sábado, 8 mayo 2021 00:59

Unas 120 personas permanecen acogidas en la Plaza de Toros de Melilla

El centro de acogida temporal de inmigrantes instalado en el interior de la Plaza de Toros de Melilla a raíz de la crisis del coronavirus ha pasado de acoger 550 personas al inicio de la pandemia a 120 en la actualidad.

Así lo ha desvelado el consejero de Salud Pública, Mohamed Mohand (PSOE), que ha asegurado que el objetivo de su gobierno es “seguir reduciendo su ocupación para devolver la Plaza de Toros a su uso anterior” a la pandemia para el disfrute de los ciudadanos.

Mohamed Mohand ha asegurado que el objetivo “es hacerlo en el menor tiempo posible”, pero ha admitido que no será fácil “porque hay que dar una respuesta adecuada a cada caso” en materia humanitaria porque entre esas 120 personas “hay distintos perfiles”, desde migrantes económicos a peticionarios de asilo o menores que han dejado de serlo durante la pandemia, por los que ha detallado que se barajan desde traslados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla y a la península y en otros la repatriación a Marruecos.

Desde marzo de 2020 la Plaza de Toros dejó de acoger espectáculos taurinos o musicales, exhibiciones, exposiciones y visitas, después de que los pasillos de sus dos plantas y los cuartos de enfermería y pasaje de los animales fueran reconvertidos en dormitorios en abril de 2020 para acoger a personas sin hogar y marroquíes que quedaron bloqueados en Melilla por el cierre fronterizo decretado por Marruecos el 13 de marzo de año, para que todos ellos pudieran cumplir con el confinamiento obligatorio para evitar contagios del Covid-19.

Estas personas fueron trasladadas allí después de ocuparan primero un pabellón de deportes del barrio del Real, que originaron las protestas de los vecinos por los ruidos que se producían toda la madrugada en esa zona residencial y, posteriormente, a unas carpas de ofreció una discoteca, que se inundaron con las lluvias de abril de 2020 en la ciudad española del norte de África.

A estos grupos se les sumaron posteriormente un grupo numeroso de mujeres marroquíes que abandonaron las casas donde trabajaban como empleadas de hogar, a continuación otro grupo de subsaharianos que saltaron la valla y no tenían plazas en el CETI por estar saturado y últimamente a menores no acompañados que cumplían los 18 años y tenían que abandonar los centros de acogida por ser ya mayores de edad.