miércoles, 23 junio 2021 11:48

Casado y Teodoro tratan de encarrilar con el PP de Madrid a una Ayuso endiosada

Ganar las elecciones de la Comunidad de Madrid después de interrumpir la estrategia de Ciudadanos ha sido un punto de inflexión para Isabel Díaz Ayuso. Si ya antes de los resultados del 4 de mayo Ayuso se veía tanto para presidir el PP de Madrid a corto plazo como para ser la candidata popular a la presidencia del Gobierno en el futuro, no hay que ser muy perspicaz para intuir la ambición que ahora se mueve en la Comunidad de Madrid. Ayuso ha impulsado no solo a su partido en su territorio, sino a nivel nacional. Y esto ha metido el miedo en el cuerpo del presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y en el del secretario general de la formación, Teodoro García Egea. No es casualidad que ahora ellos traten de utilizar la presidencia del PP de Madrid para calmar (y abortar) los planes a futuro de Ayuso, que ya son un secreto a voces en Génova.

Cuando Teodoro sale en la televisión o en sus redes sociales y desliza que la mejor opción para presidir el PP de Madrid es Ayuso, no es porque tenga una excelente relación con la presidenta autonómica. Casado tiene miedo, para variar, de que Ayuso se convierta en lo que ella misma se cree: la salvadora de la derecha liberal española. Por eso, el fontanero de Génova se ha puesto manos a la obra para hacerle a la dirigente popular lo mismo que le hicieron al alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida: fagocitarle y someterle al interés general de Casado y su cúpula. El problema es que Ayuso es más difícil de someter que el alcalde por una cuestión de peso político.

Ayuso ha ganado peso en detrimento de Camíns

La idea que barajan en Génova es utilizar el caramelo de la presidencia del PP de Madrid para calmar (al menos durante dos años, hasta que se celebren las próximas elecciones en España) la ambición disparada que pesa sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Hasta hace semanas, Casado prefería que fuera la senadora y secretaria general del partido en la capital, Ana Camíns, la que se hiciera con el control de la formación en Madrid. El problema es que Ayuso ha ganado peso en detrimento de Camíns hasta el punto de que el presidente popular se ve en la obligación de cambiar sus planes. No puede apoyar a un perfil perdedor y poco conocido teniendo a Ayuso como candidata.

La lectura que han hecho desde el núcleo duro del PP es que si le prometen públicamente a Ayuso su apoyo para presidir el Partido Popular de Madrid (determinante para decidir quién se quedará el puesto), conseguirán calmar sus ansias de poder. No hay que olvidar que hablarle ahora a la presidenta autonómica de un caramelo como es dirigir la formación en la capital puede saberle a poco, dado que quien le susurra al oído a la dirigente popular no se la imagina de otra cosa que no sea presidenta del Gobierno. Y Ayuso tampoco se ve fajándose con otro que no sea el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

Con todo esto sobre la mesa, el PP entiende que es mejor darle a Ayuso un puesto de relevancia de antemano antes que dejarla en un segundo plano para que se plantee abordar la presidencia del PP. Es, de algún modo, lo mismo que hizo Teodoro (artífice de esta estrategia) con Almeida al nombrarle portavoz del partido cuando el alcalde era vitoreado por las esquinas por su gestión. Ahora se pretende dar un cargo de responsabilidad a Ayuso con total contundencia y con apoyo previo para que se sienta cómoda y no genere una fisura interna al intentar trascender su posición. Pero con el caso de Ayuso no todos en Génova ven claro que se vaya a conformar con la presidencia del PP de Madrid. Ella quiere más.

No es casualidad que Teodoro haya asegurado en vivo y en directo que la mejor opción para presidir el PP de Madrid es Ayuso. Y más después de años en los que nadie del entorno de Teodoro había vislumbrado la posibilidad de que la presidenta de la Comunidad de Madrid fuera la ideal para llevar las riendas de la formación conservadora en la capital. Que ahora la vean con opciones justo después de ganar las elecciones autonómicas no es casualidad en ningún caso.

El PP quiere calmar los demonios de Ayuso. Esos que le susurran al oído que es la nueva Esperanza Aguirre y que es la elegida para reunificar a la derecha bajo unas mismas siglas marcadas por el liberalismo. El resultado de las elecciones ha endiosado a Ayuso, según deslizan fuentes de la Comunidad de Madrid y confirman desde la oposición en la Asamblea.

Ayuso Sanchez coronavirus
Iván Redondo y Miguel Ángel Rodríguez, asesores de Pedro Sánchez e Isabel Ayuso, respectivamente.

Ya la campaña electoral de Ayuso apuntaba maneras. Incluso durante la pandemia, el hecho de que la presidenta de la Comunidad de Madrid se midiera casi exclusivamente con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y no con dirigentes políticos de un nivel inferior era toda una declaración de intenciones. El problema es que la victoria de Ayuso de este 4 de mayo ha llevado incluso a Casado a la cabeza de las encuestas y ya se habla de “cambio de ciclo” en España. Todo motivado por la victoria de Ayuso, y ella y sus consejeros los saben.

La pregunta que hace que la presidenta popular mire hacia el horizonte es: si Casado se convertiría en el ganador de las próximas elecciones generales solo porque Ayuso ganó las elecciones de Madrid, ¿qué pasaría si fuera la presidenta de la Comunidad de Madrid la candidata a hacerse con La Moncloa? Esto, para algunos de los dirigentes de Génova próximos a Pablo Casado, es veneno puro dado que hace que Ayuso se plantee escenarios con ella de protagonista. Por eso es necesario darle un caramelo para ver si se le quita el hambre. Al menos por los próximos meses para que deje a Casado obtener unos buenos resultados en los comicios.