martes, 22 junio 2021 22:08

El PP purga de sus discursos a Mañueco, el desleal presidente de Castilla y León

El Partido Popular le sigue agradeciendo su gestión incluso a Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de Andalucía, a pesar de que se ha enfrentado con Pablo Casado por ver a quién colocaban al frente del PP de Sevilla. Sin embargo, sobre el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, pesa una perspectiva bien distinta. Desde Génova han purgado de sus discursos a este barón popular que se movió aprovechando la tormenta de las mociones de censura de Ciudadanos para acabar con Pablo Casado y con toda la cúpula del PP. Su actitud desleal ha trascendido lo político y ya no se escucha agradecimiento alguno al presidente de Castilla y León. Fernández Mañueco ha perdido el favor de Génova y lo sabe. Habrá que ver lo que dura en el partido.

la “traición” de Fernández Mañueco ha resonado fuerte en Génova

Es un trabajo de chinos, pero si se analizan los discursos del PP en los que se mencionan a los barones autonómicos, Mañueco está siendo poco a poco erradicado del argumentario del partido. Génova puede tener diferencias internas con algunos dirigentes populares de otras comunidades autónomas, como es el caso de Moreno Bonilla, pero siempre buscan dar una imagen de unidad de cara a la galería. Si hay que presumir de la gestión del presidente de Andalucía, se presume, independientemente de los problemas internos que haya. Y si hay que colocar de nuevo a Moreno Bonilla como candidato del PP, se hace. Pero la “traición” de Fernández Mañueco ha resonado fuerte en Génova y aquí no hay mano izquierda que valga.

Por recordar brevemente lo ocurrido, Fernández Mañueco se ha hecho famoso en el Partido Popular por ser un abierto “anticasadista” e intentar acabar con su líder antes de tiempo. Hay una corriente importante en el PP que apuesta por traer un nuevo candidato con más fuera, como podría ser el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, y por derrocar antes de las próximas elecciones generales al presidente popular. Mañueco se enmarca dentro de esta corriente. Pero el problema es que ha intentado llevar sus ideas a la práctica aprovechando una tormenta que crearon la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y el ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, para arrebatar al PP algunos ayuntamientos y comunidades autónomas al más puro estilo Pedro Sánchez.

Génova no quiere que se aireen líos internos. Y menos en un periodo de campaña electoral. Por eso han evitado tomar medidas contra Fernández Mañueco en estos momentos. Aún así, el recelo y el rencor en el PP se deja entrever en sus discursos ya que no hay nadie del ala de Casado que se atreva a hablar bien de Fernández Mañueco o de la gestión de su propio partido en Castilla y León. Y así seguirá por un tiempo, al menos hasta que se tomen cartas en el asunto y se salden las cuentas pendientes entre Casado y el presidente castellano.

Quien se encarga de todo este problema interno no es Casado. El presidente del PP está a otras cosas. Quien tiene cogida la matrícula de Fernández Mañueco es el secretario general del PArtido Popular, Teodoro García Egea. A purge is coming y Fernández Mañueco se ha comprado todas las papeletas en Doña Manolita para que le toque el premio gordo. El único daño colateral por el momento es que el PP no podrá “beneficiarse” de los logros que haga su partido en Castilla y León. No al menos a nivel interno, dado que Casado tiene tachado a Fernández Mañueco como “desleal”, lo peor que puede pasar en política.

Es vox populi en Génova que Fernández Mañueco maniobró mientras Arrimadas coqueteaba con presentar mociones de censura en más sitios que en Murcia para dar el golpe de gracia a Casado en caso de que se viera contra la espada y la pared. El mérito de frenar esta maniobra fue doble: por un lado, la cobardía del presidente de Castilla y León se impuso en el momento en el que vio que las mociones fracasaban en otros territorios de ámbito nacional; y por otro, García Egea se puso manos a la obra para frenar esos movimientos internos que se dejaban ver y que amenazaban a su presidente. Con todo esto, la conjura de Castilla y León quedó en nada. En nada para Casado, pero para Fernández Mañueco sí que parece que tendrá consecuencias.

MORENO BONILLA, EN LA LISTA NEGRA

El caso de Fernández Mañueco es especialmente grave por haberse llevado con premeditación y con el objetivo de tumbar a Casado. Es cierto que Génova tiene a más barones en su lista negra, como es el caso de Juan Manuel Moreno Bonilla, pero la diferencia entre el presidente de Castilla y León y la del de Andalucía son notables. El presidente andaluz se puso gallito a la hora de decidir quién debía ser el referente en el Partido Popular de Sevilla, pero lo hizo en público y sin cuestionar el liderazgo de Casado. Quería que en su casa hubiera un PP de Sevilla amigo que le permitiera seguir controlando su región sin imposiciones de fuera, pero no pudo ser.

Mañueco
El presidente del PP, Pablo Casado; el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en el desayuno informativo de Nueva Economía Fórum.

La candidata de Casado era Virginia Pérez, la cual ganó. El de Moreno Bonilla era Juan Ávila, que se quedó con las ganas. Pero este enfrentamiento no se ha saldado con fair play, sino que Teodoro no solo ha ganado, sino que se esforzará en controlar a todo aquel que rodee a Moreno Bonilla. Que no se venga arriba.

La idea que tiene García Egea no es la de echar del partido a Moreno Bonilla, de hecho, su gestión y las encuestas han conseguido que el actual presidente de Andalucía tenga posibilidades de repetir en el cargo y en un territorio históricamente gobernado por el PSOE. Ahora, con esto, Teodoro también ha cogido la matrícula a Moreno Bonilla y controlará cada paso que dé hasta que entienda que solo podrá seguir jugando a ser presidente autonómico si mantiene fidelidad al partido y, por tanto, a su líder Pablo Casado. Lo del PP de Sevilla es un toque de atención para el presidente de Andalucía, pero aún así no tiene nada que ver con lo ocurrido en Castilla y León. Fernández Mañueco se ha jugado el ser candidato, Moreno Bonilla el tener independencia.