Podemos a raíz de una serie de entrevistas personales que quería hacer a los líderes de los principales partidos de cara a la cita con las urnas para su propio canal de YouTube y que, cuando consiguieron el contrato, González se siguió encargando de la comunicación con la organización política para cerrar el guión de los vídeos.

“Claro, indefectiblemente”, contestó el ahora dueño de Yugen Media al ser preguntado sobre si el trabajo lo hicieron los empleados de su empresa y con los materiales proporcionados por ésta. “Yo soy una empresa y tengo mis propios medios de producción, como es lógico”, recalcó.

EL LOCAL DE MAUDES

Ahondando en el ‘modus operandi’ de la relación contractual, Almazán indicó que él no estaba en el “día a día” de Yugen Media, porque en ese momento vivía en Jaén, pero que fue su socio quien se ocupó de los trabajos para Podemos y que para ello trató con lo que describió como miembros del equipo de comunicación del partido –dos empleados externos, incluida una mujer mexicana, y uno propio llamado ‘Willy’–. Para el cobro de las facturas, precisó, sí intervino y trató con el tesorero, Daniel de Frutos.

En el desarrollo diario de los trabajos, González “estuvo un tiempo yendo y viniendo de la sede del partido en la calle Maudes”, un local donde Podemos concentró a su equipo de comunicación durante la campaña de 2019, conocido como la ‘big data room’. Lo hizo, según aclaró, por su “comodidad”, para “no andar mandando 7.000 correos diarios”, porque el contacto habitual era por ’email’ y “al final la creación de un guión, aunque sean 30 segundos, es laboriosa”.

En Maudes, de acuerdo con el relato de Almazán a través de lo que le trasladó su socio, “había bastante gente trabajando allí, todos a la vez, de distintas empresas, externos y demás”, entre ellos “un grupo grande de personas de origen mexicano, con las que tampoco tenía trato porque él se dedicaba a lo suyo”. Luego, leyendo sobre el caso, González “cree que efectivamente eran de la empresa, de la susodicha Neurona”, “pero no lo sabe tampoco”, aclaró el testigo.

Almazán dejó claro que Yugen Media se ocupó, en esa primera etapa, de crear esos vídeos, difundirlos y analizar su recorrido informando a Podemos, pero que en ningún caso participaron o hicieron cobertura de actos electorales. “Nada, cero”, zanjó. En la misma línea, sostuvo que tampoco tuvieron colaboración alguna con otras empresas contratadas por el partido para dicha campaña.

EL GOLDEN RETRIEVER DE NEURONA

De cara al segundo ciclo electoral, el de noviembre, Podemos volvió a llamar a Yugen Media. Esta vez, precisó Almazán, para que les ayudaran a promocionar en YouTube una serie de vídeos que ya estaban hechos. Por este segundo contrato, cobraron unos 3.000 euros y tuvieron que subcontratar a otra empresa especialista.

“Ellos nos daban un contenido que no sé quién lo hizo, aunque, según he podido ver, algunos de los vídeos que se promocionaron en esa segunda etapa son algunos de los videos que los medios han publicado como que Podemos los ha aportado (diciendo) que era algo que habían hecho desde Neurona”, apuntó.

“Especialmente”, quiso apostillar, “recuerdo uno de un perrito que hablaba, un Golden Retriever, y ese vídeo en particular –aparte de otros más– se cogió, se habló con una empresa (…) que es una de las grandes empresas de gestión de los canales de YouTube (…) y les planteamos la posibilidad de que se publicaran los contenidos que nos había pasado Podemos en una serie de canales en específico”.

‘EL COLIBRÍ’, UN MERO ADMINISTRATIVO

El mismo 15 de marzo declaró también como testigo Erik Alfredo Guerrero, alias ‘El Colibrí’, al que la ex responsable de Cumplimiento Normativo de Podemos Mónica Carmona señaló como un “amigo” del cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero –que declaró igualmente ese día pero como imputado– que habría redactado el borrador del contrato entre Neurona y la formación política.

“No, yo no redacté ningún contrato, no tenía ningún conocimiento de ese contrato o de otros. Mis funciones y tareas no eran redactar, elaborar o firmar contratos”, dijo a Escalonilla, puntualizando que durante la campaña de 2019 trabajó para Podemos como “auxiliar administrativo”, lo que implicaba labores de archivo, logística y organización de actos, como –concretó– hacer listados de invitados y las invitaciones o asegurarse de que hubiera sillas y micrófonos suficientes en los eventos.

Guerrero, que actualmente trabaja para el grupo parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados, limitó todo su contacto con el universo Neurona a que coincidió en “dos momentos en estos últimos diez años” en una conversación de “hola, hola” con uno de los dueños mexicanos de la mercantil, César Hérnández.

Sobre su relación con Monedero, la ciñó al ámbito académico como su director de tesis y, si bien reconoció que empezó a trabajar en Podemos porque el ex dirigente ‘morado’ le avisó de que buscaban perfiles que podían encajar con el suyo, reivindicó que se postuló con su CV y fue seleccionado, que el profesor universitario no le despejó el camino.