miércoles, 16 junio 2021 17:00

Investigadores abogan por conectar áreas protegidas para facilitar el seguimiento del cambio climático

el corte ingles

Los investigadores Mario Mingarro y Jorge M. Lobo, pertenecientes al Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC, han publicado en la revista científica ‘Environmental Conservation de Cambridge University Press’ el artículo ‘Conectar áreas protegidas en la península ibérica para facilitar el seguimiento del cambio climático’.

En el trabajo detallan la importancia de las áreas protegidas para mantener la funcionalidad del ecosistema y preservar la biodiversidad, pero señalan que en el futuro podrían perder gran parte de su función protectora.

Las áreas protegidas son lugares fijos en el espacio, mientras que las principales amenazas de la biodiversidad, como el cambio climático y el uso de la tierra, son dinámicas. En este estudio estiman la representatividad climática actual y futura de los parques nacionales ibéricos, identificando las áreas que en el futuro tendrán un clima similar al que se encuentra actualmente los parques nacionales.

Además, presentan una red de corredores capaz de conectar los parques nacionales con las áreas que albergarán en el futuro su clima actual y, teniendo en cuenta el grado de alteración antrópica, han identificado aquellos lugares más conflictivos que impiden la conectividad de la red por su grado de transformación de los usos del suelo.

“Las áreas protegidas son zonas que, a diferencia de las especies que las habitan, no pueden desplazarse. Sin embargo, el efecto del cambio climático está provocando que las condiciones ambientales, las mismas que promovieron su protección, cambien rápidamente, de manera que las especies que en la actualidad habitan estos espacios necesiten desplazarse en busca de condiciones más favorables”, apunta Jorge Lobo.

“Gracias a este estudio hemos determinado, basándonos en diferentes modelos climáticos, qué regiones ibéricas jugarán un papel relevante en el futuro ya que tendrán las condiciones ambientales de un buen número de parques nacionales que existen actualmente”, continúa este investigador.

“Son muchos los estudios que señalan la importancia de una red de espacios protegidos interconectada por lugares naturales, que permita el flujo de organismos y que sea capaz de hacer frente al cambio climático” añade Mario Mingarro. “Este trabajo nos ha permitido identificar que los grandes sistemas montañosos, principalmente el Sistema Ibérico, el Sistema Central y el Sistema Bético, deberían tener una conexión natural entre ellos, dotando a la península Ibérica de una gran herramienta que permitiría a las especies seguir sus condiciones requeridas” continua.

Los resultados identifican áreas importantes para mantener la representatividad climática de los parques nacionales ibéricos en el futuro, mostrando una reducción sustancial en la representatividad climática respecto al presente. Además, enfatizan en la necesidad de dirigir las estrategias de conservación hacia objetivos ambiciosos, capaces de mitigar los efectos del cambio climático y capaces de dotar a los espacios protegidos de una conexión que evite su aislamiento.

Desde el Observatorio de la Sostenibilidad, señalan el extraordinario interés metodológico de la investigación para diseñar una red de corredores en España, capaz de facilitar la conexión con el resto de los países pertenecientes a la gran cuenca Mediterránea, así tener la posibilidad de preservar la biodiversidad ante un escenario de cambio climático y a la vez mantener los bienes y servicios ambientales estratégicos en el mediterráneo que va a ser un área especialmente afectada por el cambio climático.

Además, señalan que gran parte de los resultados obtenidos en esta investigación concuerdan, y de manera independiente, con las zonas propuestas en el proyecto del Cinturón Verde Mediterráneo propuesto por el Observatorio de la Sostenibilidad.

La idea de este proyecto consiste en conectar los espacios protegidos y las infraestructuras naturales como los ríos, los humedales, los bosques maduros, las estepas, las zonas agrícolas de interés, los espacios litorales sin edificar, etc. estén o no protegidos. La superficie estimada que abarcaría este cinturón sería de unos 70.000 km2 en España, conectando casi 500 espacios naturales protegidos de todo tipo, y más de 200.000 km2 en el conjunto de la ribera noroccidental del Mediterráneo, donde serviría de base para fortalecer la conectividad ecológica de cerca de 1.500 espacios terrestres de la red Natura 2000.